Como parte de sus recorridos habituales por la Isla para conocer a los "cubanos de a pie", el jefe de misión de EEUU en Cuba, Mike Hammer, llegó a Camagüey y Trinidad, donde reducidos grupos de seguidores del régimen lo esperaban para gritarle improperios y realizarle actos de repudio, según las imágenes difundidas en redes sociales por autoridades locales. Ello permite afirmar que no se trata de "el pueblo defendiendo la Revolución" de forma espontánea, como estas tratan de hacerlo pasar, sino de acciones perfectamente coordinadas.
Así, según el video compartido en Facebook por el jefe de Organización del Comité Provincial de la Unión de Jóvenes Comunistas en Camagüey, Yoel Santiesteban, no más de diez personas se congregaron frente al hostal Santa María, donde estaba Hammer, y, entre otros insultos, le gritaron, muy enardecidos: "Títere de Donald Trump", "Asesino", "Imperialista", "Genocida", "Ladrón", "Fascista", "Lamebotas", "Quita el bloqueo pa' que tú veas quiénes somos nosotros".
Una acción similar tuvo lugar en Trinidad, tras la cual Hammer reaccionó con un video compartido en el perfil de Facebook de la embajada de Washington, en el que dijo: "Ha habido algunos que han chillado ciertos insultos y pertenecen a determinado partido, pero yo sé que ellos no representan a los cubanos de a pie".
Al propio tiempo, el periodista exiliado José Raúl Gallego denunció en su perfil de Facebook que los actos de repudio fueron acompañados "de otras acciones represivas, como la vigilancia y los arrestos domiciliarios a familiares de presos políticos y activistas de la provincia".
"Además, desde Camagüey me han informado que la Seguridad del Estado entregó en los CUPET de la provincia las matrículas de los autos de la embajada de EEUU en Cuba, en los que viaja Hammer, y dio la orden de no habilitarles combustible, aduciendo problemas de conexión", informó.
Gallego sostuvo, además, que "este tipo de acciones, que violentan todos los protocolos de las normas diplomáticas, podrían provocar que EEUU aplique medidas de reciprocidad a los funcionarios cubanos en ese país".
No fueron, sin embargo, los primeros actos de este tipo que el régimen le organiza a Hammer, toda vez que el pasado junio fue interpelado por una mujer en la lanchita de Regla, en La Habana, quien cuestionó duramente la política de Washington hacia Cuba.
"El embajador camina sin escoltas, la gente lo busca y habla con él. Esto no le pasa a ningún dirigente del Gobierno. Cuando alguien logra burlar la seguridad y acercarse a Díaz-Canel, termina arrestado. Esto fue montado", afirmó Gallego en aquel momento.
Los actos en Camagüey y Trinidad tuvieron lugar luego de que Donald Trump firmara este jueves una orden ejecutiva en la que declara una "emergencia nacional" respecto al régimen de Cuba y advierte que impondrá aranceles a los países que suministren petróleo a la Isla.
Suceden, además, después de que la legación diplomática de Washington confirmara este viernes que "la Administración Trump está lista para mandar más ayuda, dadas las grandes necesidades del cubano de a pie". Esto, luego de que Hammer se reuniera con el cardenal Juan de la Caridad García Rodríguez y con el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, monseñor Arturo González Amador, "para repasar cómo va la distribución de ayuda humanitaria que el Gobierno de EEUU está enviando a través de Cáritas Cuba para los damnificados del huracán Melissa".
Estas ratas de cloaca pretendiendo representar al pueblo no se atreven siquiera a jugar con la cadena, sino que le gritan al mono desde una distancia segura.
El poder en la isla continúa tomando acciones que señalan el distanciamiento de los Estados Unidos. ¿Van a resistir comiendo tierra?
Casi TODOS los Chivatones y muertos de hambre que le gritaron a Hammer tienen familia aquí y reciben remesas y recargas… Estamos tomando nota de TODO… Le enviaremos unas "carticas buenas" al secretario de Estado a ver si FINALMENTE CORTAN TODO remesas, vuelos, recargas, etc
No hay cojones para tocarle ni un pelo, a no ser que el castrismo esté apurado por que les metan manos yá.
Mírenlo de este modo; si al embajador Hammer le
tocan un pelo, no creo que Trump se quede dado y no vaya a mandar un droncito sobre el Comité Central y ahí empezaría, por fin,el final de la narcodictadura castroterrorista.
Los perros sarnosos amaestrados tienen la orden de gritarle improperios fascistas a Hammer, pero los amos también les han advertido que ninguno henchido de fervor revolucionario vaya a caerle a patadas o tirarle una galleta.
Ese acto de repudio light organizado por el cartel de Punto Cero es más de impotencia ante la realidad cobarde de que no pueden caerle a palos, arrestarlo y torturarlo, como hacen con los opositores.
Son los estertores de una dictadura. Son diez personas que les darán algunos jabones, frijoles y aceite de la bodega en una jabita para que soporten unos días más la miseria. Días-Contados no aprende. Ahora Trump tiene otra excusa para apretar aún más.