El embajador de Rusia en Cuba, Víctor Koronelli, negó que existan planes para la evacuación de sus alrededor de 3.000 ciudadanos en la Isla, en medio del incremento de las tensiones entre La Habana y Washington.
"La evacuación de los ciudadanos rusos de la Isla no está en la agenda", dijo el jueves 21 de mayo al diario ruso Izvestia, y afirmó que la población cubana realiza constantes ejercicios ante la amenaza estadounidense.
"Los ejercicios de la población, coordinados por el Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil, se realizan de manera regular", afirmó, en referencia a entrenamientos a los que asisten sobre todo militares y funcionarios de entidades estatales, y que la prensa oficial reporta con amplio despliegue propagandístico, aunque la mayor parte del pueblo no participa.
"Por supuesto, en el contexto de las amenazas de Estados Unidos se presta una mayor atención a los ejercicios y las recomendaciones", apuntó Koronelli.
El mismo día, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia dijo prestar "atención especial" a la imputación de Raúl Castro por el Departamento de Justicia de EEUU por el asesinato de cuatro ciudadanos de ese país en el derribo de dos aviones de la organización de exiliados Hermanos el Rescate, en 1996.
"Treinta años después del incidente, se intenta utilizarlo para crear una apariencia de legitimidad a la presión sin precedentes sobre el liderazgo cubano, con el objetivo evidente de cambiar el régimen en el país y establecer el control sobre el Estado", señaló la declaración.
"Para reforzar esta presión, un grupo de ataque de la Armada de EEUU, encabezado por el portaaviones Nimitz, ha llegado a la cuenca del Caribe", añadió.
"Parece que se está haciendo todo con el fin de demostrar la posibilidad de una intervención armada contra Cuba. Las analogías con los sucesos de enero en Venezuela son inevitables".
Moscú se limitó a condenar "enérgicamente" esas presiones, afirmando que "estamos seguros de que los cubanos resistirán en esta lucha abnegada y valiente contra estos desafíos que no tienen justificación moral ni legal, y que el país se unirá aún más firmemente en torno a su líder histórico, Raúl Castro".
La declaración finaliza instando a "buscar una solución a las contradicciones entre La Habana y Washington a través del diálogo basado en el respeto mutuo".
Esta semana, el vicepresidente del Comité Central del Partido Comunista de la Federación de Rusia, D.G. Novikov, defendió al régimen cubano en la televisión de su país, pero pidió más apoyo por parte del Kremlin para su aliado desde tiempos de la URSS.
El funcionario señaló que no es en absoluto necesario enviar fuerzas militares a la Isla y recordó que el último petrolero ruso llegó a Cuba en marzo y Trump no lo detuvo.
"Sigamos actuando igual. ¿Qué nos impide enviar un petrolero cada mes?", preguntó.
Sin embargo, el buque petroquímico ruso Universal, sancionado por pertenecer a la "flota fantasma" de Moscú, y que DIARIO DE CUBA reportó a mediados de abril como un presunto segundo envío de crudo a la Isla en menos de un mes, permanece hace más de 30 días a la deriva en el Atlántico norte.
El buque carga aproximadamente "275.000 barriles (según el cálculo del calado) de combustible diésel, muy necesario, supuestamente con destino a Cuba", indicó a esta redacción Jorge Piñón, investigador no residente del Instituto de Energía de la Universidad de Texas.
Desde que a fines de abril el barco detuviera su avance con rumbo cercano al Caribe, ha estado con movimiento casi estático, con un desplazamiento cercano al sur, y a más de 1.500 millas náuticas de Cuba.
Digamos que los rusos están esgrimiendo un poco de diplomacia solidaria. No harán nada, porque están en medio de una guerra que les está costando mucho, y peor aún, saben que La Habana no paga.
La moral de estos rusos para opinar sobre Cuba tiene tanto tufo que es mejor ni tener en cuenta las sandeces que dicen.