El fondo de inversión CRF I, el principal tenedor de deuda privada de Cuba, con alrededor del 40% de las obligaciones financieras totales que La Habana arrastra con el denominado Club de Londres, consiguió a inicios de julio otra victoria judicial frente al régimen de la Isla.
En este caso, el Tribunal Mercantil de Londres sentenció al Banco Nacional de Cuba (BNC, actual Banco Central de Cuba) a pagarle 18.123.883 libras esterlinas (24.435.525 dólares) por daños y costes derivados de la demanda interpuesta por ese grupo contra la entidad financiera estatal por una millonaria deuda que se remonta a tiempos de Fidel Castro.
De acuerdo con el veredicto, emitido por el juez Andrew Baker el pasado 10 de julio tras la solicitud de CRF de sentenciar en rebeldía a la parte cubana, este deriva de una evaluación de los daños y los costes del proceso legal sostenido desde 2020 por ese grupo de inversores.
Pero antes de la apertura de ese proceso, CRF intentó negociar directamente con la cúpula gobernante. Para ello, dirigió una carta a Miguel Díaz-Canel, por medio de la cual le propuso un arreglo en el que La Habana saldría beneficiada de inmediato, de cara a la presunta apertura a las inversiones privadas que promueven las autoridades luego de que EEUU aumentara la presión para imponer un cambio de sistema político en la Isla.
DIARIO DE CUBA consiguió una copia de la misiva de David Charters, presidente de CRF I, fechada el 22 de junio último, enviada por correo certificado a la Embajada de Cuba en el Reino Unido con Díaz-Canel como destinatario y copia a la Presidencia de la República de Cuba y el Banco Nacional de Cuba.
El encabezado de la carta reza: "Propuesta de diálogo sobre la reestructuración de la deuda soberana cubana". CRF I señala como preámbulo que "el amplio paquete de reformas anunciado y aprobado en Cuba el 18 de junio de 2026 representa una oportunidad potencialmente histórica. Las medidas orientadas a la empresa privada, la inversión extranjera, el capital privado, la reforma del sector bancario y la comercialización de activos estatales tienen la capacidad de enviar una señal clara a los mercados internacionales, a Estados Unidos y a la comunidad internacional de acreedores, de que Cuba está ahora dispuesta a emprender un proceso serio y duradero de reforma económica".
Apunta el documento que, en caso de ejecutarse de manera adecuada, el paquete de medidas anunciado por La Habana "podría demostrar que Cuba está adoptando un modelo de apertura económica pragmática, liderada soberanamente, similar al que ha tenido éxito en China y Vietnam: preservando la soberanía nacional y la independencia política, al tiempo que utiliza los mercados, el capital privado y la inversión internacional para generar crecimiento, empleo y confianza exterior".
Señala CRF I que el plan de reforma podría verse reforzado si además La Habana "comienza también a abordar su deuda externa pendiente de forma creíble, ordenada y orientada al mercado. Ningún programa serio de reformas puede alcanzar todo su potencial mientras sigan pendientes la deuda soberana heredada, las reclamaciones de acreedores comerciales no resueltas y las reclamaciones de propiedad relacionadas con Estados Unidos. Estas cuestiones no son meras disputas jurídicas. Constituyen obstáculos para la inversión, la banca corresponsal, el acceso a los mercados de capitales y la confianza de la comunidad financiera internacional".
El fondo de inversión, al que la propaganda del régimen califica como "fondo buitre" por los reclamos sobre su deuda, adquirida del propio BNC años atrás, advierte que "no busca la confrontación por sí misma", pues el objetivo que se plantea es "resolver sus reclamaciones en condiciones legales, financieramente viables y susceptibles de formar parte de una solución más amplia para la reintegración de Cuba en los mercados internacionales de capital".
"CRF se encuentra en una posición privilegiada para contribuir a ese proceso. Es uno de los principales tenedores de deuda cubana del Club de Londres, posee un profundo conocimiento de la historia y la documentación de las obligaciones pertinentes y ha dedicado muchos años a analizar posibles vías de reestructuración para Cuba. Asimismo, CRF y sus asesores han desarrollado propuestas concretas para el tratamiento del conjunto de la deuda del Club de Londres y para la interacción entre la reestructuración de la deuda comercial y las reclamaciones de Estados Unidos, incluidas las reclamaciones certificadas o promovidas por ciudadanos estadounidenses".
Añade el fondo de inversión que cuenta con asesores jurídicos y financieros de primer nivel, especializados en reestructuración de deudas soberanas, con casi cien años de experiencia. "Ese equipo está disponible para dialogar con Cuba y sus asesores de forma confidencial y constructiva, con el objetivo de identificar una solución que sea realista para Cuba y creíble para acreedores, inversores y gobiernos", propone.
La propuesta de CRF a La Habana incluye "una reestructuración ordenada de la deuda comercial del Club de Londres; una resolución negociada de las reclamaciones de CRF contra el BNC; instrumentos diseñados para vincular la recuperación de los acreedores con el crecimiento económico de Cuba; mecanismos para la inversión extranjera directa y la conversión de deuda en capital".
Además, suma "un enfoque creíble respecto de las reclamaciones de Estados Unidos que favorezca una futura normalización de las relaciones con ese país; y una estructura que demuestre a los mercados internacionales que Cuba está comprometida seriamente con las reformas, el diálogo con los acreedores y su reintegración financiera a largo plazo".
