Miguel Díaz-Canel viajó durante dos años consecutivos a Moscú como invitado de Vladimir Putin al Desfile de la Victoria de la URSS contra el nazismo en la Segunda Guerra Mundial, el despliegue de propaganda de guerra y nacionalismo del Kremlin que, desde el inicio de la invasión de Ucrania, ha adquirido la función de mostrar músculo y alianzas.
No obstante, a una semana de la celebración, no existen noticias de que el gobernante de Cuba esté entre los invitados de este año. Mucho menos de que pretenda asistir mientras su régimen vive horas decisivas ante el incremento de las presiones de Washington por un cambio político.
Díaz-Canel visitó Rusia para asistir al desfile en 2024 y 2025, acompañado por una delegación que además sostuvo reuniones políticas y de negocios. Él mismo se reunió con Putin, a quien confirmó el apoyo de La Habana, en un gesto político de alianza con Moscú en el contexto de la invasión.
Pero la situación ha cambiado. Según fuentes rusas, hasta el momento solo Alexander Lukashenko, de Bielorrusia; Kasim-Yomart Tokaev, de Kazajistán; Sadyr Zhaparov, de Kirguistán, y Robert Fico, de Eslovaquia, han confirmado su asistencia, marcando un nuevo mínimo histórico para Rusia.
El diario independiente The Moscow Times aseguró que la lista oficial de invitados para la procesión militar en la Plaza Roja aún no se ha hecho pública. De ahí que la lista anterior consista en confirmaciones individuales de líderes muy cercanos a Putin.
El Ministerio de Defensa ruso informó que el desfile de este año en Moscú no contará con vehículos militares por primera vez en casi dos décadas. El Kremlin explicó que la decisión se tomó por motivos de seguridad, en medio del aumento de los ataques con drones ucranianos.
El Kremlin sí confirmó que Donald Trump no fue invitado, pese a que él y Putin mantuvieron una llamada telefónica el miércoles pasado, durante la cual ambos discutieron las guerras en Ucrania e Irán. Yury Ushakov, asesor de política exterior del Kremlin, indicó que Putin propuso al presidente de EEUU sugerir un alto el fuego con Ucrania el 9 de mayo.
Pero el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmó el jueves que instruyó a los miembros de su equipo para que averiguaran más detalles sobre esa propuesta, si bien subrayó que el principal objetivo de Ucrania es asegurar un alto el fuego a largo plazo y, en última instancia, el fin de la guerra.
"Aclararemos exactamente de qué va esto: unas horas de seguridad para un desfile en Moscú, o algo más", escribió Zelenski en una publicación en X.
El año pasado, Putin declaró unilateralmente un alto el fuego de 72 horas con Ucrania, del 8 al 11 de mayo, para conmemorar el 80º aniversario de la victoria soviética en la Segunda Guerra Mundial. Ucrania rechazó esa tregua como un gesto vacío.
Por su parte, el think tank estadounidense Atlantic Council advirtió que "el desfile de este año se perfila aún más incómodo. El Kremlin ya ha anunciado que, debido a la amenaza de ataques con drones y misiles ucranianos, el evento se desarrollará en un formato reducido, sin ningún tipo de tanques ni equipo militar. En su lugar, la pompa se limitará a columnas de tropas marchando por la plaza central de Moscú. Esta drástica degradación representa una admisión tácita por parte de Putin de que ya no puede garantizar la seguridad en su propia capital".
Para esa organización, "cada vez es más difícil disimular las indicaciones de que no todo va bien. Mientras el Ejército ruso lucha por avanzar en Ucrania en medio de bajas catastróficas, los ucranianos bombardean objetivos de alto valor en el interior de Rusia con alarmante regularidad. Las preocupaciones sobre la seguridad del desfile del Día de la Victoria de la próxima semana en Moscú amenazan ahora con avergonzar aún más al dictador del Kremlin y revelar la realidad detrás de sus jactancias sobre el éxito militar ruso".
En las últimas horas, Ucrania golpeó con drones por tercera vez en dos semanas la refinería de Tuapse, una de las instalaciones más modernas de la petrolera rusa Rosneft, en la costa rusa del mar Negro.
"Nuestras sanciones a largo plazo están devolviendo a los rusos a la realidad. Esto es absolutamente justo y, lo que es más importante, limita la capacidad de Rusia para prolongar esta guerra. Si Rusia no quiere recurrir a la diplomacia voluntariamente, debe ser obligada a hacerlo", afirmó Zelenski el viernes 1 de mayo.
"Esta es la lógica estratégica en una sola frase. Rusia financia su guerra mediante exportaciones de petróleo. Ucrania destruye la infraestructura que procesa y transporta ese petróleo. Menos ingresos significa menos mártires. Menos mártires significa que las ciudades ucranianas sobreviven. Cada ataque a Tuapse es una respuesta directa a cada ataque con drones sobre Odesa. Esto no es una escalada. Es aritmética", finalizó.
Si va a Moscú, no vuelve. Se queda.