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Sociedad

Los santiagueros, en espera de una recuperación que no les llega

'La mayoría de los santiagueros no se enteraron de la visita del presidente Díaz-Canel y tampoco les importó, porque él no tiene solución para sus males'.

Santiago de Cuba
Árboles caídos, todavía sin recoger. Santiago de Cuba.
Árboles caídos, todavía sin recoger. Santiago de Cuba. DDC

"Vivir el diario, sin planificación", así se refieren los santiagueros a su lucha por la supervivencia tras el paso de huracán Melissa.

El mañana no existe porque nada se puede planificar ante la imprevisibilidad y la incertidumbre de la vida cotidiana. El apagón de la ciudad, a más de diez días del paso de Melissa, parece mitigado por algunos zonas aisladas que se iluminan en la noche, pero los destrozos del huracán están inamovibles y en espera de que aparezcan las brigadas del Gobierno.

"Aquí no ha venido nadie, todo está igual que cuando pasó el ciclón", dice Dania, vecina del barrio de San Pedrito. "Los árboles y postes eléctricos caídos, tirados los cables que la gente no ha podido llevarse. Lo único que cambia es que los árboles se han secado y que la gente han ido acomodando las ramas y limpiando su pedacito para poder transitar", explica.

La basura inunda la ciudad, y no solo por los destrozos del ciclón. También los desechos sólidos de los hogares, sobre todo de alimentos putrefactos que, ante la pérdida de refrigeración, se tiran en la calle.

"Al tercer o cuarto día del paso de ciclón se sentía el olor a podrido en las calles", cuenta Alina, quien vive en el casco histórico de la ciudad de Santiago. "Ahí fue cuando los freezers perdieron la congelacíón. El problema es que no tenemos una cultura de comprar comida enlatada, que es lo ideal en estos momentos. Toda la comida que se nos vende es cruda. Además, donde más se vende comida enlatada es en las tiendas en dólares y en las MIPYMES, y no hablemos de los precios", señala.

Maritza, vecina de la calle Escario, que vive con su hija y nieta, sufrió en carne propia la descomposición de la comida. "Mi hija me envió un dinero desde México y compré pollo, hígado y huevos,  y solo me quedan huevos", dice consternada. "Tuve que botar el hígado y parte del pollo, a pesar de que lo había hervido. Eso fue un crimen con el hambre que hay, con tanta miseria que tenemos, y sin opciones de comprar comida de lata porque es muy cara".

En las MIPYMES, únicas tiendas abiertas para abastecer de alimentos a la población, casi no ofertan cárnicos enlatados porque "se les estancan", según confiesa un mipymero. Las latas de sardinas y atún son las que tienen una mayor presencia, y sus precios no bajan de los 400 pesos. "Las latas no son rentables debido a su alto precio y poco rendimiento,", explica el mipymero, "es más barato invertir en picadillo de pollo o salchichas, y en eso es en lo que invertimos".

El precio promedio de una lata de carne prensada o de atún en aceite es de 450 pesos y su contenido solo alcanza para una comida de dos personas. De manera que para la empobrecida familia cubana esas latas son un lujo, casi una exquisitez.

"Lo que estamos comiendo es viandas. Con arroz, el que puede", dice Luisito que trabaja como custodio de una bodega. Y agrega: "Es que son muchos gastos. Ahora mismo, para no comprar carbón, que están vendiendo la lata a 800 y 900 pesos, la gente está cogiendo la leña de los árboles caídos en las calles que ya están secos. Por la bodega dieron una libra de pollo para niños y mayores de 65 años, eso es un cuartico de pollo que comparte toda la familia para un solo día", afirma.

En modo supervivencia es como percibe el pueblo su vida actual. "Hay que salir a comprar la comida del día cada mañana. Se compra una o dos libras de arroz y fongo (plátano burro) o boniato que es lo más barato. Eso es para todo el día, y al día siguiente lo mismo. Nada se guarda porque no hay refrigeración. El santiaguero que puede está a golpe de picadillo, salami y perro caliente, y el que no puede se está muriendo de hambre.

La percepción de abandono y sálvese quién pueda es el mantra de cada día. La mayoría de los santiagueros no se enteraron de la visita del presidente Miguel Díaz-Canel a la ciudad y tampoco les importó, porque él no tiene solución para sus males.

"Está muriendo mucha gente", dice Yuni, quien acaba de perder a su hermano y a su padre el pasado fin de semana. "Cuando llevamos a mi hermano al Hospital Provincial tardaron más de 24 horas para prepararlo porque había como 25  cadáveres antes que él. Así, entre los virus y la mala alimentación están vaciando Santiago y [el oficialismo] no lo reconoce", asegura.

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3 comentarios

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Profile picture for user El Mongo

"Por la bodega dieron una libra de pollo para niños y mayores de 65 años"
De la forma que está escrito parece que para tener derecho, además del requisito de ser niño, hay que tener 65 años. O sea, niños de 65 años.

Profile picture for user Amadeus

Lo terrible de los ciclones en Cuba es que acumulan las cosecuencias y las desgracias que producen, que al final no se solucionan ni se solucionarán. Una tragedia.

Profile picture for user Pedro Benitez

Lo peor está por pasar, porque la recuperación para muchos pueblos y ciudades va a ser nula.