Vladímir Putin y Xi Jinping sostuvieron el miércoles 4 de febrero una videoconferencia en la que, entre otros temas, dialogaron sobre la "la situación en torno a países bajo constantes agresiones de los EEUU, como Cuba, Irán y Venezuela".
El intercambio, reseñado por el asesor del Kremlin, Yuri Ushakov, sirvió para reafirmar el carácter "estratégico, estable y estructural de la asociación bilateral", en medio de un contexto internacional marcado por "tensiones geopolíticas, reconfiguración del orden mundial y presiones occidentales", reportó la agencia oficial rusa TASS.
Según Ushakov, los mandatarios "apostaron por mantener el nivel de cooperación alcanzado con Caracas y La Habana", aunque sin hacer promesas concretas.
De acuerdo con TASS, en el caso de Cuba, "esta apuesta es particularmente significativa tras la reciente orden ejecutiva del Donald Trump de cortar todo suministro de petróleo" a la Isla. Pero no se hizo ningún compromiso para abastecer a La Habana de crudo.
En cuanto a Irán, coincidieron en "la tensa situación al respecto creada por la Casa Blanca" con sus amenazas de atacar al régimen de la nación persa, sin mencionar los miles de muertos que dejó la brutal represión de las manifestaciones populares que sacudieron a ese país en enero.
"La cooperación estratégica entre Rusia y China responde a los intereses fundamentales de nuestros pueblos y contribuye a la estabilidad internacional", dijo Putin en la reunión.
Rusia, con su economía muy afectada por el esfuerzo para sostener la invasión de Ucrania, que este mes llegará a los cuatro años de iniciada, depende cada vez más de su intercambio con China.
El jefe del Kremlin aceptó una invitación de Xi Jinping para visitar China en la primera mitad de 2026, lo cual supondría el segundo viaje oficial del ruso a su estrecho aliado en menos de un año.
La reunión, que es un gesto simbólico ante las posiciones cada vez más duras de Washington tras la intervención en Venezuela para capturar al dictador Nicolás Maduro, vuelve a poner en evidencia que los líderes del autoproclamado Nuevo Orden Mundial no tienen propuestas para contrarrestar a Washington.
Con respecto a Rusia, esta semana su ministro de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, calificó de "inaceptable" la presión económica sobre el régimen de Cuba por parte de EEUU, durante una conversación con Bruno Rodríguez.
"La parte rusa reafirmó su posición de principio sobre el carácter inaceptable de las presiones económicas ejercidas sobre Cuba, incluido el obstáculo al suministro de recursos energéticos", declaró la Cancillería rusa en un comunicado dado a conocer después del diálogo.
En la conversación, "se expresó la firme voluntad de seguir brindando a Cuba el apoyo político y material necesario", añadió el texto, sin ofrecer detalles.
Por su parte, Pekín prometió a fines de enero proporcionar "todo el apoyo y la ayuda que sea posible" al régimen de Cuba ante las amenazas de Washington, y condenó las presiones de EEUU que "comprometen la paz y la estabilidad regionales".