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Política

Más promesas y 'resultados modestos', los frutos de la reunión de Díaz-Canel y Lukashenko

Los regímenes de Cuba y Bielorrusia intercambian lisonjas y hablan de futuros proyectos, mientras ocultan el centro de su alianza.

Minsk
Díaz-Canel y Lukashenko en Minsk el 25 de junio.
Díaz-Canel y Lukashenko en Minsk el 25 de junio. Belta

Si bien la reunión entre el dictador Alexander Lukashenko y Miguel Díaz-Canel en Bielorrusia estuvo cargada de promesas y menciones de proyectos para el futuro, así como de la reafirmación de una alianza política que pasa por la subordinación a Moscú, las cifras de ese supuesto intercambio dicen otra cosa.

El miércoles 25 de junio, en Minsk, Lukashenko dijo que ambos regímenes "lo tienen todo para seguir avanzando": voluntad política, entendimiento mutuo y pleno apoyo a nivel de jefes de Estado.

En el Palacio de la Independencia, Díaz-Canel y Lukashenko se reunieron para reafirmar "la naturaleza cálida y aliada del diálogo interestatal, que comenzó hace más de 30 años. Hoy en día, las relaciones bilaterales están llenas de una serie de proyectos, el comercio se está desarrollando y se han concluido más de 30 acuerdos interdepartamentales", dijo el conocido como "el último dictador de Europa".

"Con el fin de maximizar el potencial de la cooperación bilateral, necesitamos llevar nuestros lazos comerciales y económicos al más alto nivel de contactos políticos. Y lo haremos. El presidente de Cuba acaba de proponer una fórmula simple y comprensible. Dice que basta con importar lo que podemos producir (...) para que los empresarios cubanos y nuestros empresarios puedan producir juntos los bienes necesarios y dedicarse menos a las importaciones", añadió Lukashenko, citado por el canal CTV.

Según el reporte, Minsk y La Habana están implementando proyectos conjuntos en la industria, la agricultura y la alimentación. Se esperan avances en la industria farmacéutica: hoy se registran 46 medicamentos bielorrusos en Cuba, que depende cada vez más de la importación de fármacos que antes solía producir.

Díaz-Canel aseguró que se está considerando la posibilidad de organizar la producción conjunta de medicamentos oncológicos e inmunológicos en la región bielorrusa de Vitebsk. También se están elaborando iniciativas para la producción de productos lácteos utilizando tecnologías y materias primas bielorrusas.

El ínfimo intercambio comercial de La Habana y Minsk

Por supuesto, sobre ninguno de esos proyectos hubo precisiones. Pero en un reporte aparte, Yuri Gorlov, ministro de Agricultura y Alimentación de Bielorrusia, fue más explícito: "En 2024, vendimos (a Cuba) productos por valor de más de cinco millones de dólares. Esto es tres veces más que en años anteriores. Y ahora la dinámica de este año durante cinco meses muestra que también vendimos productos por el doble que en el mismo período del año pasado".

Esas cifras, que corresponden fundamentalmente a leche en polvo que La Habana compra en Bielorrusia, es ínfima si se compara con las adquisiciones de alimentos y productos agrícolas que realiza la Isla en EEUU. En abril pasado estas alcanzaron los 37.860.911 dólares.

El Consejo Económico y Comercial EEUU-Cuba indicó que los importadores de Cuba que hacen sus compras en EEUU a través de empresas estatales autorizadas, han adquirido en el primer tercio del actual año 167.685.124 dólares, superior a los 141.100.086 dólares de igual período de 2024. Ello, a pesar del embargo de Washington contra La Habana.

Según los trascendidos de la reunión en Minsk, la producción de tractores de Bielorrusia en Cuba ya está organizada, hay un suministro activo de componentes para aumentarla y existe "la posibilidad de suministrar y organizar la producción y ensamblaje de equipos de pasajeros".

El dinero de Minsk que beneficia a La Habana

¿Cómo se financian semejantes negocios? Sergei Stolyarchuk, presidente del Directorio del Banco de Desarrollo de Bielorrusia, explicó que este y La Habana "han celebrado 20 contratos de préstamo individuales para el suministro de diversos productos bielorrusos, siete de ellos en el período 2024-2025. Además, el Banco de Desarrollo brindó apoyo financiero para el suministro de más de 1.100 toneladas de leche en polvo y 60 kits de tractores", citó el medio SB.

