Mientras el éxodo cubano continúa desbordando las rutas migratorias del sur de México, pequeños grupos de migrantes siguen avanzando a pie por la carretera costera de Chiapas con rumbo a la Ciudad de México, según reportó Diario del Sur. Su meta: llegar a la frontera norte tras semanas varados en Tapachula, sin documentos ni apoyo humanitario.
El 30 de octubre estaba prevista la salida de una nueva caravana migrante de unas 600 personas, pero solo seis acudieron al punto de partida, el parque Bicentenario. "No se organizó por la desconfianza hacia las autoridades", explicó Douglas Brian Velázquez, migrante cubano citado por el medio local.
En lo que va de 2025, al menos siete caravanas han sido desintegradas por agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) y la Guardia Nacional antes de llegar siquiera a Pijijiapan.
Los cubanos, junto a migrantes de otras nacionalidades, han optado ahora por viajar en grupos reducidos para evadir los retenes de migración en puntos críticos como El Hueyate y Cerro Gordo, en Huixtla. A la altura de este municipio, los caminantes se desvían hacia la línea K del ferrocarril, siguiendo las antiguas rutas de los centroamericanos que cruzaban México hace más de dos décadas.
"Estamos evadiendo a las autoridades otra vez, no nos queda de otra. En las caravanas de este año solo fuimos engañados, porque al llegar a Escuintla o Pijijiapan nos desintegraban y regresábamos a Tapachula", contó al medio local mexicano Lorena, migrante hondureña.
Fatiga, enfermedad y abandono: los cubanos más golpeados
El drama de los cubanos en esta travesía se agudiza. A mediados de octubre, El Universal y Conexión Migrante documentaron la situación de la caravana que partió el 1 de octubre desde Tapachula y que terminó varada en Pijijiapan, marcada por el cansancio, las enfermedades y los operativos policiales. Entre los más afectados estuvo el joven Adrián Rodríguez, de 27 años y natural de Artemisa, quien sufrió una infección grave por gusano barrenador en la pierna.
"Estoy imposibilitado para seguir caminando", declaró Rodríguez, que pidió ayuda directa a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum para viajar en transporte a la capital. El cubano, padre de dos menores, relató que se desmayó varias veces por deshidratación e infección.
De los más de mil migrantes que integraban aquella caravana —provenientes de Cuba, Haití, Venezuela, Colombia, Brasil, Perú, Ecuador y Centroamérica— la mitad abandonó el recorrido. Algunos fueron detenidos por el INM y la Guardia Nacional; otros aceptaron visas humanitarias temporales; y muchos más retrocedieron a Tapachula, exhaustos y sin recursos.
Según Conexión Migrante, un centenar de migrantes, incluidos varios cubanos, recibieron visas de visitante por un año, aunque solo aquellos que ya habían iniciado trámites ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR).
Tapachula: de ciudad de paso a trampa migratoria
La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) alertó recientemente que Tapachula se ha convertido en una ciudad de encierro y hacinamiento, consecuencia directa de las políticas de contención migratoria y de los acuerdos bilaterales entre México y Estados Unidos. Miles de personas permanecen varadas allí, sin atención médica ni acceso a empleo, atrapadas entre la burocracia y la represión.
Ante este escenario, las autoridades mexicanas preparan nuevos operativos en puntos como Viva México, Huehuetán Estación y Huixtla, zonas donde transitan los migrantes que logran escapar de Tapachula.
El destino de los cubanos que caminan hoy por las carreteras de Chiapas sigue siendo incierto. Aun con la experiencia de caravanas desintegradas y la fatiga acumulada, muchos prefieren seguir avanzando "por su cuenta" antes que permanecer atrapados.