A las 6:00 de la tarde del jueves, la mayor parte de los santiagueros cumplía 72 horas sin electricidad, y el malestar y la indignación no hacían más que aumentar. Sentados en la acera de la oficina de Correos del distrito José Martí, medio centenar de personas cargaba sus móviles y se conectaba a la WiFi de la oficina de ETECSA ubicada al lado.
En medio del más reciente colapso del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), el Gobierno orientó que los centros con plantas permitieran cargar los teléfonos, pero las extensiones no daban abasto. "Yo vine ayer por la tarde", dijo Roberto, un jubilado. "Dijeron que no iban a dar carga, cerraron a las 6:00 y se fueron. Hoy el Gobierno dio la orden porque teme una protesta y, en esta cargadera del móvil, nos mantienen entretenidos", añadió.
La población ya no se calla. La indignación popular por la ineficiencia gubernamental se expresa de diversas formas. La más evidente es la inasistencia a centros de estudio y trabajo. Aunque oficialmente no se cerraron las escuelas durante el apagón general, muchos padres no enviaron a sus hijos.
"Llevo tres días sin dormir: calor, mosquitos, sin apenas agua… esto es una tortura, nos están matando", dijo Yuneika, madre de una niña de diez años. "Estoy aquí cargando el móvil y la lámpara recargable. Estoy agotada. Anoche saqué la colchoneta para el balcón, por gusto: no hubo brisa y sí muchos mosquitos. Estamos cansados de cuentos, que asuman que ya no pueden hacer nada para mejorar el país", exclamó.
El malestar generalizado tiene como base la falta de soluciones a la crisis del SEN, que no mejora a pesar de los parques solares inaugurados con gran publicidad gubernamental.
"A nosotros se nos han encadenado dos caídas del SEN", afirmó Aleida, una adulta mayor, refiriéndose a la desconexión del pasado domingo en las provincias orientales, debido a un fallo en una línea de alta tensión. "Aquí en Marimón apenas tuvimos un receso de un día y medio, y nos llegó el apagón nacional. Ya he perdido la noción de los alumbrones, no hay horarios ni circuitos. Dejé de mirar las supuestas programaciones de cortes eléctricos: se va cuando se va y la ponen cuando les da la gana. Aquí no hay luz en el horizonte, porque hoy ya quedó claro que el SEN no sirve y los parques solares tampoco".
Aunque en la tarde del jueves se habían habilitado algunos circuitos de la ciudad de Santiago, la mayor parte de los barrios continuaba apagada. "Un amigo me envió un mensaje de que ya pusieron la luz en Martí", dijo esperanzado Roberto, que seguía cargando su teléfono junto a la oficina de Correos del distrito.
"Hoy muchos cubanos entendimos que la solución al SEN no son los paneles solares, sino termoeléctricas nuevas que el Gobierno no tiene dinero para pagar", señaló. "Hace unos días enterraron al joven que murió en Renté, que es una chatarra. Eso no fue un accidente de trabajo, fue un asesinato. Al paso que vamos, van a tener que ocurrir varios 'accidentes' para que reconozcan que tienen que hacer termoeléctricas nuevas, porque llegará el momento en que no podrán arrancar la Guiteras".
"Compay, pero no hay dinero", le replicó un hombre sentado a su lado. "Sí lo hay, escondido en GAESA", respondió Roberto.
"Estamos cansados"... ¿pero de que? porque de aguantar y aguantar no es!
Pero, están tan cansados qué no hacen nada contra el régimen fascista de los Castro; compañeritos, A llorar para Maternidad!
Estan cansados de cuentos...si...pero siguen aguantando calladitos sin chistar ni titar una piedra o molotov en los apagones...JODANSE!!!
Con solo miles de piedras volando, desde la oscuridad, se arregla todo, las bombas Molotov salen caras, las piedras siguen en el mismo lugar, esperando, con los cobardes reguetoneros ni contar, sólo sirven para cargar el celular y bailar regueton.