El papa León XIV nombró este sábado al sacerdote Osmany Massó Cuesta como nuevo obispo de Bayamo-Manzanillo y aceptó la renuncia de monseñor Álvaro Julio Beyra Luarca, cinco años después de que este la presentara.
La decisión del pontífice significa el inicio de un esperado movimiento fichas en Cuba, donde la mitad del episcopado ya ha renunciado por motivos de edad, sin que el Vaticano se decidiera a hacer nuevos nombramientos.
Osmany Massó Cuesta pertenecía al clero de la Arquidiócesis Metropolitana de Santiago de Cuba, y se desempeñaba como vicario general y párroco de San Antonio María Claret en esa ciudad.
El nuevo prelado nació el 18 de diciembre de 1976 en Santiago de Cuba y completó sus estudios de Filosofía en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio de La Habana y de Teología en el Instituto Teológico Salesiano Cristo Resucitado de Tlaquepaque, en Guadalajara, México.
Fue ordenado sacerdote de la Sociedad Salesiana de San Juan Bosco el 25 de julio de 2005 y en 2015 fue incardinado en la Arquidiócesis Metropolitana de Santiago de Cuba.
Aún quedan por renovar los obispos de otras seis diócesis cubanas: Dionisio García Ibáñez, arzobispo de Santiago y Primado de Cuba; el cardenal Juan García Rodríguez, arzobispo de La Habana; Juan de Dios Hernández (Pinar del Río), Emilio Aranguren Echeverría (Holguín), Domingo Oropesa Lorente (Cienfuegos), y Wilfredo Pino Estévez (Camagüey).
Ciego de Ávila permanece vacante desde hace más de tres años.
El canon 401 del Código de Derecho Canónico "ruega" a los obispos diocesanos presentar la renuncia al Sumo Pontífice a los 75 años cumplidos, "el cual proveerá teniendo en cuenta todas las circunstancias".
León XIV conoce al detalle la situación de la cúpula católica cubana, porque antes de ser elegido papa se desempeñó como prefecto del Dicasterio para los Obispos, el organismo vaticano que selecciona a los responsables de las diócesis. También presidió la Pontificia Comisión para América Latina y visitó la Isla en dos ocasiones.
El fallecido papa Francisco, quien confesó "una relación humana" con Raúl Castro, prefirió "esperar a algún movimiento" en la Isla antes de renovar la conferencia episcopal, según conocedores del tema.