En medio del deterioro del sistema de Salud Pública en Cuba, el Gobierno promueve un tratamiento quirúrgico para el Párkinson que califica como "único en el mundo", diseñado para el turismo internacional. El caro procedimiento, aún con sus claras mejoras técnicas, no es "revolucionario" como alegan sus promotores, tiene desventajas en comparación con opciones menos invasivas y definitivamente no es la solución a la enfermedad, según la opinión experta del doctor Remigio Cortés, CEO de la compañía Antiage Genoma.
La técnica ofertada a través de la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos (CSMC), denominada subtalamotomía dorsolateral selectiva, puede superar los 25.000 dólares, de acuerdo con Healthincuba.
Según el desglose del tratamiento, la evaluación médica previa (siete días) alcanza los 3.616 dólares; la cirugía funcional estereotáxica cuesta entre 15.000 y 20.000 dólares, dependiendo de la técnica aplicada; el alojamiento y alimentación del acompañante, 43 dólares diarios (por 10 a 15 días de estancia postoperatoria). Así, el costo estimado total puede llegar a los 28.000 dólares, según se prolongue el ingreso y la técnica elegida.
El anuncio del proceder, que la CSMC califica de "exclusivo" y "avanzado", y se ejecuta en el Centro Internacional de Restauración Neurológica (CIREN), coincidió con el Día Mundial del Parkinson, celebrado el 11 de abril, y fue replicado en medios locales como el canal Visión Tunera. Las autoridades aseguran que el procedimiento ha sido exitoso en más de 200 pacientes.
El doctor cubano Remigio Cortés explica a DIARIO DE CUBA que esta nueva técnica representa una mejora dentro de un enfoque ya conocido, pero no implica una ruptura con lo previamente establecido.
"La cirugía en el núcleo subtalámico no es nueva. En los años 90 ya se utilizaban estas técnicas en Cuba, incluso se consideró su uso en el caso del campeón de boxeo Muhammad Ali", explicó Cortés, y recordó que, en ese momento, también se exploraban tratamientos experimentales como los trasplantes de células fetales.
Aunque reconoce que la subtalamotomía clásica puede generar efectos adversos por afectar zonas sensibles del cerebro, señala que esta variante, que lesiona únicamente una región muy específica del núcleo subtalámico, permite preservar funciones cognitivas y emocionales. "Es un avance técnico importante. No revoluciona el concepto base, pero mejora la ejecución y los resultados potenciales", afirma.
Más allá de la cirugía: genómica y epigenética como horizonte
A pesar de valorar positivamente la precisión quirúrgica alcanzada, Cortés subraya que el futuro del tratamiento del Parkinson no está en el bisturí, sino en la biotecnología. Destaca que la verdadera revolución llegará a través de herramientas de análisis genómico y estrategias de reprogramación epigenética.
"Los avances en reprogramación epigenética sustentados en análisis genómicos son miles de veces más potentes. Ahí está la verdadera solución", asegura el especialista. La posibilidad de identificar variantes genéticas asociadas al Parkinson abre la puerta a la predicción individual del riesgo, el diagnóstico precoz y la intervención antes de que los síntomas aparezcan.
Además, considera que modificar la expresión de genes clave, sin alterar el ADN, permitiría ralentizar o incluso revertir los procesos neurodegenerativos. Las terapias dirigidas —incluyendo nutrición personalizada, microbiota terapéutica y antioxidantes específicos— podrían convertirse en herramientas centrales para transformar el curso clínico de la enfermedad.
El Parkinson hoy: diagnóstico y tratamiento
El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta el control del movimiento, debido a la pérdida de neuronas productoras de dopamina. Entre sus síntomas principales se encuentran el temblor en reposo, la rigidez muscular, la lentitud motora y los problemas de equilibrio. Con el tiempo, también pueden surgir alteraciones cognitivas, emocionales y autonómicas.
Actualmente, el diagnóstico sigue siendo clínico, complementado en algunos casos por estudios de imagen como la resonancia magnética funcional o el DaTSCAN. No existe aún una prueba de sangre que permita detectarlo en sus primeras etapas, aunque la investigación avanza en esa dirección, señala Cortés.
El director ejecutivo de Antiage Genoma destaca entre los tratamientos más avanzados la estimulación cerebral profunda (DBS) y el ultrasonido focalizado de alta intensidad (HIFU).
La DBS "implanta electrodos en el cerebro para modular la actividad anómala sin destruir tejido, lo que la convierte en un procedimiento reversible y ajustable que ha mejorado significativamente la calidad de vida de miles de pacientes", precisa Cortés. El HIFU es una técnica aún menos invasiva que utiliza ondas de ultrasonido para crear lesiones controladas en el cerebro sin necesidad de cirugía abierta. Está aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, siglas en inglés) para algunos síntomas del Parkinson
Cortés también cita opciones farmacológicas como terapias de infusión intestinal de dopaminérgicos y bombas subcutáneas de apomorfina, utilizadas para el control de síntomas avanzados sin necesidad de intervención cerebral directa.
Todas estas técnicas están disponibles en centros de prestigio como la Mayo Clinic, Cleveland Clinic y Mount Sinai Medical Center, en Estados Unidos, el Hospital Clínic de Barcelona, el King’s College Hospital, en Londres, y el Centro Médico Sheba, en Israel.
Un futuro esperanzador impulsado por la ciencia
La investigación actual sobre el Parkinson explora nuevas teorías sobre su origen, apuntando incluso al intestino y al sistema nervioso periférico como posibles puntos de partida de la enfermedad. Esto ha dado un impulso a estrategias terapéuticas centradas en la microbiota, la inmunoterapia y las células madre.
"Aunque aún no hay cura definitiva, hoy es posible frenar la progresión de la enfermedad y, en algunos casos, revertir daños en fases iniciales", dice Cortés. La integración de la genómica, la epigenética y la medicina personalizada promete cambiar radicalmente el abordaje del Parkinson en los próximos años.
El futuro, según el doctor, no está solo en nuevas cirugías "más finas", sino en una medicina que entienda al paciente desde su base genética y molecular. "Una medicina que no solo trate, sino que anticipe y prevenga".