El veredicto del Tribunal Supremo de Reino Unido que reconoció el derecho del Fondo de Inversión CRF I Limited a reclamar una deuda de más de 72 millones de euros de un préstamo contratado por el Banco Nacional de Cuba (BNC) "abre una caja de Pandora", alerta el economista cubano Emilio Morales en el dossier "Tormenta Financiera sobre La Habana", publicado este jueves por el laboratorio de ideas con sede en Madrid Cuba Siglo 21.
El economista advierte que el fallo del Supremo británico hace posible que acreedores de La Habana requieran activos cubanos en el exterior, dado que el régimen no paga sus deudas.
"La mala noticia llega en el peor momento para el régimen, que, ahogado en sus bajas producciones, la falta de liquidez, y el colapso de varios de los sectores más importantes de su economía, ve como su margen de sobrevivencia se reduce considerablemente, en lo que parece ser una fase decisiva en su proceso de extinción definitiva", señala el CEO del Havana Consulting Group.
El incumplimiento de obligaciones financieras es una de las "cuatro grandes irresponsabilidades" del régimen cubano que analiza Morales en el informe y que son las principales causas del colapso económico del país, por encima de las sanciones derivadas del embargo estadounidense.
Emilio Morales apunta que las autoridades de la Isla han sido irresponsables, además, al insistir " en un régimen de gobernanza obsoleto"; al no haber aprovechado "las múltiples ocasiones anteriores para normalizar las relaciones bilaterales con Estados Unidos, dando solución al conflicto creado con la confiscación arbitraria de propiedades estadounidenses cuyo valor equivalente en precios actuales asciende a poco más de nueve mil millones de dólares", y al congelar "la repatriación de ganancias a las que apostaron por Cuba hace más de 30 años y que hoy son víctimas de un descarado desfalco".
Como resultado de los impagos de las deudas contraídas —de las que los acreedores han condonado altos porcentajes, como muestra Morales con gráficos— el régimen cubano no recibe créditos ni de Rusia y China, dos de sus más importantes aliados políticos.
Para ilustrar lo anterior, Morales apunta la suspensión de 50 proyectos rusos de inversión en Cuba por falta de pago, para finales de diciembre de 2020 y la caída de las exportaciones de productos chinos a la Isla entre 2015 y 2020. Esto último es mostrado a través de un gráfico.
"Una muestra de la escalada de la tensión financiera que existe entre Pekín y la Habana es la demanda interpuesta por ICBC Standard Bank PlC —uno de los mayores bancos de China—al gobierno cubano por 224,8 millones de dólares que La Habana le debe a una de sus sucursales en el Reino Unido, a lo cual se sumarían 1.200 millones de intereses por la mora acumulada en las obligaciones de pago que nunca se han realizado", ejemplifica el CEO del Havana Consulting Group.
El economista recuerda que el deshielo de las relaciones entre Washington y La Habana durante la Administración de Barack Obama generó un escenario propicio para que el régimen recuperara la confianza de los acreedores, que no fue aprovechado por la parte cubana. Su práctica de no pagar deudas ahuyenta créditos e inversiones.
Al abordar esta oportunidad perdida en las conclusiones del dossier, el economista apunta que el régimen cubano "pudo haber reconocido en aquel momento que las confiscaciones no compensadas que habían ejecutado violaban estándares internacionales y de la propia constitución cubana de 1940. Ello habría permitido abrir una negociación para convertir las demandas en inversiones y recapitalizar el país. Pero también aquí también prefirieron prolongar un conflicto que no podían ganar en lugar de buscar su solución negociada".
"Ahora, bajo la presidencia de Donald Trump, se tienen que enfrentar al resultado de su irresponsabilidad", sentencia.
Asimismo, la falta de cambios en el modelo económico se evidencia en "los escollos a los propios ciudadanos", que no pueden registrar un tener una empresa libremente. "El Estado es quien decide a quien le permite tener una empresa, en cual sector y bajo cuales condiciones". subraya Morales.
