Eduardo Torres Cuevas, doctor en Ciencias Históricas y exdirector de la Biblioteca Nacional, falleció el domingo 31 de agosto en La Habana a los 81 años de edad, reportó la prensa oficial.
El sitio oficial Cubadebate lo calificó como "una de las figuras más relevantes de las ciencias sociales y la cultura cubana contemporáneas", evitando mencionar su ejercicio como censor y a favor de la reescritura de la Historia de Cuba al servicio de Fidel Castro.
Nacido en La Habana el 4 de septiembre de 1942, Torres Cuevas participó en la campaña de alfabetización en la Sierra Maestra en 1961 y estudió Ingeniería Civil, carrera que abandonó para cursar Historia a partir de 1967 en la Universidad de La Habana.
Ejerció como profesor universitario desde sus tiempos de estudiante, pero no fue hasta 1980 que obtuvo la categoría docente de profesor titular, y en 1990 el grado académico de doctor en Ciencias Históricas.
A partir de 2007 y durante una década dirigió la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, y presidió la Academia de Historia de Cuba. En febrero de 2006 fue elegido miembro numerario de la Academia Cubana de la Lengua. A partir de 2019 fue designado presidente de las oficialistas Sociedad Cultural José Martí y Oficina del Programa Martiano.
Dictó cursos y conferencias en universidades de Francia y Alemania y fue profesor asociado en la francesa de Aix en Provence.
Ejerció además como diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular desde la VII Legislatura y formó parte del Consejo de Estado.
Entre sus libros están José Antonio Saco. Acerca de la esclavitud y su historia (1982), Historia de la Universidad de La Habana, 2 vols., con Ramón de Armas y Ana Cairo (1984); La polémica de la esclavitud. José Antonio Saco (1984); El alma visible de Cuba: El Partido Revolucionario Cubano (1984); Obispo Espada. Ilustración, reforma y antiesclavismo (1990); Félix Varela. Los orígenes de la ciencia y con-ciencia cubanas (1995); Antonio Maceo: las ideas que sostienen el arma (1995), y La historia y el oficio de historiador (1996).
Compiló además las obras de José Antonio Saco y Félix Varela y es coautor del libro de texto Historia de Cuba. 1492-1898. Formación y liberación de la nación, en colaboración con O. Loyola Vega (2001), además de los volúmenes de Historia del Pensamiento Cubano.
El historiador Leo Fernández Otaño señaló en su perfil de Facebook que Torres Cuevas "es y será un referente" por su obra como historiador. "Ahora, como ser humano se fue sin responder ante una comisión de la verdad por todos los episodios de censura que ejecutó y toleró. Sin reparación no puede existir el perdón", enfatizó.
Inclusive después de la reparación, el daño ya está hecho, los muertos están en la tumba y la misma vida no regresa. Es difícil separar las obras académicas, literarias o artísticas, de las abyecciones personales, el oportunismo, la arrogancia y las monstruosidades que estos personajes apoyan y defienden con tal de no perder su tribuna. ¿Cuántos intelectuales y verdaderos artistas y académicos han muerto en la obscuridad por culpa de lo que estos lacayos apoyan, cuanta muerte y destrucción está en sus cabezas? ¡Lo siento, no hay reparación ni perdón para estos! ¡ABYECTOS!
Un comunista de mierda menos, todos para el infierno.
AL INFIERNO SICARIO , COMPICE DE ASESINATOS, TERRORISMO, ROBO, ESCLAVITUD, EXPLOTACION, ABUSOS, GOLPES, CONDENAS, REPRESION, HAMBRE, MISERIA Y ESCLAVITUD, AL INFIERNO, SIN REGRESO,
Parece que el brutal cierre del Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana y de la revista Pensamiento Crítico, marcó --amedrentó-- para siempre a casi todos sus profesores. La subordinación a Moscú, a cambio de las subvenciones, tras el fracaso de la Zafra por los disparates de Fidel Castro, también apagó los desafíos exegéticos. Torres Cuevas optó por un cinismo oportunista, lamentablemente. No fue el único. Falta un estudio riguroso...
