La familia de Juan Carlos Font Agüero, uno de los cubanos con historial delictivo en Estados Unidos que han sido expulsados a países de África, pidió a La Habana que le permita regresar a su país.
Su hijastra, Yessica de la Caridad García Negrín, contó al medio estadounidense Martí Noticias que Font Agüero, de 59 años, fue detenido hace seis meses por agentes de Inmigración (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) y un día la familia dejó de tener noticias suyas. Cuando el hombre volvió a llamar por teléfono, lo hizo desde una prisión en el Reino de Esuatini, la última monarquía de África.
"Un día dejó de comunicarse. Pasaron 15 días sin saber de él hasta que llamó y nos dijo que estaba en África", relató García Negrín. "Nos contó que lo sacaron con los ojos tapados, con varias escalas, y que no entendía nada".
Font Agüero fue enviado al país africano debido a que las autoridades de Cuba se negaron a aceptar su deportación, como ocurrió en los casos de otros nacionales de la Isla que han terminado en Esuatini y en Sudán del Sur.
Martí Noticias aseguró que la Embajada de Cuba en Sudáfrica —responsable de sus nacionales en Esuatini— no respondió a sus múltiples solicitudes de comentarios sobre la situación de Font Agüero.
Tampoco el Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus siglas en inglés), que lleva a cabo las deportaciones de inmigrantes ilegales, respondió al medio estadounidense.
Sin embargo, una fuente del Gobierno de EEUU sí confirmó al medio que Washington intentó repatriar varias veces a Font Agüero y en todas las ocasiones La Habana lo rechazó.
La hijastra del deportado contó que la familia pidió ayuda al Ministerio de Relaciones Exteriores (MNREX) en Cuba y que la respuesta que recibieron fue que Font Agüero había perdido todos sus derechos en su propio país por haber vivido fuera durante más de 20 años.
"Nos dijeron que tenía una deportación denegada", contó la joven. "Pero él nació en Cuba, tiene su dirección, su carné de identidad, su madre viva aquí. ¿Cómo puede perder su nacionalidad?", cuestionó. "Si quieren traerlo preso, que lo traigan preso, pero que lo traigan", imploró García Negrín. "No pedimos privilegios. Solo que regrese a su tierra. Cuba no puede dar la espalda a los suyos".
Juan Carlos Font Agüero llegó a EEUU en una lancha, en 2003. En ese país, cumplió una condena de 17 años de cárcel por asesinato en segundo grado. Según su familia, había actuado en defensa propia. Al quedar en libertad, comenzó a trabajar y se reinsertó en la sociedad.
La joven contó que su padrastro padece problemas crónicos de próstata y que no está recibiendo atención médica adecuada.
"Cuando llegó allá orinaba con sangre", aseguró García Negrín. "Puede morir lejos de su familia y sin asistencia".
Cada tres días, el cubano deportado puede llamar bajo supervisión de las autoridades de la prisión africana, donde no recibe ningún maltrato, según contó su hijastra a Martí Noticias.
"No los maltratan, pero están presos sin razón, en un país al que no le deben nada", lamentó.
Si después de 20 años el que vive fuera pierde todos sus derechos, entonces puede regresar con un pasaporte extranjero. Hmmm