El Ministerio de Salud Pública (MINSAP) de Cuba reconoció por primera vez en lo que va de 2025 la muerte de tres personas a causa del dengue, una cifra que, según numerosos reportes ciudadanos, no refleja la magnitud real de la crisis epidemiológica que vive el país. La información fue ofrecida por la viceministra Carilda Peña García en una conferencia de prensa, sin datos de los fallecidos ni dónde ocurrieron los decesos.
Peña García informó además de que el dengue, el chikungunya y el virus del Oropouche circulan actualmente en la Isla. De ellos, el chikungunya presenta la mayor incidencia, con transmisión confirmada en ocho provincias —La Habana, Cienfuegos, Granma, Guantánamo, Villa Clara, Artemisa, Matanzas y Holguín—, pero con casos en casi todo el territorio nacional, publicó el diario oficial Granma.
Sobre ese virus en particular, dijo que la enfermedad no se asocia a casos críticos ni fallecimientos, aunque puede agravar padecimientos preexistentes. Los muertos en estas condiciones salen de la ecuación estadísticas del MINSAP.
Según la viceministra, la transmisión del chikungunya, detectada por primera vez en el municipio matancero de Perico, se encuentra ahora, en ese territorio, en fase de "casos esporádicos".
Mientras, el dengue mantiene presencia activa en 36 municipios de 12 provincias y la ministra minimizó la situación actual. "Cuba es un país que tiene una endemia de una de las arbovirosis que nos está afectando, y es el dengue. Es decir, que durante los 12 meses del año el país tiene muestras, presenta, confirma o diagnostica casos de dengue".
Recordó que el mosquito Aedes aegypti, vector responsable de la transmisión, es típico de la región, y atribuyó su crecimiento, generación y propagación a "condiciones ambientales como la elevada temperatura y la elevada humedad relativa".
Sin embargo, los datos oficiales contrastan con los testimonios recogidos por ciudadanos, médicos y activistas, que denuncian una expansión del dengue y otras arbovirosis en medio de una crisis sanitaria y ambiental sin precedentes.
Cifras oficiales bajo sospecha
El reconocimiento de tres fallecidos por dengue llega apenas una semana después de que el propio director nacional de Epidemiología, Francisco Durán, negara públicamente la existencia de muertes por esta enfermedad. La admisión tardía de las autoridades refuerza las sospechas de opacidad en el manejo de la información epidemiológica, una práctica habitual del régimen cubano en crisis sanitarias anteriores.
En la provincia de Ciego de Ávila, activistas y familiares aseguran que han muerto al menos tres personas por complicaciones asociadas al dengue y al chikungunya. "Hace poco murió una joven de 20 años, una niña de tres, y un hombre en el municipio de Venezuela", declaró a Martí Noticias el activista Oscar Cervantes, quien también denunció la falta de insumos médicos y medicamentos en el Hospital Provincial Antonio Luaces Iraola.
Situaciones similares se reportan en Camagüey y Holguín, donde los habitantes describen hospitales colapsados, largas colas y ausencia de reactivos para confirmar los diagnósticos. "Mi hija amaneció con vómitos y malestar, pero no hay reactivos ni corriente para hacer análisis", relató la periodista independiente Inalkis Rodríguez desde Camagüey.
Un brote alimentado por la basura y el abandono
A pesar de que las autoridades sanitarias atribuyen el incremento de casos a la temporada lluviosa, el principal factor que señalan los ciudadanos es el deterioro extremo de la higiene comunal.
En muchas ciudades, la acumulación de desechos ha alcanzado niveles críticos. "Las calles parecen montañas de basura, el Pico Turquino", ironizó Rodríguez. En Ciego de Ávila, la falta de combustible ha paralizado la recogida de desechos durante semanas, mientras los mosquitos se reproducen sin control.
El doctor Eduardo Cardet, desde Holguín, advirtió que la situación podría agravarse: "Las condiciones están dadas para una multiplicación masiva del mosquito. Sin saneamiento, sin insecticidas y sin mosquiteros, el número de casos va a seguir creciendo, y lamentablemente, también las muertes".
Un país enfermo y sin recursos
A pesar de que la viceministra Peña García aseguró que el sistema de Salud Pública dispone de los insumos necesarios para el control vectorial, múltiples fuentes locales desmienten esa versión. "No hay abate, no hay insecticida, y en muchos lugares la fumigación no llega", explicó un trabajador del sistema de salud en Villa Clara bajo condición de anonimato.
En su comparecencia de este miércoles, la viceministra cubana dijo que estos recursos "están destinados a los lugares donde hay evidencia de transmisión".
A la expansión del dengue y el chikungunya se suma la circulación de virus respiratorios propios de la temporada y brotes de hepatitis A, principalmente en poblaciones cerradas, según Peña García, citada por el periodista oficialista Lázaro Manuel Alonso.
Estos padecimientos agravan un panorama sanitario ya sobrecargado por la falta de medicamentos, el deterioro hospitalario y la precariedad higiénica, factores que los especialistas identifican como terreno fértil para el avance de cualquier enfermedad infecciosa en la Isla.
Mientras tanto, el Gobierno intenta minimizar el impacto social de la crisis. El Festival Nacional de Artistas Aficionados, previsto para el 17 y 18 de octubre, fue pospuesto "por decisión gubernamental" debido al "incremento sostenido de enfermedades transmitidas por vectores". La medida publicada por el periódico Venceremos, confirma la gravedad del escenario, aunque sin reconocimiento explícito de su alcance real.
La realidad tras la cifra oficial
Con tres muertes reconocidas y decenas de municipios bajo transmisión activa, el brote actual de dengue y chikungunya revela el colapso del sistema sanitario cubano y la falta de transparencia informativa que acompaña cada crisis de salud pública en la Isla.
A falta de datos oficiales detallados, los testimonios desde las provincias apuntan a un número creciente de casos graves y fallecimientos no contabilizados. En palabras del doctor Cardet para Martí Noticias, "el dengue hemorrágico está cobrando vidas. Y si no se toman medidas urgentes, se cobrará muchas más".