El cierre de Filosofía fue tan brutal, como dices, que todavía hoy en Cuba se aprecian sus consecuencias. Ni el Granma en su nota oficial sobre la muerte de Torres Cuevas, ni la de La Jiribilla elaborada por el Ministerio de Cultura, ni siquiera la entrada sobre su vida en Ecured, recogen el paso de Eduardo por ese Departamento de la UH. O se falsean los datos o se ignoran. De eso no se habla, o se prefiere no hablar, a pesar de los esfuerzos por mostrar fidelidad de quienes quedaron allí --amedrentados-- sirviendo a la academia oficial.
Me parece salir del apartamento de K entre 25 y 27, ¿o era J?, sede del Dep. de Filosofía. En fin, acompañando a Pío Serrano que me dio la noticia de la clausura la noche antes, realizada personalmente por Raúl Castro. Jesús Díaz se negó a comentar nada, mientras caía en el ICAIC... Martínez Heredia creo que al primer tumbo cayó en el Ministerio del Azúcar. El amedrentamiento fue muy efectivo.
Era una casa que estaba en la calle K, en J estaba Pensamiento Crítico, que también cerraron. Frente a la casa en K estaba el CDR de Ana Lasalle, y allí quemaron en una pira todas las compilaciones, los libros que se habían editado allí. Después demolieron el edificio, que estaba en perfecto estado, con un bulldozer.
Pero cuando todo eso sucedió ya la suerte de cada uno estaba echada tras discusiones, primero de la dirección del Dpto con Osvaldo Dorticós, después con una comisión del Partido de la Fctad de Humanidades que te decía: "tus opciones son, o esto que te ofrecemos, o la calle". Fernando fue recogido por Chomi Miyar y fue a parar al Plan de Cítricos. A la Agricultura salió Valdés Paz. Raúl Castro y su gente (Tony Pérez, la dirección política del MINFAR) estuvieron detrás de ese desbarajuste, pero personalmente Raúl nunca se presentó, ni ante las discusiones con la dirección del Dpto, ni ante su Asamblea.
Un chivaton menos, ahora lo mandan al infierno a entretener al kagandante con los cuentos del "batalla del guevero".....
Si al occiso lo parió su madre en 1942 tenía al morir 82 años, no 81. Por cierto, a un presidente francés le pareció bien otorgarle la Orden de la Legión de Honor de Francia en el grado de Caballero en 2012.
Se quedo corto por una semana, cumpliria el jueves proximo.
Por cierto a tipos como este no los paren los KGAN
Sí, 83
Un peste a mierda con ínfulas de académico…next….
La verdad ha perdido un enemigo, este tipo era servil panfletero al servicio del régimen vitalicio de la familia Castro y la banda terrorista del MININT.
Lo verdaderamente lamentable de Eduardo Torres Cuevas es que contaba con la sabiduría, la educación e incluso con las vivencias necesarias como para haber desarrollado investigaciones históricas al margen --o mejor, críticas-- del régimen. Se labró el triste destino de investigadores de ciencias sociales en Cuba que deciden vivir bajo la burbuja del oficialismo, y se refugian en los siglos anteriores al 59 como objeto de estudio. Así no se buscan problemas, pero al mismo tiempo privan a la sociedad de cualquier aporte de consideración sobre la historia contemporánea. En su caso, fue muy consciente de la posición que asumía, sobre todo como funcionario, a pesar de los viandazos que el régimen le propinó a inicios de los 70 junto a los miembros del aplastado y desaparecido Departamento de Filosofía de la UH. Sus trabajos sobre Luz y Caballero, Varela o Saco, aunque encomiables, no compensan el peso de la historiografía oficial.
Ana: Mi papá conocía a varios miembros de ese departamento de filosofía: Luciano García, Georgina Jiménez, etc. Fue DESGARRADOR el procedimiento de sacar de circulación a esos académicos sólo por el capricho de un dictador de alinear la filosofía con sus intereses estratégicos. Hay muchas maneras de virar la cara.
Que bueno que se fue pal carajo, ese solo sabia de la historia a partir del desembarco del granma.
Peor, solo sabía de SU VERSIÓN de la historia.
Voltaire decía que la historia es una broma pesada que le gastan los vivos a los muertos.