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Política

Silvio Rodríguez y Pablo Iglesias cenan en La Habana en medio de apagones y 'descarga con AKM'

La plataforma del exlíder de Podemos tiene preguntas para el trovador del régimen… sobre Bad Bunny.

La Habana
Silvio Rodríguez y Pablo Iglesias.
Silvio Rodríguez y Pablo Iglesias. S. Rodriguez/Facebook/EFE

Una cena en La Habana Vieja, descrita como "especial" por Pablo Iglesias, ha terminado convertida en otro episodio de la desconexión entre el relato oficial sobre Cuba y la realidad que denuncian muchos ciudadanos dentro y fuera de la Isla.

"Silvio Rodríguez y su familia nos llevaron a un lugar muy especial en La Habana Vieja… Y allí Estefanía Veloz llevaba bien afilado su colmillo periodístico y le preguntó a bocajarro: Silvio, ¿Tú qué piensas de Bad Bunny?", escribió Iglesias en su cuenta en X.

El encuentro, en el que el trovador del régimen actuó como anfitrión junto a su familia, transcurrió en un restaurante no precisado —según la crónica publicada por Veloz en el diario de Iglesias— donde la electricidad era inestable y el turismo escaso, una estampa que describe el deterioro económico de la Isla.

Aunque Iglesias celebró el momento como una escena periodística destacada, la reacción en su propia publicación fue inmediata y mayoritariamente crítica. Usuarios cuestionaron el enfoque de la conversación en medio de un contexto marcado por la existencia de presos políticos, la falta de libertades y la crisis material generalizada.

Algunos comentarios calificaron la escena de "vergüenza de periodismo" por centrarse en un artista urbano mientras "un solo partido decide los destinos de la Isla". Otros fueron más allá, tildando la visita del exlíder de Podemos de "hipócrita y cruel", y denunciando lo que consideran una narrativa complaciente con el régimen.

El AKM: propaganda en medio de la precariedad

La polémica ocurre además en paralelo al uso político que ha hecho el Gobierno de una declaración reciente de Rodríguez. El trovador pidió públicamente un fusil —"que me den mi AKM"—, una frase que derivó en la entrega simbólica de un arma por parte de las autoridades.

El gobernante Miguel Díaz-Canel convirtió ese gesto en emblema de la supuesta voluntad popular de defender la revolución, dentro de una retórica que insiste en la preparación militar bajo la doctrina de la "Guerra de Todo el Pueblo".

Esta instrumentalización contrasta con la situación descrita por numerosos cubanos: apagones prolongados, escasez de alimentos y hospitales en crisis. En ese contexto, la imagen de figuras públicas debatiendo sobre armas o participando en encuentros distendidos refuerza la percepción de una élite ajena a las urgencias cotidianas.

Turismo político y críticas a Iglesias

La presencia de Iglesias en la Isla también ha sido objeto de fuertes cuestionamientos. Parte de las críticas se centran en el contraste entre sus declaraciones —en las que ha minimizado la gravedad de la crisis— y el hecho de alojarse en instalaciones reservadas al turismo internacional, inaccesibles para la mayoría de los cubanos.

En redes sociales, varios usuarios denunciaron lo que califican como un "doble rasero": visitantes extranjeros que entran y salen libremente del país si es para replicar la propaganda gubernamental, mientras los cubanos que critican al sistema enfrentan restricciones, exilio forzado o represalias.

Otros mensajes, como el de la investigadora cubana Rosa Marquetti, hablaron de "folklorización de la miseria" y de una suerte de "safari político", en el que delegaciones extranjeras recorren la Isla bajo condiciones privilegiadas mientras la población lidia con carencias básicas.

Bad Bunny: entre la curiosidad y el contraste

En medio de ese clima, la conversación sobre Bad Bunny terminó adquiriendo una dimensión inesperada. Silvio Rodríguez reconoció el valor de algunas de sus canciones por su contenido social y destacó la capacidad del artista para conectar con diferentes públicos. También elogió la "espectacularidad" de sus presentaciones.

El intercambio, mediado por su hija panista de 21 años, Malva Rodríguez González, reflejó un diálogo generacional que podría parecer anecdótico en otro contexto, pero en la Cuba actual, incluso estas conversaciones quedan atravesadas por la política y generan controversia.

Lo que Iglesias presentó como una escena cultural terminó amplificando un contraste más profundo: mientras en la mesa se debatía sobre música global y celebridades, fuera de ella se acumulaban críticas sobre represión, desigualdad y falta de libertades en Cuba.

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3 comentarios

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Profile picture for user padre Ignacio

Que dejen de repartir AKM y les den una carretilla y una pala para que recojan la basura y los mojones en las calles de Cuba

Profile picture for user JCAleman

Silvio AKAKA y Pablo (anti) Iglesias estan tirandole el anzuelo al retrasado billonario de Bad Bunny, para que vaya al campo de concentracion y apoye a los tiranos socialistas que tanto celebra y le han ayudado.

Saben que el tipejo tiene legiones de seguidores woke dispuestos a vestir camisetas contra el bloqueo y hacer videitos chillando contra el capitalismo y los ricos. Es posible que la visita tenga fecha y el simbolo de la vulgaridad izquierdista llegue con Greta en unos dias.