Miguel Díaz-Canel reconoció este jueves que la crisis que atraviesa Cuba no es una más. Sin embargo, en su discurso ante la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) solo fue capaz de recurrir a la gastada adulación a los cubanos para que sigan resistiendo y a la habitual coartada del embargo estadounidense para justificar la miseria.
Según el resumen del portal oficial Cubadebate de la intervención del gobernante, este afirmó que el país vive "un momento extremadamente complejo para la economía y la vida cotidiana del pueblo, que exige respuestas más profundas, rápidas y responsables", que el régimen es incapaz de proporcionar.
"No se trata de una crisis más; es la acumulación de distorsiones, adversidades, dificultades y errores propios", admitió Díaz-Canel antes de añadir que la crisis está "agravada por un cerco externo extremadamente agresivo y por un contexto internacional incierto y peligroso para objetivos vitales como proteger la paz, promover el desarrollo y otros asuntos esenciales de la agenda global".
Como ya es habitual, dedicó largas parrafadas a culpar a las políticas de Washington de la precariedad a la que están sometidos los cubanos. También reiteró la perreta del régimen por la incautación de un petrolero venezolano —cuyo destino presuntamente era Cuba— evidenciando el miedo de La Habana ante la probable caída de su aliado, Nicolás Maduro.
Díaz-Canel también comentó que en la sesión del jueves del Parlamento se discutieron y aprobaron el Plan de la economía, el Presupuesto del Estado, el Programa de gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía, la Ley de ciencia, tecnología e innovación, entre otros temas.
Sin embargo, en varias reuniones durante 2024 y 2025 se evaluó la "implementación" del mencionado programa gubernamental, lo que parece indicar que se aplicaba sin haber sido aprobado por la Asamblea, según las palabras del gobernante citadas por Cubadebate.
Asimismo, destacó la inserción de Cuba como país socio en el grupo de los BRICS, lo que presentó como "un claro reconocimiento al papel y liderazgo de la Revolución Cubana entre las naciones del Sur", aunque en la práctica, el acoplamiento de La Habana a ese grupo, al que no tiene nada que ofrecer, no se ha traducido en beneficios para los cubanos.
Díaz-Canel también resaltó que "continúan fortaleciéndose las relaciones con los cubanos que residen en otras naciones, con quienes, en el año que culmina, se han ampliado los contactos, su participación en eventos nacionales y su incorporación a proyectos comerciales, económicos y de desarrollo para el bien de nuestra sociedad".
El afán del régimen por convencer a esos cubanos que prosperaron después de emigrar a países capitalistas, para que rescaten la economía de la Isla del desastre, demuestra el fracaso del modelo económico, social y político impuesto en Cuba.
Sin alivio ni soluciones a corto o mediano plazo que ofrecerles a los cubanos ante la crisis, el gobernante echó mano a la adulación, con frases como "(…) hemos reafirmado la confianza en la capacidad de resistencia y victoria del pueblo cubano. La Patria no se rinde".
En otro momento, Díaz-Canel criticó que "los burócratas, los indolentes y los corruptos son la negación misma de la Revolución, porque en sus actitudes se niega al pueblo, que es la esencia y el sentido de nuestro proyecto".
"Y voy más allá, porque ellos anidan la traición. Lo hemos visto varias veces a lo largo de la historia, pero también hemos sido testigos de la capacidad antídoto de la Revolución para purgarse de los traidores (…)", subrayó, en lo que podría verse como una alusión al juicio en el que fue condenado a cadena perpetua el exministro cubano de Economía Alejandro Gil Fernández, acusado de diez delitos que incluían el espionaje.
En la sesión del jueves fueron presentadas las renuncias al Consejo de Estado de Ulises Guilarte de Nacimiento, exsecretario general de la oficialista Central de Trabajadores de Cuba (CTC), y de Ricardo Rodríguez González, expresidente de la también oficialista Federación Estudiantil Universitaria (FEU), y Homero Acosta, quien era el secretario del Parlamento y del Consejo de Estado.
Díaz-Canel además propuso la "liberación" de Rubén Remigio Ferro del cargo de presidente del Tribunal Supremo de Cuba.
Estos movimientos, presentados como salidas voluntarias y cambios, podrían tener otra causa, al menos en el caso de Homero Acosta. Su renuncia no fue aceptada por el presidente del Parlamento y el Consejo de Estado, Esteban Lazo, según una nota de Cubadebate.
Un 2026 cargado de Fidel Castro
Díaz-Canel también propuso este jueves ante la Asamblea, y en presencia de Raúl Castro, que 2026 sea nombrado en Cuba "Año del Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz", informó Cubadebate.
Como era de esperar, el Parlamento aprobó la propuesta, con lo que los cubanos tendrán que soportar mayores dosis de propaganda sobre el dictador que implantó el sistema que ha arruinado al país.
No es resistencia, es que el pueblo no decide nada.
El inepto limonero debe estar desesperado porque termine su período presidencial.