Una flotilla humanitaria con ayuda para Cuba zarpará previsiblemente en mayo de Barcelona, España, con la intención principal de llevar paneles fotovoltaicos que serán entregados al hospital pediátrico Juan Manuel Márquez, de La Habana, anunciaron el jueves 19 de marzo sus promotores en una rueda de prensa a las puertas del Congreso de los Diputados, en Madrid.
El director de la ONG Open Arms, Óscar Camps, dijo que la organización, que se dedica fundamentalmente al rescate de migrantes en el Mediterráneo, participará en la misión, bautizada Rumbo a Cuba y que prevé hacer escala en varias ciudades y en Islas Canarias antes de cruzar el Atlántico.
"Es una travesía marítima que tendría un carácter testimonial, como una forma de visibilizar la situación límite que la política de Donald Trump está llevando a Cuba", afirmó, según el reporte de elDiario. Lo anterior, puesto que el grueso de la ayuda humanitaria debe partir desde México.
La iniciativa es impulsada por organizaciones sociales, sindicales y políticas españolas de distinto carácter, aunque está abierta a quienes quieran sumarse.
"Tanto en Cuba como en Gaza estamos viendo cómo las consecuencias de los bloqueos inhumanos los paga el pueblo con su bienestar, con su salud y con sus vidas. Por ello, al igual que nos hemos implicado en la Global Sumud Flotilla de Gaza, desde Open Arms nos sumamos a la iniciativa Rumbo a Cuba con la idea de aportar nuestra experiencia en misiones humanitarias internacionales para ayudar a romper el bloqueo sobre la Isla", señaló Camps.
Si bien la fecha específica de partida aún está por determinar, pues tendrá en cuenta las condiciones del mar, el desarrollo de la campaña para conseguir los recursos y la situación política, debería tardar entre 28 y 30 días en llegar a Cuba, afirmó Camps.
"Las organizaciones políticas y sociales que impulsan esta iniciativa instan al Gobierno de España y a las instituciones europeas a expresar su rechazo a la guerra económica que lleva practicando EEUU por más de seis décadas contra Cuba, exigiendo el fin del bloqueo de acuerdo con los principios fundamentales del derecho internacional", dijo la periodista Teresa Aranguren en el encuentro con la prensa, al que acudieron diputados del partido de la coalición de Gobierno, Sumar, y de Podemos, cuyos representantes apoyan al régimen de la Isla y al chavismo.
Camps dijo que duda que EEUU vaya a impedir el acceso de los barcos de la flotilla a Cuba. "Dijeron lo mismo en Ucrania e hicimos cuatro viajes con el Open Arms subiendo el Danubio. También dijeron lo mismo en Gaza e hicimos dos desembarcos con comida, así que no partimos con un no", afirmó.
Pero, indicó, el éxito de la misión puede depender de factores políticos: "Si no lo conseguimos, no será por nuestro interés y determinación".
El objetivo mínimo del donativo es garantizar la energía fotovoltaica en la unidad de cuidados intensivos del Juan Manuel Márquez, uno de los centros asistenciales para niños más importantes de Cuba.
Otra flotilla, denominada Convoy Nuestra América salió este jueves desde el puerto de Progreso, en el estado mexicano de Yucatán, con varias toneladas de alimentos, medicamentos, productos de higiene y paneles solares.
El sábado deben llegar a La Habana el exlíder de Podemos, Pablo Iglesias, y el diputado británico Jeremy Corbyn, entre otras figuras políticas de izquierda, activistas y artistas, quienes forman parte de la expedición.
Una avanzada de los grupos de solidaridad llegó ya a La Habana, donde han distribuido medicamentos y material sanitario a varios hospitales de la capital, incluido el Hermanos Ameijeiras. Este grupo forma parte del Convoy Europeo Deja a Cuba Respirar, integrado por organizaciones sociales, sindicales y políticas de países como Italia, Francia, España, Irlanda, Portugal, Grecia y Bélgica.
Los organizadores prevén trasladar más de 20 toneladas de ayuda humanitaria por vía aérea, terrestre y marítima a Cuba.
Varios movimientos internacionales han reaccionado al ultimátum de Donald Trump al régimen cubano y a sus amenazas de aplicar aranceles a los países que envíen petróleo a la Isla, pese a que la crisis humanitaria que viven los cubanos empeoró en la pasada media década, a lo que se sumó la crisis energética, que no ha hecho más que profundizarse mientras las autoridades preferían invertir en la construcción de hoteles.