Un grupo de 120 enfermeros de Ghana arribará esta semana a Antigua y Barbuda para reforzar el sistema sanitario de ese país, cuyo Gobierno no ha reconocido el fin del convenio mediante el cual alquilaba profesionales de la salud al régimen cubano, informó a la prensa local el director general de Comunicaciones de la Oficina de Primer Ministro, Maurice Merchant, el pasado jueves.
Ya a mediados de diciembre, el propio Merchant había anunciado la contratación de personal del país africano, que describió como "altamente calificado", en sus declaraciones de la semana pasada.
"Estos enfermeros ghaneses están altamente cualificados", aseguró el funcionario y auguró que su llegada tendrá "un impacto positivo en el sistema sanitario de Antigua y Barbuda".
La contratación de enfermeros de Ghana confirmaría el fin del convenio de "cooperación médica", a través del cual La Habana exportó a sus profesionales de salud a Antigua y Barbuda durante 25 años.
Saint John's puso fin a ese acuerdo en diciembre, según dio a conocer entonces el opositor Partido Progresista Unido (UPP). La información no ha sido confirmada por las autoridades, que durante meses negaron la explotación laboral a que estaban sometidos los profesionales cubanos, frente a las advertencias de posibles sanciones por parte de Washington, que tiene en su punto de mira las llamadas "misiones" de La Habana.
En su reciente intercambio con la prensa local, Merchant afirmó que el acuerdo con el régimen de Cuba está "sujeto a cambios", evitando hablar de cancelación.
Según lo citó la agencia española de noticias EFE, el funcionario dijo que los profesionales de la Isla han sido un pilar del sistema de salud local durante muchos años y que el acuerdo está sujeto a cambios, pero no se ha dado por finalizado.
"El Gobierno valora las contribuciones que ha hecho y está haciendo el Gobierno cubano en relación con nuestro sector de la salud y, como en todo, hay un período de transición", declaró Merchant.
En diciembre, el UPP expresó su "admiración y respeto" a los "cientos" de sanitarios que han prestado servicios durante los 25 años que duró el convenio, a través de un comunicado oficial.
También agradeció a "los numerosos médicos y personal sanitario formados gracias a su generosidad", y elogió el "sistema médico cubano por su Programa de Atención Oftalmológica" (Eye Care Program, en inglés).
"Es lamentable que la asociación mutuamente beneficiosa que nuestros dos países habían forjado haya sido terminada de manera tan abrupta por la Administración actual; pero aseguramos al Gobierno y al pueblo de Cuba que el Partido Progresista Unido no es ni ingrato ni desmemoriado", resaltó el texto.
La cancelación del convenio llegó tras la inclusión de la isla nación en un travel ban de la Administración de Donald Trump, que "parcialmente restringe y limita la entrada" a EEUU de ciudadanos de los siguientes 15 países, bajo argumentos de seguridad nacional: Angola, Antigua y Barbuda, Benín, Costa de Marfil, Dominica, Gabón, Gambia, Malawi, Mauritania, Nigeria, Senegal, Tanzania, Tonga, Zambia, y Zimbabue.
El cierre del programa, no reconocido por Saint John's, supuso un giro drástico en la política del primer ministro Gaston Browne (Partido Laborista), que había sido uno de los principales defensores de las brigadas médicas cubanas.
Durante la mayor parte del año, y ante la advertencia de posibles sanciones de EEUU a quienes emplean personal cubano con intermediación de La Habana, Browne negó que hubiera explotación laboral.
En marzo del año pasado, el primer ministro llamó a la Brigada Médica Cubana "el núcleo de nuestro servicio de salud" y advirtió que su retirada "prácticamente desmantelaría" la infraestructura sanitaria, reportó el medio local Antigua Observer.
El 25 de febrero , el Departamento de Estado de EEUU anunció que revocaría las visas de funcionarios extranjeros involucrados en la contratación indirecta de personal cubano, en especial en misiones médicas. La medida fue recibida con preocupación y rechazo por parte de la comunidad latinoamericana y del Caribe, especialmente de países miembros del CARICOM, que utiliza personal sanitario cubano para mantener a flote sus servicios.
Un mes más tarde, durante una rueda de prensa en el marco de su primera visita oficial a Jamaica, el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, reafirmó la postura de Washington sobre las brigadas médicas cubanas y afirmó: "básicamente operan como trabajo forzoso". Mencionó que, a estos sanitarios, "el Gobierno cubano decide cuánto o qué darles" en pago por sus servicios, y "les retira el pasaporte".
La Habana retiene entre el 50% y el 94% de los ingresos de sus trabajadores en el extranjero mediante apropiación salarial, aun cuando las autoridades de los países receptores aseguran sueldos justos. Esta práctica ha sido documentada en múltiples investigaciones sobre brigadas médicas en Europa, África, América Latina y el Caribe a lo largo de los años.
De acuerdo con las últimas cifras de la Unidad Central de Cooperación Médica, una de las empresas cubanas que gestiona la contratación de personal en las brigadas internacionalistas, más de 24.500 profesionales de la Isla prestan servicios en 56 países del mundo. Solo por concepto de servicios médicos, los ingresos anuales ascienden a 4,8 billones de dólares; de ellos, menos del 2% se reinvierte en salud pública y asistencia social, aseguran los registros de la estatal Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) de Cuba.
Antigua y Barbuda sería el primer país poner fin a su convenio con el régimen de La Habana, aunque el Gobierno evite admitirlo. Jamaica adelantó en marzo de 2025 la revisión del Memorándum de Entendimiento vigente (MoU, en inglés), mientras que Bahamas informó en junio que se estaba "preparando para cancelar contratos".
Sin petróleo y sin esclavos médicos, la debacle se hará cada vez más notoria.