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Sociedad

En peligro de desalojo familias cubanas que viven en un parque de casas móviles de Miami

'Mi mayor miedo es volver a vivir en mi carro, dormir aterrada en un sofá, lavarme en un baño público… No sé si tendré fuerzas esta vez': la pesadilla de una cubana de más de 60 años residente en Sweetwater.

Miami
Vivian Hernández (a la derecha), cubana residente en el parque de casas móviles Li’l Abner.
Vivian Hernández (a la derecha), cubana residente en el parque de casas móviles Li’l Abner. BBC Mundo

"Mi mayor miedo es volver a (...) vivir en mi carro, dormir aterrada en un sofá, lavarme en un baño público… No sé si tendré fuerzas esta vez", confiesa a BBC Mundo Vivian Hernández, una cubana de más de 60 años que llegó a EEUU hace 25, y que hoy se enfrenta a un posible desalojo del que ha sido su hogar durante casi dos décadas.

En noviembre de 2024, los residentes del parque de casas móviles Li'l Abner, en Sweetwater, Miami, comenzaron a recibir notificaciones de desalojo: debían abandonar el lugar antes del 19 de mayo de 2025. A cambio, el propietario del terreno ofreció compensaciones decrecientes según la fecha de salida, desde 14.000 dólares si se marchaban antes de febrero, hasta solo 3.000 si lo hacían en mayo.

Ante la imposibilidad de costear nuevos alquileres en una ciudad con precios desbordados, decenas de familias latinoamericanas, entre ellas cubanas y venezolanas, enfrentan una de las crisis más graves de sus vidas: el desalojo forzoso de las viviendas en las que han invertido sus ahorros durante años. Aunque la mayoría ya se ha ido, otros optaron por resistir; permanecen en sus hogares y han iniciado una demanda colectiva.

El proceso de desalojo ha estado marcado por protestas, denuncias legales, demolición de viviendas con posibles residuos tóxicos, incendios e incluso muertes, que los vecinos vinculan al impacto del desalojo.

"Temo quedarme en la calle", dice Hernández, quien al emigrar trabajó como auditora financiera hasta que una larga enfermedad la llevó a perder el empleo y se vio al borde de la indigencia, durmiendo en su automóvil o en apartamentos de amigos. Hoy volver a esa realidad es su pesadilla.

Desde entonces, ha invertido más de 230.000 dólares en mejoras a su "tráiler", para convertirlo en un verdadero hogar. Hoy, con una pensión por discapacidad de 900 dólares mensuales y un alquiler de terreno que le cuesta 1.180, sobrevive alquilando una de las habitaciones de su casa.

"Quieren que me eche al hombro el tráiler y me lo lleve, pero es imposible: aquí todas las casas son móviles en concepto de papeles, pero en realidad están ancladas al piso", explica.

El cubano Luis Meza, quien llegó en 1994 y ha vivido tres décadas en Li'l Abner, también resiste el desalojo. Ha invertido en su casa durante tres décadas. El día que recibió la carta, su esposa se descompensó por el estrés. "¿Empezar de cero ahora, con estos precios? Es imposible", afirma.

A ellos se suma el caso de la abogada venezolana Milagro Pérez, quien compró su casa móvil por 100.000 dólares tan solo dos meses antes del aviso de desalojo, con la esperanza de ofrecer estabilidad a su familia. Pérez vive con su madre, su esposo y tres hijos, uno de ellos es autista. Fue precisamente este hijo quien recibió la notificación de desalojo: "Le entregaron la carta directamente en sus manos, la leyó y empezó a gritar: '¡Nos están sacando de aquí!'". La familia había utilizado todos sus ahorros para evitar tener que seguir pagando 3.000 dólares mensuales en un alquiler.

Según señala el abogado David Winker, citado por BBC Mundo, muchos residentes como Pérez fueron engañados: les prometieron que no habría cambios en el uso del terreno, mientras en paralelo los propietarios gestionaban su recalificación para nuevos desarrollos inmobiliarios.

Algunos no aguantaron la presión: ese fue el caso Diego Valdés, vecino del parque, entregó las llaves de su casa para recibir los 14.000 dólares del incentivo el 31 de enero. Murió de un infarto al día siguiente, relata su esposa Marisol Sánchez a El Nuevo Herald.

Li’l Abner, fundado en 1968, fue durante décadas un refugio asequible para familias de ingresos bajos y medios. Hoy, la empresa propietaria (CREI Holdings) planea sustituirlo por nuevos complejos de apartamentos supuestamente "asequibles", aunque los residentes denuncian que no podrán pagarlos.

Mientras el litigio avanza, familias como estas enfrentan el miedo de volver a quedarse sin techo en una ciudad donde los alquileres se han disparado más de un 50% desde 2019, según el Global Real Estate Bubble Index 2024, del banco de inversión suizo UBS.

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4 comentarios

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Profile picture for user Plutarco Cuero

"Desde entonces, ha invertido más de 230.000 dólares en mejoras a su "tráiler", para convertirlo en un verdadero hogar."

Hace 25 años $230 000 compraban una casa con piscina ... Auditora financiera que no pudo auditarse ella misma, me da pena con ella ...

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Una noticia para Papo. ¿Y dónde está Papo, el que vive en una casa grande, con piscina y carro de 4 metros de largo? Le encanta escupir pa‘rriba.

Profile picture for user Proscopito Arrechabaleta

Deseémosle que jamás sufra una larga enfermedad como la.de la Sra y tenga que "vivir" con 900/mes. Pobre gente, nunca se enteraron que vivían donde mejor se vive en el mundo.

Aunque también invertir 230.000 en mejorar un trailer... tiene bemoles.

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Prosco_ Nadie nunca sabe si terminará en un trailer o en una tienda de campaña porque la vida da muchas vueltas. Pero un defensor del „sueño americano“ como Papo Weston debía no escupir pa‘rriba con sus provincianismos de café con leche. No todo los cubanos en USA viven en una „casa grande“, con piscina y un „carro grande“. Hay que ser idiota.