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Educación

Celulares y violencia: la escuela por la ventana

Padres y profesores expresan preocupación por peleas arregladas y otros vídeos que los adolescentes graban para intercambiar.

La Habana

La decisión del Ministerio de Educación (MINED) que permitió a los estudiantes llevar teléfonos celulares a las aulas se ha convertido en tema de preocupación para familiares y profesores, por consecuencias generadas dentro y fuera de las escuelas que van desde la distracción hasta la violencia.

La medida intentó responder "al reclamo de los padres de mantener comunicación con sus hijos, pero ha introducido un elemento disociador dentro del aula", declaró un profesor de la secundaria básica José Machado, en Mantilla. "Ahora no solo traen celulares, sino también Tablets y PSP [PlayStation Portable]".

A través de la herramienta Zapya, que permite compartir archivos entre teléfonos y otros dispositivos, "crean verdaderas redes para intercambiar vídeos, aplicaciones y juegos, hasta citas arregladas para peleas que graban y después distribuyen, a tono con los vídeos virales que llaman 'peleas callejeras', expandidos en internet", agregó.

Profesores de la secundaria básica José Martí, en el Cerro, declararon que determinaron "prohibir el uso de cualquier dispositivo móvil que no sea el teléfono", pero igual no consiguieron solucionar el problema. "El temor de los varones grabando a las niñas mientras usan el baño, es real. Aquí no hemos confrontado este hecho, pero tenemos información de esos sucesos en otras escuelas", dijeron.

Añadieron que "las peleas son frecuentes y casi todas las graban".

Los vídeos de riñas en las escuelas, grabados con teléfonos móviles, han aparecido con frecuencia en plataformas como YouTube en los últimos años. Otras imágenes han escandalizado a los usuarios de internet porque muestran a niños pequeños, vestidos con sus uniformes escolares, participando en bailes de alto contenido sexual. Las grabaciones habrían sido realizadas por los propios profesores, padres o alumnos mayores.

Daniel Moya, programador de un Joven Club de Computación, dijo que "los contenidos, educativos y recreativos, que ofrecen las aulas de computación son muy poco atractivos para los adolescentes. No promueven a la creatividad y a la interacción".

"La educación en Cuba, en este sentido, sigue siendo rezagada, anclada al miedo de abrirse a la información. El fenómeno del Zapya, que está generando el peor de los reality shows, y no solo entre adolescentes, es un ejemplo de que el control excesivo es también el camino más corto hacia la ignorancia y la mediocridad", opinó Moya.

Asaltos en aumento

Un problema añadido son los ataques a adolecentes para robarles los móviles, tablets y otros dispositivos.

S. Garrido, madre de una estudiante de la secundaria básica Eugenio María de Hostos, en la Víbora, reveló que en una reciente reunión de padres directivos del centro advirtieron que "los asaltos a adolescentes" por esos motivos "van en aumento".

"Esos asaltos ocurren también dentro de las propias escuelas", dijo Garrido. "Es preocupante que se vean tantos estudiantes en las calles, expuestos como víctimas o proclives a la autoría de tales hechos. El horario de la tarde no suele tener contenido de estudio o recreación", criticó.

Funcionarios del MINED reconocieron a inicios del actual curso escolar la insuficiente "cobertura docente". Argumentaron que "las graduaciones de las escuelas pedagógicas y de las facultades y universidades de esas especialidades no satisfacen la demanda".

Aunque la medida no ha sido divulgada por los medios de prensa estatales, las autoridades policiales tendrían órdenes de interceptar a estudiantes de primaria y secundaria que deambulan en horario escolar, indicaron padres que han recibido advertencias de multas de 150 pesos.

Para Julio Torres, que sufrió la experiencia con su hijo, no toda la responsabilidad debe recaer en la familia.

"La familia tiene la obligación de velar por sus hijos, dentro y fuera del hogar. Eso no se discute. ¿Pero y la responsabilidad de la escuela en asegurar que nuestros hijos tengan el suficiente contenido para cumplir su horario docente? ¿Un policía entenderá que mi hijo no está deambulando porque quiere, sino porque la escuela no tiene maestros? Mi hijo no es un santo, pero tampoco un delincuente. No le hace rechazo a la escuela, pero prefiere cualquier distracción que estudiar, y si encima de eso la escuela no cumple su parte…"

Un profesor guía de la secundaria básica Desembarco del Granma, en Arroyo Naranjo, confesó que a sus alumnos prefiere "enviarlos a casa por las tardes, y que no se queden dando vueltas dentro de la escuela".

"No hay suficientes profesores y los pocos que tenemos deben impartir hasta dos asignaturas además de la propia. Eso conlleva que, en las tardes, siempre estemos en el municipio o la provincia, recibiendo preparación metodológica".

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