Buena parte de La Habana quedará sin servicio de gas manufacturado durante este jueves 4 de junio y el viernes 5, debido a "una parada total de la planta de producción #1", informó la estatal Empresa de Gas Manufacturado en su perfil de Facebook.
En principio, está programado que el servicio quede suspendido entre las 9:00PM del jueves y las 5:00AM del viernes, pero dicho horario depende de la celeridad con que se ejecuten los trabajos. Los municipios afectados en su totalidad serán los que acumulan la mayor concentración poblacional de la urbe: La Habana Vieja, Centro Habana, Cerro, Diez de Octubre y Plaza de la Revolución.
"La parada de la planta obedece a la necesidad de ejecutar labores de mantenimiento inaplazables, con el objetivo de garantizar la estabilidad del servicio de gas que se brinda en la capital", detalló la empresa.
"Los trabajos consisten en la sustitución de tramos en dos líneas de salida de la planta que distribuye el gas hacia la red Habana, así como la instalación de válvulas en la planta productiva", agregó.
Mientras las quejas por los problemas en la red de gas son recurrentes entre los habaneros, la empresa afirmó que "estas labores tienen la finalidad de mejorar la calidad y seguridad del servicio que se brinda a la población".
Estas labores de mantenimiento formarían parte de la intención estatal de retomar la gasificación, detenida entre 2007 y 2010 ante "un cambio de matriz energética" promovido por Fidel Castro, cuyas consecuencias se hacen sentir hoy ante la crisis terminal de las termoeléctricas y la falta de combustible importado.
Según el periódico oficial Granma, la ampliación del gas manufacturado también tiene "efectos en el sistema energético: reduce la demanda eléctrica en horarios pico y permite redistribuir el GLP hacia otras regiones del país", por lo cual "representa un paso más de soberanía energética". De manera que no queda muy claro por qué hubo que esperar a la situación crítica que vive ahora el país para retomarla.
Según cifras oficiales, en La Habana 284.551 clientes cuentan con este servicio, que se abastece del gas acompañante de los pozos de petróleo de la costa norte.
Así, el régimen definió la gasificación como "una política de Estado ante el nuevo escenario", y las autoridades de La Habana anunciaron que sumarán 25.000 nuevos clientes durante 2026 al servicio de gas manufacturado, o "gas de la calle", luego de paralizar las inversiones en la ampliación de esta red para estimular que las familias de la capital cocinaran con gas licuado de petróleo y electricidad, algo que la escasez del primero y los constantes apagones volvieron imposible.
Además, el acceso al gas licuado en Cuba se ha convertido en un indicador más de la desigualdad creciente, donde la disponibilidad del producto depende cada vez más del acceso a divisas o remesas, en un contexto de inflación desbordada y deterioro sostenido del poder adquisitivo.