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Venezuela

Desconfianza interna, pactos secretos y militares cubanos en Venezuela

Desde 2008, el régimen cubano habría podido acceder a las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia venezolanos.

Caracas
Nicolás Maduro y Raúl Castro en La Habana, en 2016.
Nicolás Maduro y Raúl Castro en La Habana, en 2016.

La operación militar estadounidense en Caracas, este 3 de enero, no solo comprendió la captura y extracción de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, sino que expuso una realidad largamente sospechada pero raramente confirmada con tal crudeza: la profunda dependencia chavista de Cuba en materia de seguridad presidencial, o lo que es lo mismo, la seguridad más inmediata del depuesto gobernante venezolano la proveía Cuba.

La tesis de que Cuba le dio primero a Hugo Chávez y luego a Nicolás Maduro el primer anillo de seguridad, la protección más cercana, ha terminado por comprobarse. Que un contingente extranjero haya sido el que garantizaba la lealtad y la eficacia al mandatario, solo transmite la imagen de una marcada desconfianza interna.

Los ataques estadounidenses, que incluyeron bombardeos selectivos en Caracas y otras regiones estratégicas, resultaron en la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores, así como en la muerte de 32 militares cubanos y 24 venezolanos. Resulta llamativo que el número de cubanos dados de baja por las tropas de EEUU haya sido mayor que los locales.

El gobierno cubano, a través de un comunicado emitido por Miguel Díaz-Canel, confirmó que los fallecidos pertenecían a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y al Ministerio del Interior (Minint). Cuba decretó dos días de luto nacional, un gesto que subraya la magnitud de la pérdida para el régimen castrista.

En Venezuela, el Gobierno no decretó duelo y solamente dio una cifra oficial de militares fallecidos luego de que lo hiciera La Habana.

Desde Washington, el secretario de Estado Marco Rubio fue explícito al afirmar que estos agentes "formaban parte del aparato de seguridad de Maduro", mientras que Trump aludió a la muerte de "muchos cubanos" en la operación. Estas declaraciones no fueron meras retóricas; fuentes diplomáticas y exfuncionarios venezolanos han corroborado que los cubanos integraban el núcleo más cercano de la protección de Maduro.

Históricamente, en Venezuela la seguridad presidencial estuvo a cargo de la Guardia de Honor del Palacio de Miraflores, un cuerpo élite de extracción netamente militar.

Un exfuncionario chavista, citado de forma anónima, explicó que tras el intento de golpe de Estado en 2002 contra Hugo Chávez, en éste se generó una desconfianza permanente hacia los militares venezolanos. "Chávez dejó de confiar plenamente en ellos, y no solo entregó su seguridad a los cubanos, sino que también les permitió vigilar lo que ocurría en los cuarteles", relató.

Esta dinámica se perpetuó bajo Maduro, quien, a pesar de una reducción gradual en el número de efectivos cubanos en años recientes, nunca se desprendió por completo de este soporte externo, en especial para su protección personal.

El origen de la alianza Caracas-La Habana

Para comprender esta dependencia, es esencial remontarse al origen de la alianza entre Caracas y La Habana, forjada en los albores del siglo XXI. En 2000, Chávez y Fidel Castro suscribieron el Convenio Integral de Cooperación, por el cual Cuba proporcionaba "asistencia técnica" en diversos ámbitos a cambio de hasta 53.000 barriles diarios de petróleo venezolano.

Sin embargo, un acuerdo confidencial paralelo establecía la presencia de militares cubanos en el primer anillo de seguridad presidencial. Tras el fallido golpe de abril de 2002 —conocido como el "11-A"—, la penetración cubana se intensificó. Castro, percibiendo la vulnerabilidad de su aliado, envió cientos de efectivos, incluyendo militares y agentes de inteligencia vestidos de paisano y siendo parte de los programas sociales como la Misión Barrio Adentro.

Pero su rol iba más allá: los cubanos asumieron tareas de vigilancia interna, reestructuración de agencias de inteligencia y control sobre sectores sensibles como identificación, migración y aduanas.

El libro La invasión consentida, de Diego G. Maldonado (un seudónimo por razones de seguridad), ofrece un análisis detallado de esta infiltración, basado en testimonios y documentos. Según Maldonado, para 2008 se firmó un pacto secreto que permitía a Cuba acceder a las fuerzas armadas y servicios de inteligencia venezolanos. Esto incluyó el entrenamiento de tropas, la reestructuración de agencias y la construcción de sistemas de vigilancia.

