La tormenta tropical Erin, quinta de la actual temporada ciclónica, se formó el lunes 11 de agosto en la zona oriental del océano Atlántico. El fenómeno sigue una trayectoria que podría acercarlo a Cuba para inicios de la venidera semana.
De acuerdo con el meteorólogo cubano Henry Delgado Manzor, Erin cobró organización e intensidad luego de ser un área de bajas presiones. Ahora está situado a 455 kilómetros al oeste noroeste de las islas de Cabo Verde y a 3.710 kilómetros al Este del grupo norte de las Antillas menores.
Posee vientos máximos sostenidos de 75 kilómetros por hora, con rachas superiores, y una presión central de 1.004 hectopascal. Su movimiento hacia el Oeste a una velocidad de 31 kilómetros por hora lo ha puesto bajo vigilancia por los meteorólogos en la Isla.
"Actualmente este organismo ciclónico tropical no ofrece peligro para Cuba. Por su posición y época del año el Centro de Pronóstico mantiene una estrecha vigilancia sobre la evolución del sistema", indicó Delgado Manzor, quien añadió que se emitirán avisos regulares de ciclón tropical.
El Centro Nacional de Huracanes de EEUU espera que Erin se convierta en el primer huracán de gran intensidad de la temporada. La mayoría de los modelos de pronóstico señalan que inclinará su rumbo al norte antes de impactar el arco de las Antillas.
Ailyn Justiz Águila, jefa del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología cubano, dijo la semana pasada que para el resto de la temporada ciclónica se espera la formación de 11 tormentas tropicales, de las cuales siete podrían alcanzar la categoría de huracán.
De los 11 meteoros esperados, siete deben surgir en la zona del Atlántico, uno en el golfo de México y tres en el mar Caribe, muy próximos a Cuba.
La probabilidad de que Cuba sea afectada por al menos un huracán es del 50%, superior al peligro climatológico para el país, que es de un 35%, dijo Justiz Águila. En cuanto a la posibilidad de que lo haga una tormenta tropical, este asciende a un 70%.
Las condiciones oceánicas y atmosféricas fundamentales que regulan la actividad ciclónica en la región son favorables para la aparición y desarrollo de esos sistemas, dijo la meteoróloga, quien recordó que hasta la fecha se han formado cuatro tormentas tropicales, nombradas Andrea, Barry, Chantal y Dexter. Todas débiles y de corta duración.
Pese a que durante junio y julio no se formaron organismos ciclónicos cerca de Cuba, y a que ese periodo se caracterizó por un ambiente muy cálido y seco, con influencia de polvo del Sahara en la región, a partir de agosto aumenta la probabilidad de formación de ciclones tropicales, en especial durante la segunda quincena. Ese periodo y la primera mitad de septiembre son la etapa de máxima actividad dentro de la temporada ciclónica.
De acuerdo con el Instituto de Meteorología de Cuba, durante la temporada se prevé la formación en toda la cuenca del Atlántico norte de 15 tormentas tropicales, de las cuales ocho pudieran alcanzar la categoría de huracán.