Pero incluso los autorizados a tener negocios, con las mejores oportunidades reservadas para personas cercanas al poder, "no pueden importar y exportar sus productos y servicios de forma directa", recuerda el economista.
"Estas empresas pueden tener cuentas en dólares, pero no pueden disponer libremente de ellos; solo para ser usados los pagos de los procesos de importación y exportación", destaca.
Morales también dedica un acápite del dossier a las "fuertes sanciones" de Washington contra La Habana, "que han derivado en millonarias multas a varios bancos internacionales por canalizar transacciones relacionadas con empresas del Gobierno cubano".
"Esto ha traído como consecuencia el aplazamiento y hasta el abandono de los escasos planes de inversión por parte de los pocos potenciales inversores en la isla que valoraban el riesgo de hacer negocios en ella", añade.
Como si el modelo al que se aferra no provocara suficiente estancamiento en la economía y las inversiones extranjeras llovieran en Cuba, en vez de reducirse, "el régimen agrede a sus aliados históricos", afirma Morales, en referencia a la reciente decisión de las autoridades de la Isla de "prohibir la repatriación de capital a las empresas extranjeras".
El economista describe el anuncio como "un acto desesperado ante la falta de ingresos". El resultado ha sido "un profundo rechazo por parte de la comunidad de empresarios que llevan asentados por decenas de años en la Isla".
Los afectados ya han comenzado a pedir protección a sus respectivos gobiernos y a presentar demandas por incumplimiento de contrato, que "pudiera incrementarse", si el régimen cubano no da marcha atrás, advierte el CEO del Havana Consulting Group.
"La elite de poder y su Gobierno no solo están cercadas por las sanciones, la Ley Helms Burton, su Título III, las sanciones financieras, y las consecuencias de ser mal pagador. Están cercados —ante todo y en primerísimo lugar— por su propia incompetencia, por su torpeza política de resistirse al cambio, aun sabiendo que su modelo no funciona", sostiene Emilio Morales en las conclusiones.
La solución que propone "para salir de la actual catástrofe" es la misma que reiteradamente proponen otros economistas y analistas, así como la sociedad civil cubana independiente: "remplazar de manera integral al régimen totalitario cubano".
"Los que abogan por una reforma económica sin remplazo del sistema político están promoviendo una ilusión basada en falsas premisas", sentencia el presidente del Havana Consulting Group.
El régimen cubano, como no paga deudas, no recibe créditos ni de Rusia y China, dos de sus más importantes aliados políticos.
Gobiernos como China o Rusia que tienen economías de capitalismo de estado, saben que Cuba es un caso perdido por la obstinación de la dictadura castrista y su pánico de perder el poder por causa de una liberalización de la economía. Nadie quiere invertir en Cuba ni los propios aliados, porque Cuba es barril son fondo; a lo único que se remiten por aquello de la solidaridad y el interés estratégico, es de enviar de vez en cuando un barco con algo. Cuba se ha converido en una a limosnera y paria por el capricho de unos oligarcas. Hay que irse.
Los "fondos buitres" que aprovechen ahora y traten de cobrar lo que le PRESTARON AL FAMILIANGO CASTRO.
Cuando se vayan del poder se acabo la deuda, el Pueblo Cubano no tiene obligacion de pagar lo que le prestaron a los biranos a nombre de la finca que malgobernaban.
No somos haitianos que estuvieron 150 años pagando una deuda de "resarcion por la perdida de la colonia".
Muy buen informe de Morales y Siglo 21. "Morales apunta la suspensión de 50 proyectos rusos de inversión en Cuba por falta de pago, para finales de diciembre de 2020 y la caída de las exportaciones de productos chinos a la Isla entre 2015 y 2020." Después de leer este análisis una se pregunta qué hay detrás de la cortina de humo del préstamo de mil millones que lanzó el vicepresidente ruso Chernyshenko. Algo se traen entre manos, o estarán jugando él y Díaz-Canel-Canel S a ver quién de los dos es más idiota.