En 2012, se estimaba que más de 2.700 miembros del G2 —la inteligencia cubana— estaban dispersos en Venezuela, mientras que unos 500 militares activos cubanos operaban en el país, incluyendo un general que asesoraba al ministro de Defensa. La creación de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) en 2011 fue un hito: penetrada por personal cubano, esta entidad podía interrogar a oficiales locales, imponiendo modelos organizativos inspirados en la experiencia castrista.

Tras la muerte de Chávez, y a la par de la crisis económica que acompañó a la gestión de Maduro en el período 2014-2017, disminuyeron los recursos oficiales para sostener una plantilla tan elevada como en los tiempos de "el comandante". 

Sin embargo, testimonios como el del general retirado Antonio Rivero daban cuenta de la presencia de unos 300 cubanos en el Fuerte Tiuna, el principal cuartel militar en Caracas. Un oficial de alto rango, exiliado en Europa, confirmó a DIARIO DE CUBA que los cubanos revisaban los teléfonos móviles de los militares venezolanos y realizaban los interrogatorios cuando observaban conductas sospechosas.

Johana Tablada, subdirectora de Asuntos de Estados Unidos en la Cancillería cubana, negó en 2019 la existencia de "tropas de seguridad" en Venezuela, pero los hechos del 2026 desmienten tales afirmaciones. Iván Simonovis, excomisario de policía venezolano, lo resume así: "Los cubanos son buenos en el área de inteligencia. Las dictaduras se mantienen porque tienen aparatos de seguridad efectivos".

Sin embargo, el caso de Maduro, la forma en que fue capturado y sacado de territorio venezolano, también deja al descubierto la debilidad de un anillo de seguridad que no logró detectar con antelación la llegada de tropas de EEUU

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9 comentarios

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Profile picture for user Balsero

Además de la represión e invasión de otro Estado, será interesante conocer que papel cumplieron las FAR en el narcotráfico. Ya habrá tiempo para conocer el lavado de activos que promovieron los Castro, Díaz - Canel y muchos más. "Cosa veredes, Sancho!".

Profile picture for user Plutarco Cuero

Después de casi 7 décadas dedicadas a obligar a los detenidos a cantar, los represores Cubazuelanos capturados por los EEUU, han optado por usar toda esa experiencia para no parar de trinar ...

Profile picture for user Plutarco Cuero

Dicen las malas lenguas que EEUU no solo sacó a Maduro ... se hizo de varios medios básicos ( nagües ) que no paran de cantar ...

Profile picture for user Proscopito Arrechabaleta

Eso dicen por aquí.

Ellos son de la loma pero cantan en el llano.

Como bien dice el cacique en su comentario, fin del mito de la infalibilidad de los servicios de "inteligencia" cubanos. Los cogieron ca....ndo. Ademas de la alta edad que tenian la mayoria de esos famosos escoltas.
Se acuerdan del coronel Joseito (jefe de la escolta del maligno en jefe) un tipo gordo y panzon. Que ataque iban a repeler si la mayoria de la escolta del finado en jefe eran tipos pasados de edad.
Un comando bien entrenado los liquidada en un santiamen.
A Maduro lo cogieron de mingo. Siempre fue un titere de los Castro. Los yankees le dieron oportunidad de negociar, pero desde la Habana se lo prohibieron.
Ahora el maburro se va a pasar unas buenas vacaciones en la yuma.

Dejen el mito a un lado ahi esta la realidad: los guarapitos solo son buenos para darle palo y tonfa a ciudadano civil indefenso

Profile picture for user Ana J. Faya

Todavía recuerdo, al inicio de los portaviones de USA en el Caribe, la ambigüedad de Fernández de Cossío cuando se le preguntó si Cuba intervendría militarmente en Vza. No hacía falta, la intervención ya estaba allí desde los tiempos de Chávez. Por cierto, en su tiempo de legisladora bajo Chávez, María Corina Machado denunció públicamente esa presencia extranjera en su país.

Profile picture for user Balsero

La presencia de la guardia pretoriana en Venezuela, de orígen cubano, era un secreto a voces. Se sabía que muchos oficiales habían "pasado a la clandestinidad" y que sostenían la defensa a ultranza de Chávez, y luego, Maduro. Imagínense esa cantidad de militares y multiplíquen por la cantidad de amigos y familiares. Imposible guardar un secreto entre tantas personas. No por nada el ataque fue certero y su blanco, las FAR cubanas, para sacar a la luz una de las grandes mentiras de los dos Países.