Back to top
Sociedad

Las plantas cubanas vuelven a producir almohadillas sanitarias, pero las críticas no paran

La producción sigue siendo insuficiente y muchas mujeres reciben los paquetes abiertos e incompletos.

La Habana
Fábrica de almohadillas sanitarias.
Fábrica de almohadillas sanitarias. Trabajadores

A pesar de haber reiniciado la elaboración de almohadillas sanitarias en las únicas tres plantas con que cuenta, luego de mantenerla suspendida durante los dos primeros meses del año, la estatal Empresa de Materiales Higiénico Sanitarios (MATHISA), única de su tipo en Cuba, sigue siendo blanco de fuertes críticas.

Ello se debe a que la producción es insuficiente, tanto para surtir la red de farmacias, como para garantizar la oferta en las tiendas que antes vendían en pesos convertibles (CUC) y que ahora lo hacen en moneda nacional.

La directora nacional de la empresa, Emma Hernández Ibarra, explicó al periódico Escambray que, por esa razón, se ha decidido priorizar "el compromiso de las almohadillas normadas que se comercializan en las farmacias", de lo que se desprende que las tiendas seguirán desabastecidas.

Cada cubana de entre diez y los 55 años de edad, tiene derecho a comprar un paquete de diez almohadillas, pero solo en ocho ocasiones al año.

"Una menstrúa todos los meses. ¿Qué se piensan estos dirigentes? ¿Será que sus esposas lo hacen diferente?", cuestiona Katia, vecina del reparto Bahía, en Habana del Este, cuya hermana tiene una menstruación abundante e irregular.

"No te puedo contar los apuros que pasa. A menudo no le alcanzan las íntimas y las tiene que comprar por la izquierda, pero a veces no hay quien las venda, y otras lo que no hay es el dinero", añade la joven.

Sin la oferta de las tiendas y sin un mercado informal, anteriormente abastecido por las llamadas "mulas" —que ahora casi no existen debido al cierre de los aeropuertos—las opciones son cada vez más limitadas.

Aunque no fue posible encontrar una cifra fiable de cuántas mujeres en edad fértil viven en la actualidad en Cuba, principalmente porque el más reciente censo de población data del año 2012, se estima que el número sea cercano a los tres millones. La mayoría de esas cubanas tendría problemas para garantizar no solo almohadillas sanitarias para su menstruación, sino también productos para su higiene íntima, debido a la escasez de artículos de aseo.

Resultaría de interés un estudio que determine cuántas mujeres cubanas sufren actualmente de trastornos y malestares provocados por esta situación.

Como la mayoría de los problemas que hoy aquejan a la sociedad cubana, la escasez de "íntimas" es cíclica desde los años 90 del siglo pasado. Muchas cubanas tienen la impresión de atravesar crisis sucesivas, pero en realidad el problema es el mismo: nunca ha sido resuelto.

Las justificaciones también son cíclicas; según Hernández Ibarra, ahora son los problemas con el arribo al país de las materias primas necesarias para la confección de las íntimas, y el "férreo bloqueo impuesto por el Gobierno de Estados Unidos".

"¿Bloqueo?", se pregunta Katia. "El paquete que me acaban de vender vino medio abierto y con nueve íntimas. ¿De eso qué culpa tiene Estados Unidos?".

Aunque la directora nacional puntualizó que cada paquete de almohadillas debe contener diez unidades, en las redes sociales han aparecido mensajes de cubanas que denuncian la venta de paquetes con nueve y hasta con ocho unidades.

Además de los socorridos "trapitos", puestos "de moda" por la miseria vivida en los años 90, una de las soluciones más socorridas ante la escasez de almohadillas es, aunque solo para aquellas que cuentan con el dinero necesario, el uso de las llamadas "tripas", rellenos para pañales desechables que, por el momento, es posible encontrar en las tiendas.

"Prefiero usar los paquetes de tripas que vendemos aquí mismo en 90 pesos porque, como son grandes, las corto en dos", dice una vendedora de una tienda en la Villa Panamericana.

"Acabo de pagar 200 pesos a un revendedor por un paquete de íntimas especiales, nocturnas, porque no sabía que las tripas servían para eso. Al final, me doy cuenta de que son prácticamente lo mismo", confiesa una clienta de la tienda.

"Las cubanas usan de todo lo que pueden. Rompen ropas y hasta cojines. Pero yo me pregunto ¿por qué se conforman? ¿Por qué nadie hace nada para que esto cambie?", interrumpe otra clienta, visiblemente enfadada.

La directora de MATHISA advirtió que la empresa solo cuenta con materia prima para garantizar la producción hasta el mes de julio, y dijo que las autoridades hacen gestiones para que la producción no se interrumpa.

No obstante, las perspectivas son malas para las cubanas, sobre todo para las de bajos ingresos, mientras el país continúe sin dinero para pagar a los proveedores y satisfacer la demanda interna.

Archivado en
Más información

1 comentario

Necesita crear una cuenta de usuario o iniciar sesión para comentar.
Profile picture for user pim-pam-pum

Años 90 dicen, yo me fui de ese manicomio en el 70 y ya teníamos problemas con las dichosas almohadillas. Me pregunto que usará la gorda de Machi.
De todos modos una opción para las mujeres que tienen familia en el extranjero, esa famosa FE, que pidan la copa menstrual dicen que es buena y al menos con un par de ellas solucionan el problema.