En medio del resquebrajamiento integral de la sociedad cubana, la ministra de Exteriores de Suecia, María Malmer Stenergard, consideró este jueves que la situación en la Isla es "muy grave", "tanto en lo que respecta a la situación humanitaria como a la falta de democracia y derechos humanos en el país", y enfatizó que su Gobierno "no ve razón alguna para defender dicho régimen".
En respuesta a una pregunta formulada por el parlamentario Markus Wiechel, del partido Demócratas por Suecia, la alta funcionaria sostuvo que, "en el marco de la asistencia de Suecia a Cuba, el Gobierno sueco trabaja para fortalecer la democracia y los derechos humanos. Suecia es uno de los pocos países que desde hace tiempo apoya el desarrollo de Cuba hacia una economía de mercado y la iniciativa privada".
Al propio tiempo, enfatizó que tanto Estocolmo como la Unión Europea "han criticado reiteradamente el trato represivo que el Estado cubano da a la disidencia y la existencia de presos políticos". "Tenemos la intención de seguir planteando estas cuestiones y mantenernos al tanto de la situación a través de nuestra embajada en La Habana", indicó, al tiempo que subrayó que "la política de acercamiento de la UE a Cuba no ha dado los resultados esperados".
En tal sentido, Estocolmo "lleva tiempo abogando por una revisión del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación y ahora vemos un número creciente de Estados miembros de la UE que expresan su apoyo a la postura de Suecia", sostuvo Malmer Stenergard y enfatizó que su Gobierno "seguirá trabajando para garantizar que la democracia y los derechos humanos sean un pilar fundamental del diálogo de la UE con Cuba".
A pesar de las críticas en el seno del bloque europeo a los envíos de recursos a La Habana, que sirven directa o indirectamente para la financiación del régimen, Bruselas anunció el financiamiento, con un millón de euros, de un programa para contrarrestar el embarazo adolescente en Holguín.
En un trabajo conjunto con el Fondo de Población de las Naciones Unidas, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y los ministerios de Salud Pública y Educación de Cuba, el proyecto pretende "fortalecer los servicios de salud y la educación integral en zonas vulnerables", toda vez que estos han sido abandonados por La Habana.
El programa de cooperación, con 36 meses de ejecución, "priorizará el derecho de cada joven a decidir su propio proyecto de vida, incluso en situaciones de crisis", indicó la agencia estatal Prensa Latina.
Si bien se trata de un financiamiento humanitario, este es canalizado a través de la cooperación con instituciones del régimen, y son numerosas y reiteradas las denuncias sobre los manejos turbios que hace La Habana tanto de las donaciones como de los financiamientos externos.
Así, el Parlamento sueco ha pedido de forma reiterada el fin del financiamiento de la UE al régimen cubano o, al menos, una revisión más a fondo. En tal sentido, Wiechel apuntó en abril pasado: "Es una hipocresía que los europeos digan apoyar el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre la Unión Europea y Cuba y, al mismo tiempo, afirmen defender la democracia, las libertades fundamentales y los derechos humanos".
El legislador sueco hizo un llamado al mundo occidental para no mantenerse al margen frente a la crisis en América Latina. "Debemos intensificar nuestros esfuerzos diplomáticos, económicos y humanitarios para apoyar a las naciones latinoamericanas en la defensa de su autonomía y sus procesos democráticos", añadió.
El criterio de Estocolmo es también el de numerosas organizaciones de la sociedad civil independiente de la Isla, que consideran que el Acuerdo UE-Cuba ha fracasado en su objetivo principal de promover las libertades fundamentales y los derechos humanos en Cuba, así como en mejorar el bienestar de sus ciudadanos.