Mariela Castro Espín, hija de Raúl Castro y diputada a la Asamblea Nacional del Popular (ANPP) de Cuba, forma parte del Consejo Asesor de la Internacional Progresista, una de las organizaciones que se preparan para enviar una flotilla con ayuda humanitaria a la Isla en marzo.
La iniciativa, denominada Nuestra América, fue anunciada la semana pasada, en medio de la escasez extrema de combustible, agudizada por la caída del dictador Nicolás Maduro en Venezuela —que había sido el principal proveedor de crudo a Cuba, a cambio de profesionales de la salud, principalmente—y el fin de los envíos de petróleo de México, tras las amenazas de Donald Trump de imponer aranceles a los países que suministren crudo al régimen de la Isla.
Según los organizadores de la flotilla, su objetivo es "romper el cerco, salvar vidas y defender la causa de la autodeterminación de Cuba".
En la página web de la organización, Castro Espín figura entre los más de 60 miembros del órgano que establece "la dirección estratégica de la Internacional Progresista" y amplifica el discurso victimista del régimen cubano.
Se le describe como diputada y directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), además de miembro titular de la Academia de Ciencias de Cuba y "comprometida con el desarrollo de políticas, de educación de la sexualidad, por la salud y los derechos sexuales, con enfoque de género y derechos humanos desde paradigmas emancipadores".
No obstante, la directora del CENESEX suele usar a la comunidad LGBTI de la Isla con objetivos propagandísticos de interés de La Habana, como hizo en mayo de 2024, cuando convirtió la Conga Cubana contra la Homofobia y la Transfobia en una marcha más del régimen en apoyo a Palestina, donde se persigue a los gays.
Pese a su supuesto compromiso con los derechos sexuales, la sobrina de Fidel Castro ha minimizado y justificado en repetidas ocasiones las políticas discriminatorias del difunto dictador contra los homosexuales, incluyendo los campos de trabajo forzado denominados Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), a los que también fueron enviados religiosos, hippies y roqueros.
Además de Mariela Castro, en el Consejo Asesor de la Internacional Progresista aparece el presidente de Colombia, Gustavo Petro.
La página web reseña los cargos que ha ocupado en la política el mandatario afín a La Habana, pero obvia su pasado vinculado al empleo de las armas para lograr objetivos políticos.
Otros miembros prominentes del grupo que define la dirección estratégica de la organización son el exlíder laborista británico Jeremy Corbyn, la congresista demócrata estadounidense de origen palestino Rashida Tlaib y el activista estadounidense David Adler, coordinador general de la Internacional Progresista.
La semana pasada, Adler dijo al medio español El Diario: "Nos preparamos para navegar hacia Cuba por la misma razón que viajamos en la Flotilla Global Sumud a Gaza: romper el cerco, llevar alimentos y medicinas, y demostrar que la solidaridad puede cruzar cualquier frontera o mar".
En años pasados, La Habana amenazó con hacer sufrir consecuencias a emigrados que organizaron flotillas desde Florida para manifestarse contra el régimen y solidarizarse con los cubanos de la Isla.