El gobernante de China, Xi Jinping, describió los vínculos entre Pekín y La Habana como un modelo de "cooperación entre países socialistas", este domingo, cuando las relaciones diplomáticas entre Cuba y China cumplieron 65 años, en los que hubo grietas que ambos regímenes evitan recordar.
Según la agencia estatal china de noticias Xinhua, Xi Jinping afirmó que Pekín está listo para fortalecer las relaciones bilaterales y los lazos de cooperación con La Habana, cuya dependencia económica del aliado asiático se ha profundizado en los últimos años.
El gobernante chino declaró que, durante los últimos 65 años, los vínculos bilaterales se han profundizado y convertido en "un modelo de solidaridad y cooperación entre países socialistas, así como de "ayuda sincera mutua" entre "naciones en desarrollo".
Asimismo, aseguró que Pekín está listo para trabajar con Díaz-Canel con el objetivo de tomar el aniversario número 65 de los lazos diplomáticos entre ambos países como un nuevo punto de partida.
Según Xi Xinping, el régimen que encabeza está preparado para llevar más allá la "amistad tradicional", profundizar la confianza política mutua de alto nivel, avanzar de manera sistemática en el desarrollo de la cooperación, fortalecer la coordinación estratégica en todos los campos, salvaguardar de manera conjunta la justicia internacional y "alcanzar continuamente nuevos resultados en la construcción de una comunidad Cuba-China con un futuro compartido".
En un mensaje de felicitación "conjunto" citado por la agencia estatal china de noticias, Díaz-Canel y Raúl Castro apuntaron que, por más de 60 años, las relaciones entre Cuba y China "han superado la prueba del tiempo" y han continuado creciendo, y que ambas partes han disfrutado una "profunda confianza política mutua", han sostenido intercambios sobre el "desarrollo socialista" y continuamente han fortalecido "la hermandad tradicional" y la "cooperación amistosa".
Ninguna de las partes aludió a las fisuras que aparecieron en las relaciones entre ambos regímenes, desde finales de la década de 1960, como recordó Orlando Freire Santana en DIARIO DE CUBA en agosto.
La visita, en 1972, del presidente estadounidense Richard Nixon a Beijing, y su encuentro con el líder chino Mao Ze Dong, "enturbiaron aún más las relaciones de Cuba con el gigante asiático", apuntó Freire hace un mes. "Esa visita se produjo cuando estaba en su apogeo la guerra de Vietnam, y el oficialismo cubano la interpretó como un acto de insolidaridad de China con la causa vietnamita".
Las reformas iniciadas por Deng Xiao Ping a finales de la década del 70, que posibilitaron el despegue de China como potencia económica, fueron vistas con escepticismo por el régimen de Cuba. Por si fuera poco, ambos regímenes apoyaron a bandos diferentes en la guerra de Angola, a la que Fidel Castro envió a cientos de jóvenes cubanos que cumplían el servicio militar.
El actual intercambio de mensajes entre Xi Jinping y Díaz-Canel se produjo menos de un mes después de que el gobernante cubano visitara China como parte de una gira por Asia en busca de oxígeno para paliar la profunda crisis económica de la Isla, que el régimen no consigue revertir.
De ese viaje emergió la Declaración Conjunta entre Cuba y China, en la que La Habana "se opone firmemente a cualquier forma de 'Independencia de Taiwán'" y señaló que ese territorio "forma parte inalienable del territorio chino".
En texto, La Habana también "da la bienvenida a la Iniciativa de Gobernanza Global que el compañero Xi Jinping ha propuesto recientemente" y se declara "dispuesta a participar activamente en la cooperación en el marco de las iniciativas arriba mencionadas", además de avalar el férreo control y censura de las redes que ejerce Pekín.