El sistema electroenergético nacional de Cuba (SEN) sufrió este miércoles un nuevo colapso parcial que dejó a oscuras a 3,4 millones de personas en cuatro provincias orientales, informó la estatal Unión Eléctrica (UNE).
"Siendo las 8:54 de la noche ocurre un fallo en la subestación Holguín (línea de) 220 kV que provocó la desconexión del SEN en la zona oriental dejando sin servicio parcialmente a la provincia de Holguín y afectadas totalmente las provincias de Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo", publicó el portal oficial Cubadebate.
Con la desconexión salieron de servicio la unidad de la central termoeléctrica CTE Felton, los motores de Moa y las unidades 3 y 5 de Rente.
La UNE dijo que "en estos momentos se preparan los protocolos de restauración de la zona oriental para garantizar su nueva conexión al SEN, los arranques de las unidades antes mencionadas y el restablecimiento de la carga afectada por el evento".
Un reporte de EFE recordó que un disparo es una desconexión automática que se activa cuando una generadora registra valores anómalos en el flujo de la corriente.
Se trata de la segunda caída parcial del SEN en poco más de cuatro meses. El apagón ocurre en un momento de crisis energética en Cuba, agravada por el asedio petrolero aplicado por el Gobierno de EEUU y que amenaza con empeorar aún más la crítica situación.
Caída del sistema por disparo
En poco más de un año, el SEN ha sufrido también cinco colapsos totales. En algunos de ellos, el restablecimiento demoró días en alcanzarse.
La caída de este miércoles, sin detalles ofrecidos por el Ministerio de Energía y Minas, al parecer se corresponde con los problemas habituales con la obsoleta infraestructura eléctrica del país. De hecho, otro colapso parcial del SEN el pasado octubre también se debió a un disparo de este tipo.
La empresa estatal eléctrica dijo que se "verifican las causas" del incidente.
Cuba sufre desde mediados de 2024 una grave crisis energética reflejada en apagones diarios que superan las 20 horas en casi todas las localidades. A ello se suma actualmente el asedio petrolero ordenado por la Administración Trump que amenaza con empeorar aún más la crítica situación.
El 31 de enero se registró el máximo histórico desde que Cuba empezó en 2022 a difundir regularmente estadísticas energéticas, con un apagón que llegó a dejar sin corriente de forma simultánea al 63% del país.
Con la caída parcial del SEN, ahora siete de las 16 unidades de producción termoeléctrica operativas están fuera de servicio por averías o mantenimientos, entre estas dos de las tres mayores. Esta fuente de energía supone de media en torno al 40% de la generación energética en Cuba.
Desde mediados de enero los informes diarios de la UNE han dejado de especificar la cantidad de centrales de generación distribuida (motores) no operativas por falta de combustible (diésel y fueloil) y lubricante, un dato clave para constatar el efecto del fin del petróleo venezolano para Cuba.
Prolongados apagones y protestas sociales
Sin embargo, por el resto de cifras publicadas, todo parece indicar que el número de motores parados está en máximos en los últimos días, por encima de los 1.000 MW.
Expertos independientes indican que la crisis energética en Cuba responde a una infrafinanciación crónica de este sector, completamente en manos del Estado tras la llegada al poder de Fidel Castro en 1959.
Varios cálculos independientes estiman que serían precisos entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para sanear el sistema eléctrico.
Por su parte, el régimen cubano descarga toda responsabilidad en las sanciones estadounidenses a esta industria y acusa a Washington de "asfixia energética".
Los prolongados apagones diarios lastran la economía, que se ha contraído más de un 15% desde 2020, según cifras oficiales. Además, han sido el detonante de las principales protestas de los últimos años.
Todo obsoleto, sin mantenimiento y escaso petróleo, además de pesado.