Las agresiones contra ómnibus del sistema de transporte público de La Habana han ganado intensidad en las últimas semanas, con apedreamientos en varios puntos de la ciudad. En días recientes, las agresiones se han extendido a las gazelles o metrotaxis de la capital y, en tal sentido, dos ciudadanos fueron detenidos en el municipio de Playa como presuntos autores de un hecho vandálico contra uno de estos vehículos, que provocó daños en sus ventanillas y una fractura en la cabeza del conductor, informó la Agencia Cubana de Noticias.
Luego de este apedreamiento una de las unidades de la ruta 20 de este servicio de transportación, el ministro del sector, Eduardo Rodríguez Dávila, utilizó este y el resto de incidentes similares para justificar el estado deplorable en el que se encuentran los ómnibus y metrotaxis de la capital. En tal sentido, afirmó en su perfil de Facebook que "cada vehículo que sufre actos vandálicos deja una estela de afectaciones que se extiende mucho más allá del daño físico".
"No es solo un cristal roto o una estructura deteriorada; son miles de trabajadores que no llegan a tiempo, estudiantes que ven afectado su acceso a la educación, familias que dependen de la movilidad para su día a día. Un solo autobús fuera de servicio puede significar más horas de espera en las paradas, retrasos en hospitales, pérdidas en la economía", dijo, culpando a los actos vandálicos de los añejos problemas del transporte en La Habana y sin mencionar que, con o sin apedreamientos, son miles las personas que no llegan a tiempo a sus destinos debido a la ineficiencia de ómnibus y metrotaxis.
Asimismo, el alto funcionario subrayó que "especialmente lamentable resulta la participación en algunos de estos incidentes de menores de edad". "Este hecho nos lleva a reflexionar sobre el rol de la familia y la sociedad en la educación y supervisión de nuestros jóvenes. ¿Dónde se pierde la línea entre el entretenimiento y el daño?", escribió el ministro.
Ante el aumento de este tipo de actos, Rodríguez Dávila advirtió que "la impunidad no será una opción". "A quienes optan por el desorden y el caos, creyendo que sus acciones quedarán sin consecuencias, les espera la firme aplicación de la ley. Las autoridades han sido claras: cada responsable enfrentará todo el peso de la justicia, sin excepciones", sostuvo.
"El transporte público es patrimonio de la comunidad, y su destrucción no será tolerada. No se trata solo de sanciones, sino de un mensaje contundente: quien atente contra la movilidad segura de miles, responderá por ello", agregó.
Recientemente, la Policía cubana arrestó a presuntos autores de agresiones contra guaguas en La Habana, de acuerdo con una nota de la Fiscalía General de la República, reproducida por el portal oficial Cubadebate, que no precisó cuántas personas fueron detenidas. Tampoco especificó la cantidad de actos vandálicos contra ómnibus del transporte público en los que son sospechosos.
Los medios de transporte apedreados quedaron inutilizados por la rotura de parabrisas y puertas, señaló la Fiscalía de Cuba y subrayó que "con este actuar se afectan bienes jurídicos de elevada significación para la sociedad".
Este tipo de actos se han vuelto cada vez más frecuentes en las últimas semanas en la capital. A finales de abril, la Empresa Provincial de Transporte de La Habana denunció el apedreamiento de un ómnibus de la ruta P13, que terminó con un ventanal completo roto.
A finales de marzo, mientras las autoridades y la prensa oficial cubana celebraban los supuestos éxitos de su campaña contra el narcotráfico y otros delitos en La Habana, fue apedreado el ómnibus 8475, en servicio de confronta de la ruta P11. Apenas tres días antes de dicho incidente, otro de sus ómnibus fue apedreado en el parque ubicado en la calle Fábrica. La guagua cubría la ruta 23 de la Terminal de Lawton.