"En la actualidad, la entidad financiera está centrada en nuevos acuerdos no solo para el suministro de leche en polvo, maquinaria agrícola y repuestos, sino también en proyectos para crear modernas instalaciones de producción conjuntas en la industria alimentaria y la ingeniería mecánica, con la posterior venta de productos manufacturados a terceros países", añadió el funcionario.

En la reunión con Lukashenko, Díaz-Canel dijo que su régimen "tiene la intención de impulsar la cooperación con Bielorrusia en todas las áreas, con énfasis en la cooperación comercial y económica". 

"Podemos decir que hay avances modestos en las relaciones comerciales y económicas, y debemos seguir dándoles impulso", añadió el gobernante cubano, quien subrayó: "Nos interesa estimular e incentivar el comercio de bienes. Nos esforzamos por garantizar que las empresas bielorrusas participen más en la implementación del plan nacional para el desarrollo socioeconómico de Cuba hasta 2030".

Una relación económica que oculta la realidad 

En 2024, el volumen del intercambio comercial entre Cuba y Bielorrusia fue de alrededor de 11 millones de dólares. Por tanto, la alianza es sobre todo política y militar, digan lo que digan Lukashenko y Díaz-Canel.

De hecho, el gobernante cubano aprovechó el encuentro oficial para felicitar a Lukashenko por su victoria en las elecciones presidenciales de enero pasado, en las que se impuso luego de dedicar años a aplastar a la oposición y tener en prisión más de 1.000 presos políticos. 

Pero, para Díaz-Canel, la permanencia en el poder del dictador cercano a Vladímir Putin, deriva de que "mostró una alta autoridad y un apoyo masivo a sus actividades".

Como señaló el Ministro de Relaciones Exteriores de Bielorrusia, Maxim Ryzhenkov, es un error medir las relaciones con Cuba únicamente por las relaciones comerciales. "Este país es un reconocido luchador por los derechos reales de la comunidad internacional, que lleva su política hasta el final. Y en este sentido, existe un completo entendimiento mutuo entre Minsk y La Habana. Nuestros puntos de vista convergen, incluso en cuestiones mundiales, en particular, el desarrollo de un mundo multipolar justo", comentó.

Si se quiere apreciar la importancia de lo anterior, véase la fluidez de los acuerdos militares bilaterales. En mayo último, el Comité Estatal Militar-Industrial de Bielorrusia anunció la modernización de sistemas de misiles tierra-aire S-125 pertenecientes a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) del régimen cubano. La actualización fue realizada por la empresa bielorrusa ALEVKURP, que adaptó los sistemas a la versión S-125-2BM Pechora-2BM, según informó el Comité en su canal oficial de Telegram.

Las FAR disponen actualmente de unos 144 lanzadores S-125 en servicio, utilizados desde hace décadas. La modernización ha incluido mejoras en la electrónica, capacidades de seguimiento de objetivos y en los radares semiactivos, además de extender la vida útil de los misiles.

A finales de 2024, el comandante de la Fuerza Aérea y de las Fuerzas de Defensa Aérea de Bielorrusia, general de División Andrei Lukyanovich, se reunió en La Habana con el ministro de las FAR, general de Cuerpo de Ejército Álvaro López Miera, para negociar la obtención de armamento para la Fuerza Aérea y la defensa antiaérea del régimen.

Los jerarcas militares señalaron "la similitud de las posiciones de Bielorrusia y Cuba sobre cuestiones fundamentales de seguridad internacional". Lo anterior, en referencia indirecta a la ubicación de ambos regímenes bajo la órbita política y militar de Moscú.

Los militares de La Habana han estrechado sus lazos con los ejércitos de Minsk y Moscú desde que en febrero de 2022 el Kremlin lanzara la invasión de Ucrania. En julio de 2024, López Miera y su homólogo bielorruso, el teniente general Viktor Khrenin, acordaron en Minsk "fortalecer la cooperación en la esfera militar".

Fue esa la segunda visita de López Miera a Bielorrusia en poco más de un año, después de un viaje similar que realizara en junio de 2023. En ese periodo, se han producido frecuentes intercambios de alto nivel entre los militares de ambos países.

Pero si de esto hablaron Lukashenko y Díaz-Canel, ni una palabra llegó a la prensa de Minsk.

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