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Emigración

Viviendo en la calle y en un limbo legal, así están decenas de cubanos deportados a México por EEUU

La ONG Human Rights Watch advierte que 'la expulsión de nacionales de terceros países de EEUU a México debe hacerse conforme a acuerdos formales y transparentes'.

Ciudad de México
Migrantes cubanos fuera del refugio Oasis de Paz del Espíritu Santo Amparito, en Villahermosa, México.
Migrantes cubanos fuera del refugio Oasis de Paz del Espíritu Santo Amparito, en Villahermosa, México. Human Rights Watch

Más de 4.000 migrantes cubanos deportados de Estados Unidos han sufrido violaciones de sus derechos y actualmente se encuentran en "un limbo legal" en México, donde tienen dificultades para regularizar su situación e incluso obtener atención médica, mostró un informe dado a conocer el miércoles 27 de mayo por la ONG Human Rights Watch (HRW).

El estudio se basa en una revisión de las cifras de deportaciones que se produjeron entre enero de 2025 y marzo de 2026, así como en entrevistas con las autoridades y migrantes deportados.

Según el informe, desde el inicio del segundo mandato de Donald Trump, Washington ha aumentado las deportaciones de migrantes a terceros países, entre los cuales México ha recibido la mayor cantidad, con 12.977, seguido de Honduras, con 1.352, y Canadá, con 1.066.

Del total de migrantes deportados a México, el grupo más grande está formado por personas de Cuba, con 4.353.

"Las personas entrevistadas para este informe describieron condiciones inhumanas de detención en Estados Unidos que reflejan tendencias más amplias que Human Rights Watch ha documentado desde 2025. Este informe también describe cómo el Gobierno de EEUU ha violado sus derechos al debido proceso, al no realizar controles individualizados antes de la deportación. La mayoría fueron trasladados a México sin documentación, dinero ni otros objetos personales", advierte HRW.

Subraya el documento que los cubanos enfrentan condiciones peores que otros deportados, dado que sufren una casi total "ausencia de apoyo gubernamental", lo cual "hace que muchos se encuentren sin acceso a refugio ni comida, y vulnerables a altos niveles de violencia". 

Señala además que, entre los 41 migrantes cubanos entrevistados durante la indagación, muchos de ellos afirmaron haber vivido en Estados Unidos durante décadas y ser detenidos al asistir sus citas de supervisión con Inmigración y Control de Aduanas, en sus domicilios, de camino al trabajo o tras cumplir condenas de prisión.

"Una vez en México, las vías para regularizar su estatus se limitan en gran medida a solicitar asilo. Numerosas barreras, como la falta de teléfonos o cuentas de correo electrónico, retrasos en las citas y obstáculos prácticos que dificultan el cumplimiento de los requisitos procedimentales, como las revisiones regulares con las autoridades, hacen extremadamente difícil que muchas personas deportadas accedan eficazmente al sistema de asilo", advierte HRW.

Según la ONG, a diferencia de los cubanos, cuyo Gobierno se desentiende de quienes emigran, "haitianos, venezolanos y nicaragüenses también son deportados a México, aunque no parecen enfrentarse a los mismos obstáculos para la repatriación que los cubanos".

Advierte el documento que "el asilo no debería ser la única vía que los cubanos tienen para regularizar su estatus en México. El Gobierno mexicano accedió a admitir cubanos sabiendo que su país de origen ya se había negado a permitirles repatriarse. Las autoridades mexicanas no deberían dejarlos ahora suspendidos en un limbo legal, a menos que soliciten y se les conceda asilo. En cambio, México debería al menos crear una vía para que accedan al estatus de residente permanente. La alternativa es dejar a muchos cubanos en un estado de limbo legal permanente y profundamente dañino".

Varios de los entrevistados para la investigación tienen más de 60 años y llevaban décadas en EEUU, sobre todo en Florida. Entre los cubanos que ofrecieron su testimonio a los investigadores un grupo salió de la Isla durante el éxodo del Mariel, en 1980, y otros en los años 90. Entre ellos, la mayoría afirma haber huido de la represión del régimen de la Isla.

"Aunque todos menos uno de los cubanos entrevistados dijeron que anteriormente habían tenido estatus de residente permanente legal en Estados Unidos, 35 de los 41 afirmaron haber perdido su green card tras una condena penal en Estados Unidos", señala HRW. 

"Aunque en la mayoría de los casos la condena fue por un delito no violento, como conducir bajo los efectos del alcohol, falsificación de documentos o cargos menores relacionados con drogas, al menos seis hombres habían sido condenados por delitos más graves, como agresión o delitos relacionados con armas. Muchos ya habían cumplido su condena, viviendo en Estados Unidos con órdenes de expulsión pendientes durante años e incluso décadas antes de ser deportados".

