La junta directiva de la Alianza de Cristianos de Cuba (ACC), representantes de la Alianza de Iglesias Evangélicas de Cuba (AEIC) y del Ministerio Unidad Pastoral en Cuba se reunieron este martes en La Habana con el objetivo de abrir un espacio de diálogo entre líderes religiosos para fomentar la colaboración en iniciativas sociales y comunitarias.
Entre los participantes estuvieron Moisés de Prada, superintendente en funciones de las Asambleas de Dios y presidente de la AEIC, y el bautista Michel Penichet, del Ministerio Unidad Pastoral en Cuba.
En la reunión, que articuló congregaciones registradas y no registradas, los presentes discutieron la coordinación de esfuerzos para brindar apoyo a comunidades vulnerables, en un contexto caracterizado por dificultades económicas y sociales.
Los convocantes denunciaron que más del 89% de la población cubana viven en condiciones de pobreza extrema, y que se reportan acciones represivas contra líderes religiosos frecuentemente.
Este es el más reciente ejemplo de unidad entre iglesias cubanas, antes manifestada en acciones cívicas como la Carta por la Vida, en la que pastores de iglesias legales y no reconocidas por el Estado criticaron el Código Penal castrista de 2022.
Un punto destacado en el evento fue la intención de avanzar hacia una mayor unidad entre distintas corrientes del cristianismo en Cuba, sin necesidad de imponer uniformidad doctrinal.
Los participantes expresaron su interés en continuar con este tipo de espacios de diálogo e incluir a otros actores del ámbito religioso en el país, con el fin de generar acuerdos que permitan implementar acciones concretas en beneficio de la sociedad civil.
Asambleas de Dios es la más grande denominación evangélica en el país, con más de 100.000 miembros a lo largo y ancho de la Isla. Por su parte, la AEIC fue fundada en junio de 2019 por siete Iglesias cubanas en el municipio Placetas en contraposición al oficialista Consejo de Iglesias de Cuba, siendo la fuerza más dinámica de la sociedad civil frente a políticas del Estado que cercenaban el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos, la libertad de expresión y la libertad religiosa. La ACC es una organización que agrupa a más de 60 iglesias independientes que el Estado se niega a registrar oficialmente.
En una reunión en enero, representantes de la ACC dijeron estar "en contra de la política gubernamental de violar el derecho a la libertad de religión y creencias recogida en el artículo 18 de la Carta Internacional de Derechos Humanos", y exigieron "que se redacte el marco legal que permita registrar nuevas iglesias para así tener respaldo jurídico dentro de la ley cubana".
Esto, subrayaron, constituye un importante paso "para que el Gobierno cubano o cualquier actor social pueda ser demandado cuando viole la libertad de religión y creencias"; y demandaron "la liberación inmediata de todos los presos políticos y de conciencia que permanecen hoy en las cárceles de la Isla".
Las iglesias evangélicas han ganado protagonismo como pilares de la ayuda humanitaria ante la actual crisis de alimentos y medicinas en Cuba hoy, al punto de que la web CubaTrendings las nombró Persona del Año 2024.
Asambleas de Dios o Consejo de iglesias de Cuba, ambas, tendrán que lidiar primero con el daño antropológico que está dictadura produjo en el pueblo cubano, y que tuvo en el ateísmo oficial y la expulsión de Cristo del corazón de los cubanos, su objetivo supremo.
Segundo, tendrán que abordar el problema de la penetración de la Seguridad del Estado en sus filas.
La Teología de la Liberación, tan aplaudida desde la izquierda política latinoamericana, pudiera levantarse como una interesante espada de Damócles contra los Herodes actuales.
Las autoridades religiosas cubanas, tan prestas a dar al César lo que es del César, no generan en el pueblo cubano esperanza de liberación alguna.
El pueblo cubano, cristiano innato, seguirá pidiendo en silencio la llegada del fin bíblico o, por lo menos, el fin de la opresión del César.
Pero, en las instituciones religiosas, NO CONFÍA.
Rojillos