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Empeora el transporte público en La Habana y 'es solo el principio de lo que se avecina'

'Ahora hay muchísimos menos carros prestando servicio por cada ruta por falta de combustible', dice un chofer de ómnibus.

La Habana
Cubanos esperando por transporte público en La Habana.
Cubanos esperando por transporte público en La Habana. Diario de Cuba

Durante los últimos dos meses el transporte público estatal ha empeorado de manera alarmante en La Habana. Aunque las autoridades del Ministerio de Transporte (MITRANS) en la provincia no han admitido ni desmentido los rumores que apuntan a una grave escasez de combustible, las colas en los Cupet y las aglomeraciones en paradas de ómnibus metropolitanos y puntos de embarque de taxis ruteros salpican toda la capital a pocos días de que Cuba reabra sus fronteras.

"El combustible está escaso y es probable que disminuyan aún más las asignaciones de los paraderos", afirmó Rogelio Sagarra, chofer de ómnibus metropolitanos, aclarando además que "las limitaciones de pasajeros a bordo, como medida para evitar el contagio de Covid" no son la única causa de que "las paradas estén abarrotadas de personas".

"La limitación del número de pasajeros fue la primera medida que se impuso al transporte público cuando se expandió la pandemia. Sencillamente, ahora hay muchísimos menos carros prestando servicio por cada ruta por falta de combustible, y por supuesto que al limitar la cantidad de pasajeros que abordan en cada parada —sube la misma cantidad de pasajeros que bajan— aumenta las protestas y el volumen de personas que se quedan botadas", explicó Sagarra.

Habaneros consultados especularon que, tras la apertura de las fronteras anunciada por el Gobierno para el próximo 15 de noviembre, también podría empeorar el abastecimiento de combustible, pues el Gobierno priorizaría al turismo internacional. Esto agudizaría la crisis del transporte público.

"Es inexplicable que después de más de un año y medio de restricciones, centros laborales cerrados o a media jornada y, en casos como La Habana, con más de cinco meses de toque de queda y otras limitaciones de movimiento, haya déficit de combustible para el transporte estatal", se quejó Gabriel Manduley Díaz, trabajador de Salud Pública y vecino de Centro Habana.

"Supongo que deban estar guardando para el turismo, porque es demasiada coincidencia que el transporte empeore justo cuando anuncian la reapertura de las fronteras. Quizás por eso quitaron totalmente el toque de queda, para que la gente tenga menos presión para moverse de un lugar a otro de La Habana, tras pasarse más de seis horas haciendo colas para llevarse un poco de comida a casa", añadió. "Ni siquiera los boteros dan abasto y el salario no alcanza para moverse con ellos todos los días", señaló Manduley Díaz, quien diariamente debe trasladarse desde Centro Habana hasta Marianao.

Rutas de ómnibus metropolitanos como el P1 (San Miguel-Playa), el P4 (La Lisa-Habana Vieja), P7 (Cotorro-Habana Vieja), y el P9 (Arroyo Naranjo-Marianao) que se contaban entre las de mejor servicio en la provincia, han disminuido en más de la mitad sus salidas. Un directivo del paradero El Calvario, ubicado en la localidad de Arroyo Naranjo, aseguró que el empeoramiento del servicio de estas rutas es por "la falta de combustible", pero "la orden de arriba es no comentar nada al respecto".

"Como siempre, son nuestros choferes quienes quedan como los malos cuando cumplen con las medidas de limitar el abordaje de pasajeros, o cuando la ruta alarga la frecuencia a más de 45 minutos e incluso más de hora y media. Es un problema netamente de combustible, ni siquiera de falta de piezas de repuesto y de averías en nuestros carros, como suele suceder con frecuencia. No informar a la población para 'no crear el pánico' genera un problema peor: protestas en un momento delicado como el que atraviesa Cuba, y no precisamente por la pandemia", expresó el funcionario.

El servicio de taxis ruteros conocidos como "Gacelas" es, en opinión de los habaneros, el menos afectado hasta el momento, pero al mismo tiempo "no mueve la misma cantidad de pasajeros que regularmente puede transportar" un ómnibus, señaló Alberto Velázquez, chofer de un rutero que realiza el itinerario Guanabacoa-Playa.

"Sin embargo, ya el déficit de combustible también está afectando a este servicio de transporte estatal. Estamos avisados de que en los meses venideros descenderá la disponibilidad de combustible, así que lo que estamos viendo es solo el principio de lo que se avecina. En las reuniones no han dicho a qué se debe este recorte en la disponibilidad, y cada día la aglomeración de personas en paradas y puntos de embarque crece, incluso fuera de los horarios picos", coincidió Velázquez.

Un gran número de transportistas privados ("boteros") está valorando la alternativa de solo ofrecer servicio de transportación directa y no de tramos o en ruta. Pero los precios de un servicio directo aumentaron a más del triple desde el mes de enero, cuando entró en vigor la unificación monetaria y cambiaria en la Isla. Un recorrido directo desde Habana Vieja hasta San Miguel del Padrón oscila entre 250 y 400 pesos, "según el kilometraje".

"Hacer recorridos de tramos quizá tenga más ganancias que una carrera directa, pero gastas más combustible diario, y la cosa está malísima en los Cupet", atajó Alexis Sarmiento, transportista privado que cubre la ruta parque El Curita-Cotorro.

"Está escaseando la gasolina. Las colas en los Cupet no mienten, aunque el Gobierno lo niegue o haga silencio. Es verdad que desde enero el Gobierno autorizó a subir el precio de los tramos a 15 pesos y el recorrido completo a 25 pesos. Sin embargo, como se sabe, eso gasta más combustible que cuando haces un recorrido directo. Reconocemos que no todo el mundo se podrá gastar más de 300 pesos, pero de qué nos vale ganar en los recorridos de tramos para gastarlo después cuando suban los precios del combustible ante la escasez que ya se está viviendo. Y que a nadie le quede dudas, eso se pondrá peor después del 15 de noviembre", concluyó Sarmiento.

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Empeora? y cuándo no estuvo peor ? Desde 1960 los
Cubanos aprendieron a hacer campo y pista para coger una guagua; equilibrio para no caerse de una puerta y apnea para resistir el viaje son respirar apretado como sardinas.