Yo Sí Te Creo en Cuba (YSTCC) y el observatorio de género de Alas Tensas (OGAT) confirmaron este jueves otro feminicidio en la Isla, en una publicación en sus redes sociales en la que alertaron de la tendencia entre los agresores de "encubrir el crimen con estrategias macabras como realizar ellos mismos las denuncias por la desaparición de su víctima".
"El 27 de marzo de 2025 ocurrió el feminicidio de Yunisleidy (Yuni) López Milián, de 40 años de edad, en su hogar y a manos de su pareja, en el poblado de Guayos, en Cabaiguán, Sancti Spíritus. El agresor llegó hasta denunciar la desaparición de Yuni en la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y participar en las búsquedas que organizaron familiares y vecinos en la semana que estuvo en paradero desconocido", precisaron las plataformas.
López Milián dejó tres hijos menores de edad, a quienes los observatorios extendieron sus condolencias. También a familiares y personas allegadas.
"Reiteramos que no existe el mal llamado 'crimen pasional', un término incorrecto y hasta justificatorio que Radio Sancti Spíritus usó inadecuadamente en su reporte sobre este caso", añadieron Yo Sí Te Creo en Cuba y OGAT.
El subregistro realizado por los observatorios de ambas plataformas incluye hasta el 9 de abril 10 feminicidios, mientras investigan una alerta en Artemisa, una en Matanzas, una en Santiago de Cuba y otra en La Habana.
Esta semana dos fiscales cubanas mencionaron la Ley de Transparencia y Acceso a la Información solo para demostrar que es letra muerta. Un artículo firmado por Ana Hernández y Anneliesse Toranzo —fiscal jefa de la Dirección de Información y Análisis y fiscal de la Dirección de Procesos Penales, respectivamente—, publicado en el diario oficial Granma dejó claro que el Gobierno de Cuba no publicará estadísticas sobre los feminicidios y la violencia machista, cuya existencia en la Isla se ha visto obligado a reconocer, pese a jactarse de enfrentarlos.
Que sean los agresores quienes denuncien el desaparecimiento de la victima ocurre en el mundo entero por una razón simple: si mato a quien vive conmigo e intento desaparecer el cadaver, lo lógico es que sea yo el primero que “eche de menos su falta”. No hacerlo me convertiría automáticamente en sospechoso con justificaciones del tipo “ah, hace días que no vuelve a casa pero pensé que había ido a visitar a su prima en Pinar del Rio”
(Repetido)