Miguel Díaz-Canel y el ministro de Relaciones Exteriores del régimen cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, reaccionaron este jueves a las nuevas sanciones anunciadas por Washington contra altos dirigentes, familiares de la cúpula gobernante y varias entidades vinculadas al aparato político, militar y económico de La Habana.
A través de su cuenta en la red social X, Díaz-Canel acusó a Estados Unidos de reforzar el embargo mediante la inclusión de nuevos dirigentes, organizaciones y empresas cubanas en la lista de sancionados de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro.
"Están dirigidas a reforzar las medidas de bloqueo y el escenario de conflicto entre Cuba y Estados Unidos", escribió el gobernante, quien aseguró que las acciones de Washington forman parte de una estrategia diseñada para "dañar al pueblo cubano", el mismo que está expresando en las calles el malestar con el régimen y sus deseos de cambios.
Asimismo, el gobernante acusó a Washington de "agresividad y perversión" y dijo que "chocará" con la voluntad del régimen de "resistir la arremetida imperial".
Por su parte, Bruno Rodríguez calificó de "vil" la inclusión de Díaz-Canel, su esposa Lis Cuesta y otros familiares y entidades cubanas en la lista de sancionados. El ministro afirmó en X que se trata de una muestra del "plan intervencionista estadounidense" para presentar a Cuba como una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos.
"Cada acción estadounidense dirigida a construir un escenario de conflicto entre los dos países estará destinada al fracaso", sostuvo Rodríguez, quien aseguró que las medidas provocarán "más unidad y determinación" entre los cubanos.
Las declaraciones de ambos dirigentes llegan después de que la OFAC anunciara sanciones contra Díaz-Canel; su esposa, Lis Cuesta; Manuel Anido Cuesta, hijo de esta última; Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro; y Raúl Alejandro Castro Calis. También fueron sancionados los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), el mayor sistema de vigilancia y delación creado por Fidel Castro, el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), una de las principales instituciones de influencia internacional del régimen, el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR), la agencia de viajes Amistur y la empresa minera La Victoria S.A., vinculada a la australiana Antilles Gold y a la estatal cubana GeoMinera.
La medida constituye además un nuevo golpe a la estrategia de captación de inversión extranjera del régimen. La Victoria se convierte en la segunda empresa minera con participación extranjera afectada por sanciones estadounidenses en pocas semanas, después de que Washington señalara en mayo a Moa Nickel, empresa mixta de la canadiense Sherritt International y el Estado cubano.
La reacción oficial también se produjo después de que el presidente estadounidense Donald Trump endureciera su discurso contra La Habana. Durante declaraciones a la prensa en la Casa Blanca, afirmó que Cuba "se derrumbó" y aseguró que su Administración se ocupará de la situación de la Isla una vez concluida la crisis con Irán.
"Creo que tenemos que deshacernos del régimen, que es muy duro y cruel. La diferencia es que ahora no les entra dinero", declaró Trump, quien responsabilizó al sistema cubano del colapso económico que atraviesa el país.
El mandatario insistió en que Washington pretende una Cuba "próspera" y reiteró que el régimen es incapaz de garantizar alimentos, energía y condiciones mínimas de vida para la población. También vinculó a La Habana con el sostenimiento del chavismo en Venezuela y aseguró que el flujo de recursos procedente de Caracas, que durante años contribuyó a sostener a la economía cubana, prácticamente ha desaparecido.
Mientras el Gobierno cubano denuncia una escalada de presión estadounidense, las nuevas sanciones llegan en un contexto de creciente aislamiento económico internacional para La Habana, marcado por la retirada de inversionistas extranjeros, la crisis energética, la escasez de alimentos y el deterioro acelerado de las condiciones de vida de los cubanos.