La salida abrupta de los médicos cubanos de Brasil en 2018 —y las experiencias que vivieron muchos de ellos al repatriarse o intentar quedarse— ofrece un antecedente útil para entender la situación actual de los profesionales de la salud cubanos desplegados en Venezuela, muchos de los cuales hoy enfrentan miedo, desinformación y presión para no regresar a la Isla.
Dos profesionales de la salud cubanos —un estomatólogo y una doctora— que hasta hace pocos días cumplían misión médica en los estados venezolanos de Mérida y Táchira dijeron a DIARIO DE CUBA que actualmente están escondidos dentro de Venezuela, tras abandonar sus puestos de concentración por temor a represalias, persecución y detención. Aseguran que no son los únicos que valoran el abandono de la misión en el país sudamericano. Ambos han pedido mantener en reserva sus identidades por razones de seguridad y advierten que en su grupo son ya 13 los que han decidido escapar, cifra que aumentará, opinan.
Según sus testimonios, el nivel de inseguridad, desinformación y miedo entre los médicos cubanos desplegados en Venezuela no tiene precedentes, ni siquiera comparándolo con lo ocurrido durante el intento de golpe de Estado contra Hugo Chávez en abril de 2002. Aseguran que la sensación de riesgo es hoy "más intensa, más prolongada y más caótica", y que no existen señales de estabilización ni de protección real por parte de las autoridades cubanas o venezolanas.
Ambos profesionales relatan que funcionarios cubanos al frente de las brigadas les han informado que se encuentran dentro de una supuesta "operación militar de resistencia y posible retirada", sin aportar detalles claros ni coherentes, mientras crece el miedo entre los colaboradores al uso del término "desertor" por parte de las autoridades de la Isla. Se les ha ordenado:
- Concentrarse en puntos controlados por el chavismo, como los Centros de Diagnóstico Integral (CDI) y "casas seguras".
- No divulgar órdenes recibidas.
- Restringir comunicaciones con familiares.
- Prepararse para cruces de frontera hacia países como Brasil, como medida excepcional.
- Mantener activa la llamada "PAMUSE" o "mochila del colaborador", con alimentos, bebidas, medicinas y ropa básica para sobrevivir al menos una semana en condiciones de aislamiento, desplazamientos forzados, incomunicación o cambios de sede de evacuación.
En julio de 2013, Brasil lanzó el programa Más Médicos, diseñado para cubrir la falta de profesionales en zonas rurales y periféricas del país. En su apogeo participaron más de 18,000 médicos, la mayoría de ellos cubanos (llegaron a ser unos 11.400), enviados por el Gobierno de La Habana como parte de una "cooperación" auspiciada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Esa cooperación fue en realidad un esquema de explotación laboral que dio grandes ingresos a La Habana y del que también se benefició la OPS, como reveló DIARIO DE CUBA en una investigación.
La relación política que sustentaba el programa se fracturó en 2018. Tras las declaraciones y exigencias del entonces presidente electo, Jair Bolsonaro, el Gobierno de Cuba declaró el fin de su participación y anunció la retirada de sus profesionales. La decisión se produjo después de que Bolsonaro condicionara la permanencia de los médicos a la validación de sus títulos en Brasil y a contratos individuales, y tras calificar la situación de los cubanos como equiparable al "trabajo forzoso".
El impacto fue inmediato: miles de cubanos regresaron a la Isla en menos de un mes, como parte de un proceso coordinado entre los gobiernos de Cuba y Brasil. Aunque la retirada fue una política bilateral, la experiencia individual de muchos médicos fue compleja y dolorosa. Un número significativo de profesionales intentó quedarse en Brasil, enfrentando incertidumbre, obstáculos burocráticos y dificultades para homologar títulos o acceder a empleo estable fuera del programa estatal.
¿Qué lecciones trae ese caso para Venezuela?
Hoy, en Venezuela, muchos médicos cubanos enfrentan un contexto distinto, pero con tensiones similares.
- Presión y control institucional: Las condiciones de trabajo, las órdenes jerárquicas y la falta de autonomía recuerdan la experiencia brasileña. La estructura de mando político "desde arriba" y el temor a represalias generan estrés, miedo e incertidumbre.
- Deseo de no regresar a Cuba: Como ocurrió en Brasil, muchos profesionales en Venezuela prefieren no volver a la Isla por miedo a represalias, estigmatización, pobreza y encierro. El impulso de permanecer fuera del control estatal se repite.
- Necesidad de protección legal y derechos humanos: La experiencia brasileña demuestra la importancia de residencia legal, homologación de títulos y protección contra represalias para quienes abandonan misiones estatales. Esto debe servir de referente para Venezuela y la comunidad internacional.
El caso de Brasil no fue una anécdota; expuso las tensiones entre programas de cooperación internacional y los derechos individuales de los trabajadores. Incluso cuando la salida es oficial, quienes deciden quedarse enfrentan riesgos legales, precariedad económica, trabas profesionales y desprotección internacional. Estas amenazas pueden multiplicarse en Venezuela, donde el chavismo-madurismo mantiene fuertes vínculos con La Habana.
Hoy esa lección resuena con fuerza: muchos médicos cubanos en Venezuela están decidiendo que su futuro no está en regresar a Cuba, sino en buscar protección y normalización como profesionales libres en Venezuela o en terceros países.
Por ello, solicitan ayuda urgente a organizaciones de derechos humanos, a la CIDH, a la OIT y, de manera particular, a los representantes de la Administración Trump y al secretario de Estado Marco Rubio, para que impulsen políticas y normativas de protección en Venezuela que garanticen residencia, derecho al trabajo, igualdad de trato y la condena de las condiciones de semiesclavitud impuestas por el Gobierno de Cuba en sus misiones médicas. Los testimoniantes indicaron a DIARIO DE CUBA que desean que este asunto sea abordado de manera integral en las conversaciones entre Estados Unidos y el gobierno provisional interino venezolano.
"Queremos quedarnos en un país libre, trabajar dignamente y contribuir a la reconstrucción de Venezuela. No somos desertores: somos profesionales que huyen del miedo, de la coacción y de un sistema que nos trata como propiedad del Estado. Estamos moralmente obligados a aportar nuestros servicios como forma de compensar los daños causados durante las llamadas 'misiones de colaboración'. Queremos servir de verdad al pueblo venezolano y llevar luego esa experiencia a una Cuba en transición", dijeron.
Los profesionales y trabajadores cubanos que hoy deciden, a riesgo de su libertad, su patrimonio y su integridad, romper la relación laboral impuesta abusivamente por la parte cubana deben ser protegidos de manera inmediata por el Gobierno interino de Delcy Rodríguez. No solo porque el Derecho Internacional y los derechos humanos obligan a liberar a toda persona de condiciones de trabajo forzado y servidumbre, sino porque Venezuela necesita hoy, más que nunca, una fuerza profesional libre y capacitada que contribuya a la reconstrucción institucional, social y sanitaria del país durante su transición democrática. Recibirlos y asegurar los derechos de residencia y trabajo de estos sería una pequeña muestra más de que están creándose condiciones y valores sociales de recomposición política y social.
MÉDICOS CUBANOS, SI REGRESAN AL GULAG CUBANO SEGUIRÁN ESCLAVOS QUIEN SABE POR CUÁNTO TIEMPO. QUÉDENSE EN VENEZUELA DONDE PUEDEN INDEPENDIZARSE DE LA DICTADURA CUBANA E IMPEDIR QUE ESA MAFIA LES ROBE EL 90% DE LO GANADO.