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Sociedad

Así se busca la vida un puñado de hombres entre las ruinas de la Central Nuclear de Juraguá

Los 'picapiedras', como son conocidos estos cubanos, parecen ser los únicos que han sacado provecho de ese proyecto fracasado.

Cienfuegos
Edificio del reactor de Juraguá.
Edificio del reactor de Juraguá. afp

Michel Estrada Olivero es un cubano que se adentra cada día en el monte con un mazo a cuestas en busca de edificaciones abandonadas para demoler y luego vender cuanto pueda aprovechar de ello.

La antigua Central Electronuclear de Juraguá, ubicada en las afueras de Cienfuegos, es uno de los lugares frecuentados por este hombre que, a golpe de mandarria, destroza vigas y columnas para extraer bloques, cabillas y alambrones que después vende en su localidad, según contó en un reportaje publicado por Cubanet

Pero Estrada Olivero no es el único. Son varios los que, ante las dificultades y bajos salarios que ofrecen los empleos regentados por el Estado cubano, deciden buscarse la vida en las derruidas construcciones.

Estrada Olivero, por ejemplo, abandonó su trabajo luego de conflictos con la institución sobre los que no entró en detalles, pero aun así es el sostén económico de su esposa y sus tres hijos menores de edad.

La ilegalidad de su labor lo coloca en una situación riesgosa, pues no pocas veces, después de una extenuante jornada picando piedras, le es decomisado su botín por policías de la localidad.

Su caso, así como el de las otras personas que se ganan la vida del mismo modo, no es más que un ejemplo de las diversas formas que tienen que buscar muchos cubanos para sobrevivir cada día.

Curiosamente la Central Nuclear de Juraguá, un proyecto que dirigió Fidel Castro Díaz-Balart y quedó sin terminar tras la desaparición de la Unión Soviética a inicios de los años 90, prometía ofrecer empleo a miles de los habitantes de Cienfuegos.

La población de la Ciudad Nuclear, el pueblo que se construyó en las cercanías de la abandonada edificación, perdió su función y dejó desamparados a la mayor parte de los habitantes de la zona, quienes habían pasado años estudiando en universidades soviéticas para laborar en la Central.

Numerosos documentales y películas se han inspirado en ese territorio, olvidado por el oficialismo cubano, donde los habitantes todavía parecen desorientados ante un futuro que se les escapó.

Los "picapiedras", como llaman en la localidad a las personas que van diariamente a arrancar alambrones y ladrillos de la inmensa edificación, parecen ser los únicos que han podido sacar algún provecho de ese proyecto fracasado.

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1 comentario

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Profile picture for user cubano libre

Mucha míseria, mucha pobreza, esta pobre gente han vuelto a la Edad de Piedra y la familia Castro dándose la dulce vida.