El martes 25 de noviembre la cifra de cubanos enfermos de dengue y chikungunya ingresados en salas de cuidados intensivos en la Isla ascendió a 101, 64 de ellos menores de edad, informó el Ministerio de Salud Pública de Cuba (MINSAP) al dar cuenta de las epidemias fuera de control que azotan al país.
La cifra contrasta con la cantidad de menores en situación crítica hace una semana, apenas 19, lo que pone en evidencia la complejidad de la situación sanitaria, que el régimen ha salido a reconocer después que el panorama es crítico.
Susana Suárez, directora de Salud Ambiental del MINSAP, dijo en la televisión que en la jornada del martes fueron reportados 4.406 nuevos pacientes con fiebre, de los cuales acabaron ingresados 2.863, la mayoría en sus hogares y 552 en hospitales.
Lo anterior es un subregistro, pues es ínfima la cantidad de personas que va al médico en la Isla ante los síntomas de estas dolencias, y prefieren automedicarse.
Hasta la fecha, son 45.617 los casos sospechosos acumulados, puesto que el MINSAP apenas aplica pruebas PCR para confirmar la dolencia.
De dengue entraron a las estadísticas 242 positivos más, 176 más que el lunes, mientras que de chikungunya son 628 los nuevos casos, 47 de ellos confirmados por PCR. El total de enfermos de esa dolencia confirmados oficialmente son 35.452.
En salas de cuidados intensivos hay 101 enfermos, 78 de ellos reportados grave. De esa cantidad, 64 son menores de 18 años.
Después de meses sin informar sobre la situación, mientras los cubanos en redes denunciaban hospitales, morgues y cementerios colapsados, las autoridades calificaron como epidemia la crisis sanitaria, pero hasta la fecha no reportan oficialmente muertes por su causa.
El martes, en una reunión de Gobierno sobre la cuestión, se reconoció que los niños enfrentan "uno de los mayores riesgos" ante la epidemia de chikungunya en Cuba.
Ante Miguel Díaz-Canel y Manuel Marrero, funcionarios del MINSAP señalaron que la dolencia "coloca a la infancia en una zona de mayor vulnerabilidad".
Tania Roing Álvarez, jefa del Grupo Nacional de Neonatología, dijo que esa entidad hizo una amplia revisión sobre la temática a nivel internacional, pues en Cuba no existían antecedentes de la enfermedad. Ello, pese a que el chikungunya está presente en el país, si bien con menos impacto que ahora, desde 2014.
En su pesquisa, el MINSAP encontró que la transmisión puede ser de madre a niño o por picadura del mosquito, y que hay un alto el riesgo de transmisión al niño si la madre tiene el virus durante el parto. Además, la enfermedad puede ser grave en los neonatos.
El chikungunya, si bien suele manifestarse sobre todo con fiebre, también puede llegar a producir alteraciones neurológicas, dermatológicas, respiratorias, hematológicas, cardiovasculares y gastrointestinales, y poner en peligro la vida de quienes lo padecen.
La pediatra infectóloga Ileana Álvarez Lam llamó a las familias a estar alertas ante la presencia de signos de alarma en los niños pequeños, que pueden ir desde la irritabilidad, somnolencia, cambio en las características de las deposiciones, hasta inapetencia y distensión abdominal.
Yagen Pomares, directora nacional de Atención Primaria de Salud, afirmó que se trabaja para, entre otras medidas, "garantizar entornos y viviendas seguros, allí donde se encuentren gestantes, puérperas, recién nacidos y lactantes; el ingreso en hogares maternos de gestantes a partir de las 37 semanas y la aplicación de un ciclo de Biomodulina t; el seguimiento diario a todos los neonatos y puérperas que se encuentran en la comunidad".
Raúl Guinovart Díaz, decano de la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana, afirmó que los modelos matemáticos confirman que en estos momentos "vivimos un pico de la epidemia y un crecimiento de las arbovirosis, lo cual requiere de un refuerzo de las medidas de control antivectorial en cada escenario donde sea posible".
Una cuestión que evitan reconocer las autoridades es que a la actual situación se ha llegado por la crisis de saneamiento que desde hace años enfrenta el país, con basureros sin recoger durante semanas y aguas albañales corriendo por las calles.
Asimismo, las dolencias, que circulan en Cuba cada verano, encuentran a la población más debilitada por la mala alimentación, la falta de medicamentos y el estrés diario de sobrevivir bajo apagones y toda clase de privaciones.
Única solución: invasión de EEUU.
Si eso ocurre hasta los marines van a coger chikungunya.