En la mañana de este viernes arribaron al puerto de La Habana los buques Papaloapan y Huasteco de la Armada Mexicana, con el tercer envío de ayuda humanitaria destinado a la Isla por el Gobierno de Claudia Sheinbaum. El cargamento está compuesto por más de 1.200 toneladas de "alimentos, aseo e insumos médicos", indicó el Ministerio de Comercio Interior de Cuba (MINCIN) en su perfil de Facebook, pero no precisó las cantidades de cada producto, como sí hizo con los envíos anteriores.
El cargamento fue recibido por la titular de Comercio Interior, Betsy Díaz Velázquez; la vicecanciller Josefina Vidal; y el embajador de México en Cuba, Miguel Díaz Reynoso. Esta vez, el régimen tampoco detalló cómo distribuirá la donación ni a quiénes beneficiará, en medio de críticas a la gestión que ha hecho de los envíos anteriores.
En tal sentido, en una comparecencia ante la prensa este viernes, el gobernante Miguel Díaz-Canel calificó de "campaña de intoxicación" las informaciones en torno a que La Habana estaría vendiendo las donaciones enviadas. "El país no le saca ningún provecho económico, el provecho es social", dijo, al tiempo que resaltó que tales informaciones buscan "descalificar y destruir la reputación del Gobierno cubano".
El cargamento de este viernes llega menos de dos semanas después de que los mismos dos buques descargaran en La Habana casi 1.200 toneladas de ayuda humanitaria. En aquella ocasión, el MINCIN detalló que el Papaloapan transportó una carga de 1.078 toneladas, compuesta fundamentalmente por leche en polvo y frijoles. Por su parte, el Huasteco llevó 92 toneladas de frijoles y 23 de otros alimentos.
Al recibir el donativo, Díaz Velázquez dijo que "la carga de alimentos donados por México será incorporada de manera inmediata a la red de distribución al pueblo cubano". "Los productos llegarán a través de las bodegas, priorizando a grupos vulnerables y a la mayor cantidad de población posible según las cantidades disponibles", agregó.
Sin embargo, el clima de frustración rodea la distribución de la ayuda humanitaria enviada por el Gobierno de Sheinbaum, cuya entrega efectiva a la población ha estado marcada por la opacidad y las quejas.
Antes, el 12 de febrero, llegaron a La Habana otros dos buques mexicanos con más de 814 toneladas de víveres y otros bienes enviados como ayuda humanitaria. Dicha carga solo fue distribuida en La Habana, Artemisa, Mayabeque y el municipio especial Isla de la Juventud, lo que fue motivo de críticas, tanto por dejar fuera al resto de las provincias como por la exigua cantidad de víveres entregados a cada persona.
Entre los numerosos comentarios en redes sociales a raíz del hecho, fueron recurrentes dos frases: "El hambre es nacional, no por provincias ni municipios" y "Vulnerables somos todos, estamos vivos de milagro".
Si bien la ayuda humanitaria de México representa un espaldarazo para el régimen cubano, Sheinbaum sigue dejando el combustible fuera de la ecuación. En tal sentido, la mandataria evita una y otra vez confirmar si su Gobierno retomará los envíos de petróleo a Cuba, luego de que el Tribunal Supremo de EEUU invalidara la base legal que permitía a Donald Trump imponer aranceles a países que suministraran crudo a La Habana.