"La ausencia de acuerdos cooperativos de deportación con Cuba significaba que estos cubanos no podían ser trasladados a su país de origen. En cambio, se les permitió seguir construyendo sus vidas en Estados Unidos y muchos llegaron a creer que la deportación ya no era posible. Vivieron durante años bajo órdenes de supervisión que requerían registros regulares con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EEUU (ICE), pero se les otorgaron permisos de trabajo y se les permitió seguir viviendo con sus familias", advierte HRW.

"Durante 2025, muchos de estos ciudadanos cubanos fueron arrestados durante las inspecciones de ICE (...) Muchos entrevistados dijeron que fueron sometidos a duras condiciones en la detención migratoria estadounidense. Informaron de hacinamiento, mal acceso a atención médica, temperaturas extremas, calidad y cantidad insuficientes de alimentos y falta de acceso a información. Human Rights Watch también documentó episodios de violencia física y verbal en la detención de inmigrantes en Estados Unidos".

Señala el informe que solo tres de los entrevistados dijeron haber aceptado la deportación a México. "Human Rights Watch documentó al menos tres casos de personas que, antes de la deportación, habían dicho a funcionarios estadounidenses que temían ser deportadas a México, incluyendo dos que afirmaron tener familiares que habían sido secuestrados o asesinados allí", añade.

"Ninguna de las personas entrevistadas, incluidas aquellas que expresaban temor a ser expulsadas, había recibido una entrevista o audiencia para examinar sus reclamaciones de protección o impugnar su deportación a un país que no era ni suyo ni el país designado por un juez de inmigración para su expulsión".

Según HRW, algunos de los entrevistados "se vieron obligados a vivir en la calle al llegar y, en el momento de la entrevista, dormían fuera de hospitales o en parques. Veintidós de los cubanos que entrevistamos, en particular personas mayores, tenían enfermedades crónicas que requerían tratamiento o medicación y no podían tenerlo en México debido a las barreras para acceder a la atención sanitaria y al alto coste de algunos de sus medicamentos. Entre los entrevistados por Human Rights Watch había personas mayores que fueron dejadas en ciudades mexicanas desconocidas en plena noche, a veces gravemente enfermas y sin medicación, refugio ni ningún medio de apoyo".

"Todos los entrevistados dijeron a Human Rights Watch que, antes de liberarlos, las autoridades migratorias mexicanas les notificaron que tenían un permiso limitado para permanecer en México —en la mayoría de los casos, durante diez días— y les aconsejaron iniciar un proceso con la Agencia de Ayuda a los Refugiados (COMAR), la agencia mexicana responsable de tramitar las solicitudes de refugio", apunta.

"A pesar de que las leyes de refugiados e inmigración parecen excelentes sobre el papel, existe una brecha significativa en México entre los procedimientos oficiales y la capacidad de los solicitantes de asilo para acceder a ese sistema y tener una consideración justa y completa de sus solicitudes. Los testimonios revelaron obstáculos significativos para acceder a COMAR o perseguir cualquier otro mecanismo para regularizar su estatus, incluidos retrasos prolongados en el procesamiento".

Por ejemplo, entre los obstáculos que menciona HRW están que la ley mexicana obliga a los solicitantes de asilo ante COMAR a "permanecer en el estado donde presentaron la solicitud mientras está pendiente. En la práctica, esto deja a los deportados cubanos atrapados sin apoyo en ciudades donde el crimen organizado y otros riesgos para la seguridad son altos", como Tapachula, en Chiapas, o Villahermosa, en Tabasco.

"Al seguir aceptando deportaciones, pero no ofrecer a los deportados un acceso significativo al asilo o formas alternativas de legalizar su estancia en el país, México les está dejando efectivamente en un limbo legal indefinido. No está claro qué opciones, si es que hay alguna, pueden tener en México las personas deportadas cuyas solicitudes de asilo son denegadas por COMAR, pero cuyos países de origen no las aceptan, como los cubanos", enfatiza HRW.

Advierte la ONG que "cualquier expulsión de nacionales de terceros países de Estados Unidos a México debe hacerse conforme a acuerdos formales y transparentes que garanticen el acceso a un procedimiento completo y justo para determinar solicitudes de asilo o protección equivalente, así como una vía hacia un estatus legal efectivo y duradero para personas que quizá no calificen como refugiados, pero cuyos países de origen se niegan a permitirles su repatriación".

Finalmente, los cubanos entrevistados por HRW dijeron que ven poca probabilidad de recibir ayuda de su país de nacimiento.

Entre ellos, Miguel Ángel, de 67 años, dijo que funcionarios del Consulado cubano en Cancún le informaron que no sería readmitido en Cuba porque "había estado fuera del país más de 40 años y era deportado", según el informe.

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2 comentarios

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No se compadescan son DELINCUENTES CONVICTOS, ellos debieron pensar en las consecuencias de sus actos antes de cometer las fechorias.

Profile picture for user Proscopito Arrechabaleta

Todos delincuentes que a pesar de llevar décadas en EEUU jamás aplicaron al ajuste cubano por estar delinquiendo desde que llegaron. Se acabó el relajito con Papá Trumpo, ahora a mamarla en esa cloaca de país México.