La expresidenta de Nicaragua y opositora al régimen de Daniel Ortega, a quien venció en las elecciones de 1990, Violeta Barrios de Chamorro, falleció este sábado a los 95 años en su exilio en Costa Rica, después de una larga enfermedad, informó su familia en un comunicado citado por el diario digital La Prensa.
La expresidenta, quien gobernó el país de 1990 a 1997 y fue la viuda del periodista y líder opositor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, asesinado por la dictadura de Anastasio Somoza, murió por complicaciones derivadas del alzhéimer y una embolia cerebral que sufrió en diciembre de 2018.
"Falleció en paz, rodeada del cariño y del amor de sus hijos y de las personas que le brindaron un cuido extraordinario", indicó el comunicado, que antecedió a la brevísima nota firmada por Ortega y Rosario Murillo en la que reconocieron el "aporte para la necesaria paz en nuestro país" de Barrios de Chamorro, toda vez que "su Gobierno representó la posibilidad de ratificar la conclusión de esa guerra injusta y sangrienta impuesta por los imperialistas de la tierra", agregaron.
Al vencer a Ortega en las elecciones presidenciales de 1990, al frente de la Unión Nacional Opositora (UNO), una amplia alianza de partidos, Barrios de Chamorro se convirtió en la primera jefa de Estado elegida democráticamente en América Latina y, como reconocieron incluso quienes detentan el poder hoy en el país y los han convertido en un régimen aislado, la expresidenta dejó como legado la pacificación y reconciliación de una Nicaragua devastada por la guerra civil de la década de 1980.
En tal sentido, cuando asumió la presidencia de Nicaragua el 25 de abril de 1990, Barrios de Chamorro dijo: "No hay soberanía sin libertad. No hay tampoco justicia sin libertad. Ni siquiera puede haber Nicaragua sin libertad porque el alma y la razón de ser Nicaragua es la libertad".
Durante su mandato, además, encauzó la nación hacia el crecimiento económico, redujo la pesada deuda externa e impulsó la profesionalización de las Fuerzas Armadas y Seguridad. Asimismo, enfrentó grandes desafíos de ingobernabilidad y buscó mantener un delicado equilibrio entre las demandas de los distintos actores políticos, lo que le valió que las diferentes facciones le reconocieran su capacidad de diálogo, su firmeza democrática y su ejemplo de liderazgo en tiempos de incertidumbre.
En tal sentido, el escritor nicaragüense Sergio Ramírez dijo que la presidencia de Barrios de Chamorro "fue una circunstancia clave para Nicaragua, porque doña Violeta quiso llevar adelante una política de reconciliación después de una guerra tan prolongada, y al mismo tiempo sentar las bases de una democracia representativa duradera, en medio de grandes contradicciones, con la línea dura del Frente Sandinista por una parte, y con la línea dura de la UNO por otra".
"Con su forma maternal y campechana de hablar se convirtió en la mandataria más querida y admirada del país. Su legado fue la paz y la reconciliación de una nación que no conocía otra forma de terminar sus diferencias, sino con guerras y asonadas. Aunque esa tradición que abrió en 1990 ahora ha sido nuevamente destruida por Ortega y su obsesión de mantener el poder a toda costa, como lo ha demostrado con la brutal represión desatada desde abril de 2018 contra la población nicaragüense", destacó el diario Confidencial, dirigido por uno de sus hijos, Carlos Fernando Chamorro.
Barrios de Chamorro se convirtió, terminado su período presidencial en un referente de la concordia y la lucha por la democracia y la reconciliación. Como tal, fue reconocida con múltiples distinciones internacionales, entre ellas el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional.
Recuerdo ahora, cuando los sandinistas perdieron las elecciones frente a Violeta Barrios de Chamorro, que al Cenizas se le escapó en un discurso, o quizás su ego hizo que se le escapara que el había advertido a Ortega que no se sometiera a elecciones. O sea admitió que sabía la impopularidad de los sandinistas y que la forma de mantenerse en el poder, era por la fuerza.
¡Que Descanse En Paz, Doña Violeta!
Bueno, Ortega y la Murillo ya tienen un cúmulo de años, así que no están muy lejos de Violeta; pronto Nicaragua se librará de esa tóxica pareja.
Más o menos como nosotros que ya nos estamos librando....hasta que sale el próximo.