Entre amenazas, hostigamiento represivo y reclusión domiciliaria, el escritor cubano Jorge Fernández Era hizo de la ironía la mejor de sus armas. Tanto es así que ahora, más de diez días después de haber salido de Cuba, dice sentir cierta añoranza por la patrulla policial que lo vigilaba en su casa.
Sin considerarse aún un exiliado, sin tener claro el futuro, sostiene que a pesar de habitar hasta hace muy poco "en un país cautivo cual solamente puede ser cautivo", era un hombre que había encontrado ciertas trazas de una felicidad muy particular, a través de desafiar a un régimen que, dice en entrevista con DIARIO DE CUBA, "precisa de un cambio político radical que mande a retiro a sus actuales dirigentes y jubile una sociedad socialista impracticable".
¿Qué significó para ti la prohibición de salida del país que te impusieron en 2023 y cómo afectó tu vida y obra?
La prohibición de salida del país estuvo ligada a la otra medida cautelar que me impusieron: la de reclusión domiciliaria. Empezó mal la cosa, pues se supone que con esta segunda basta.
La prisión involuntaria me la pasé violándola, hubiera sido un absurdo que yo mismo me condenara extrajudicialmente. Para comprobar la otra, algunos amigos me sugirieron que me dirigiera a la Dirección de Inmigración, pero ello hubiera sido otro absurdo, pues ese cuerpo militar es parte del Ministerio del Interior y de su aparato de represión contra incómodos y protestones. Papelazo mayúsculo creerles y luego chocar con una barrera que me impida abordar el vuelo.
En 2023 a mí y a mi esposa nos invitaron a Madrid por motivos similares a los de ahora, presentar nuestros libros más recientes. La Seguridad del Estado lo impidió porque le salió de sus… chequeos de Aduana. Ninguno de los dos ha cometido delito alguno. Nos troncharon un viaje que representaba, además, participar de la presentación de dos libros que edité y corregí para una editorial española, y conocer en qué calle queda dicha editorial.
Vaya, que afectaron mi vida, mi obra y la obra de mi vida.
¿Cómo fue tu salida de Cuba y qué factores facilitaron que pudieras llegar a España con tu esposa? ¿Recibiste amenazas?
A raíz de la citación que me hizo la jefa de la Unidad de Aguilera —"acogedor" recinto que me procesó por casi tres años— para anunciarme que la Fiscalía había anulado mi causa judicial por "Desobediencia", no me planteé intentar salir del país, pero familiares míos, un mes después, me sugirieron que lo intentara para estar presente en el cumpleaños 80 de mi tía, quien vive hace muchos años en Fuerteventura.
Ellos mismos gestionaron, como desquite de la cabronada que me hicieron en 2023, la malograda presentación de los libros. Lo demás fluyó muy rápido gracias a la ayuda de personas que no puedo mencionar. Laide (Laideliz Herrera Laza, escritora y esposa de Fernández Era) y yo nos vimos enredados en un trámite enrevesado dada nuestra ignorancia consular.
Más que hablar de factores que nos facilitaron llegar a España, debo aludir a los que podrían habernos truncado el viaje, como el hecho de que el 18 de marzo, fecha en que la plataforma web de la embajada nos colocó el anhelado anuncio de "Resuelto", partí hacia mi manifestación pacífica y fui encerrado por las fuerzas represivas en la Unidad de Zanja, con peligro de que salieran con el chiste de imponerme una nueva medida cautelar de prohibición de salida del país.
Amenazas veladas y otras no tanto recibí en esa ocasión y hasta minutos antes de la partida. El nombre de la compañía de aviación —Air Europa— pudo haber derivado en "Ay, Europa".
¿Crees que tu salida fue un exilio forzado por la represión o una elección estratégica para continuar tu trabajo?
Ni lo uno ni lo otro. No puede llamarse exilio a una decisión aún no tomada, pues en diez días es imposible valorar qué pasará en las próximas semanas. Tengo 63 años, soy difícilmente elegible para un trabajo digno que no acelere mi depauperación, y no puedo negar que, aunque hace solo dos semanas vivía en un país cautivo cual solamente puede ser cautivo, yo era un hombre feliz a mi manera. Y no es que quiera que me perdonen los muertos de mi felicidad.
¿Qué sensación tienes ahora que puedes publicar tanto tu columna de humor como otros textos críticos sin temor a las represalias? ¿Qué sientes al no tener una patrulla en la puerta?
Siento añoranza por la patrulla en la esquina de mi cuadra, por la sensación de triunfo que representaba salir de casa y que me abrieran la puerta del carro patrullero, me esposaran y me dieran la oportunidad —sin temer a represalias— de gritarles "¡hijos de puta!".
No soy más valiente que nadie, pero el acto de crear mis columnas de humor y cualesquiera de los textos críticos que publico en las redes sociales me hace sentir libre, mucho más que quienes coartan mi libertad.
Has escrito en tus redes sociales que tienes previsto presentar tus libros próximamente en España. ¿Qué títulos serían? ¿Cuándo? ¿Dónde?
Son los mismos volúmenes que intentamos presentar en 2023: Café a media mañana, de Laide, y Cruentos de humor, mío, ambos publicados por el sello Guantanamera, de la Editorial Samarcanda, de Valencia. Aunque tienen ya diez años, nunca se ha realizado su lanzamiento oficial. En la Feria Internacional del Libro de La Habana 2017 fuimos varias decenas los autores elegidos para integrar el proyecto, pero solo los más importantes pudieron hacerlo en La Cabaña. Mi selección de crónicas y cuentos humorísticos fue incluso retirada de los estantes, cuando las autoridades dictaron que resultaba ofensiva para las entendederas del público asistente.
Café a media mañana y Cruentos de humor siguen vendiéndose en Amazon y otros espacios virtuales. Una librería de Madrid está interesada en organizar la presentación. No puedo revelar su nombre porque todavía no está definida la fecha, espero que en mayo. La página cultural del Granma y Cubadebate lo revelarán a su debido momento...
Desde tu perspectiva, ¿qué cambios debe experimentar Cuba en materia de derechos humanos y libertades para que los intelectuales críticos puedan vivir y trabajar libremente?
Cuba precisa de un cambio político radical que mande a retiro a sus actuales dirigentes y jubile una sociedad socialista impracticable. Hablar de intelectuales críticos es redundante, pues quien use su intelecto para transmitir ideas está obligado a abogar por una revolución del pensamiento. No hay forma de lograrlo que no sea estremeciendo las conciencias.
Hablo de lograrlo no porque crea que con cambios profundos en la sociedad despertaremos con derechos y libertades soñadas. El daño al pueblo cubano durante 67 años mediante el miedo, la intolerancia y el control absoluto daña por igual a los que habitan la Isla y a los que forman parte de la diáspora. Reponerse de eso costará décadas. No estaré para disfrutarlo, pero intento luchar por ello.
Si te digo la palabra futuro, ¿en qué pensarías?
En convidar a Silvio Rodríguez a que no te crea.
Ya salió de Cuba por los méritos hechos en la "lucha" conocerá la irrelevancia en muy poco tiempo, Roma paga traidores pero les desprecia.
El síndrome de Estocolmo que padecen muchos de los que emigran se va yendo poco a poco. Eso me cuentan, porque yo nunca lo padecí.
“Cuba precisa de un cambio político radical que mande a retiro a sus actuales dirigentes…” Yo diría al cadalso, pero bueno, ese soy yo…
Pero es socialista o no?
Es humorista y no sé por qué nunca formó parte del elenco del programa de tv "Vivir del Cuento".