El analista ruso Alexander Mijailov restó importancia al aterrizaje en Cuba, el 1 de febrero, del avión militar Ilyushin Il-76, que realizó varios vuelos secretos a Venezuela a fines de 2025, y cuya llegada a la Isla despertó suspicacia en medios estadounidenses.
El Ilyushin está sancionado por Washington y es operado por la aerolínea estatal rusa Aviacon Zitotrans. EEUU acusa a esta compañía de estar implicada en el transporte de material militar, apoyar el sector de la defensa de Rusia, así como por facilitar el despliegue de mercenarios del Grupo Wagner, designado como organización criminal trasnacional por Washington.
Al informar sobre el arribo a Cuba de la aeronave rusa, la cadena estadounidense Fox News aseguró que el avión reflejó los mismos patrones de vuelo vistos antes de la captura del dictador chavista en sus viajes a Venezuela.
Pero Mijailov aseguró al medio oficialista Pravda.ru que el viaje de la aeronave a la Isla no era nada inusual y recordó la cooperación militar existente entre La Habana y Moscú.
"El aterrizaje del avión ruso Il-76 en Cuba no es nada inusual y se enmarca en las visitas internacionales rutinarias y la cooperación entre Moscú y La Habana", declaró el experto.
"Hemos establecido cooperación técnico-militar y político-militar con Cuba. Intercambiamos visitas periódicas y celebramos eventos conjuntos como parte de la cooperación internacional. Nuestros aviones vuelan periódicamente a Cuba, lo cual es una práctica completamente normal. Por lo tanto, no veo ninguna conmoción ni motivo de preocupación en este asunto", expresó.
No obstante, reiteró el discurso de Moscú de oposición a "la presión sobre (el régimen de) Cuba" y de condena a "cualquier intento de bloquear la isla o imponer nuevas sanciones".
"Para Cuba, esto es una cuestión de supervivencia: necesita recursos energéticos, electricidad y tecnología. Rusia y China siguen siendo socios clave para ayudar a Cuba a resistir la presión externa", añadió.
Asimismo, el experto ruso atribuyó la preocupación de Washington al fortalecimiento de las relaciones de La Habana con Moscú y Pekín, así como a la influencia de las dos potencias en el Caribe.
"La alarmante reacción de Estados Unidos ante el vuelo del avión ruso probablemente esté relacionada con la creciente influencia de Rusia y China en la región del Caribe", aseguró.
"Para los estadounidenses, cualquier contacto entre Cuba, Rusia y China forma parte de un juego geopolítico que consideran una amenaza a sus intereses. Pero Cuba es un Estado soberano y no está obligada a pedir permiso a Estados Unidos", subrayó Mijailov.
A la vez, afirmó que Moscú y Pekín son los únicos aliados con los que cuenta La Habana en estos momentos, cuando la Isla enfrenta una crisis económica sin precedentes y el endurecimiento de las presiones de Washington. La semana pasada, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció que impondría aranceles a los países que envíen petróleo a Cuba.
"Es Washington, no Moscú, quien ha estado generando tensión en la Isla durante décadas. Otros países se muestran reticentes a ayudar abiertamente a La Habana, debido a la presión de Estados Unidos, por lo que hoy Cuba solo puede contar consigo misma, junto con el apoyo de Rusia y China", sostuvo el analista ruso, aunque hasta el momento las dos potencias solo han expresado apoyo político a su aliado caribeño.
El avión ruso tiene capacidad de transportar hasta 50 toneladas y es uno de los cargueros más grandes del mundo, similar a los A400M de Airbus o el C-17 Globemaster de Boeing, ambos de uso militar.
Hizo vuelos secretos a Venezuela, pasando por Nicaragua y Cuba, a finales de octubre de 2025, tal y como fue divulgado entonces.
En esa ocasión, llegó a Caracas el 29 de octubre, luego de trazar una ruta que lo llevó antes al territorio de Cuba y Nicaragua, los otros aliados estratégicos de Moscú en la región. En esa ocasión, al igual que en su trayecto desde República Dominicana a Cuba, ocultó sus movimientos, al volar con su localizador apagado.
Aunque nunca hubo reporte oficial acerca del propósito del vuelo de octubre a Venezuela, medios estatales rusos y un diputado de Moscú informaron que en viajes previos el aparato entregó sistemas de defensa aérea de corto alcance Pantsir-S1 y Buk-M2E de medio alcance en Caracas.