Apunta CRF que lo anterior "no exigiría que Cuba pagara inmediatamente en efectivo a los acreedores de deudas heredadas, ni en condiciones poco realistas. Por el contrario, podría diseñarse para preservar la liquidez de Cuba a corto plazo, al tiempo que crea instrumentos vinculados al crecimiento futuro, la inversión, la monetización de activos y el acceso a los mercados. Si se estructura adecuadamente, convertiría un problema de deuda heredada en una plataforma para las reformas y la inversión".
Charters señala que CRF está dispuesto a reunirse con los representantes designados por La Habana en una localización neutral aceptable por ambas partes, así como a suscribir los acuerdos de confidencialidad que sean necesarios para la protección de las conversaciones.
La carta consta, subraya CRF, como prueba de su "disposición permanente a mantener un diálogo constructivo con la República de Cuba y el BNC", aunque no supone una renuncia o limitación de los derechos que asisten al fondo de inversión ante los tribunales en sus reclamaciones.
No obstante, como señaló Charters en una declaración la semana pasada, "Cuba y el BNC no respondieron" a la propuesta.
Ante ello, el fondo de inversión avanzó con su demanda contra el BNC y consiguió otro veredicto favorable, el quinto desde que en el año 2000 presentara su primera querella ante los tribunales del Reino Unido.
No es la primera vez que CRF propone un acuerdo a La Habana. A inicios de 2018, el fondo presentó a Raúl Castro una oferta formal de reestructuración de deuda, justo en el marco del proceso de apertura y renegociación global de la deuda externa que el gobernante impulsó durante su mandato.
Aquella oferta planteaba una quita significativa sobre los intereses acumulados y ofrecía facilidades de pago a largo plazo. Pero La Habana rechazó de plano la oferta, argumentando que CRF era un "fondo buitre", al que no consideraba un acreedor legítimo.
CRF I Limited (Cuba Recovery Fund), un fondo constituido en 2009 en las Islas Caimán, adquirió títulos de deuda comercial emitidos originalmente por los bancos europeos Credit Lyonnais e Istituto Banco Italiano en la década de 1980 a favor de La Habana, que Fidel Castro decidió no honrar.
El fondo coordina un comité ad hoc de acreedores privados y posee una cartera de deuda soberana comercial cubana en mora valorada en 1.200 millones de euros (aproximadamente 1.300 millones de dólares). Su demanda en Londres es por una fracción de esa deuda, de alrededor de 70 millones de euros.
En el show the Albuquerque hubo un hombre que explico muy bien la jugada que hizo Fidel Castro con el BNC. Segun él, Castro transfirió toda la deuda al BNC y luego lo descapitalizo. Asi, el banco no tiene ninguna capacidad de pagar deuda alguna. Hay, además, una explicación técnica de todo este barullo. Hay que volver a ver ese show para enterarse bien.
En resumen, que no van a pagar ni un kilo. Y eso de embargar propiedades castristas all over the world no estan facil como parece.
El gobierno revolucionario siempre se ha comportado como una banda de piratas y corsarios. En estos momentos, en que la situación se aproxima a lo más bajo y ruin que puede aceptar un Pueblo, no van a estar dándole importancia al asunto de la deuda. Por lo visto, el Cangrejo llenó sus depósitos particulares de combustible, y Moco Pegao instaló paneles solares. Esa es la clase dirigente actual, el atraso que nos deja el ADN Castro.
Pues no hay de otra. Que empiecen a embargar todo lo que pertenece y se mueve en el mundo del gobierno mafioso cubano.
Siempre los que redactan "las noticias" sobre Cuba insisten en el mismo error, recuerdo que hace años Orlando Luis Pardo Lazo (mis respetos), después de hacer un artículo en DC me ripostó que Díaz Canel realmente tenía el poder de "Presidente" de Cuba................Pero la realidad la dejó en claro el esperpento conocido cómo El Cangrejo, demostró que El Canelo no tiene la más mínima idea de lo que "se maneja" detrás del desgobierno Castro, y que aquellos pescozones que le metió el nieto de La China no eran un cuento.
El autor de éste articulo no ha entendido algunas cosas de como funcionan las estructuras del castrismo. Lo más importante es que el Banco Nacional de Cuba NO es el Banco Central de Cuba, como afirma. La demanda inicialmente incluía ambas entidades pero los representantes del régimen tuvieron éxito en deslindar uno de otro, y así la demanda quedó solo para el Banco Nacional, que es un Banco separado propiedad del gobierno, pero no es el Banco Central. No es un detalle menor. Esa separación, aceptada por los tribunales ingleses, ahora le permite al régimen ignorar con más libertad el fallo, y al mismo tiempo dificultar el embargo o secuestro de otros fondos propiedad del Estado. En última instancia, el Banco Nacional de Cuba ha servido desde hace por lo menos dos décadas como la bandeja de toda la deuda externa de Cuba, es insolvente y por lo mismo desechable y en cualquier momento el régimen puede quebrar el Banco como parte de sus estrategias. No van a ver ni 1 centavo.
La dictadura, mal representada por ese monigote imberbe siempre ha sido como el perro que muerde la mano de quien le da de comer; llora vergonzosamente por migajas y cuando se las dan nunca paga su deuda.
Y no responderá por una razón muy simple: el gobierno cubano insiste en que ese fondo es buitre y no lo reconoce como un creedor legítimo. Por tanto, si aceptara las condiciones “mutuamente ventajosas “ estaría legitimando al acreedor
Bobo , buen punto.