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Brasil

A dos meses de elecciones, Lula unifica la izquierda y conservadores desafían a Bolsonaro

Los sondeos apuntan a una ventaja cómoda para Lula, aunque expertos advierten que el desánimo del electorado y la entrada de nuevos actores conservadores podría alterar la dinámica de la campaña.

Brasilia
Lula habla a sus seguidores en un acto de campaña electoral.
Lula habla a sus seguidores en un acto de campaña electoral. LulaOficial/X

Brasil entra en la recta final de lo que se proyecta como la elección menos cerrada en una década. La polarización izquierda-derecha que simbolizan Luiz Inácio Lula da Silva y el clan conservador de la familia Bolsonaro, que se definió por pocos votos hace cuatro años, podría arrojar un resultado holgado para el presidente izquierdista en este 2026.

A solo dos meses de las elecciones presidenciales del 4 de octubre, el clima político en Brasil dibuja un escenario de aparente consolidación para el tres veces presidente e icono de la izquierda brasileña y latinoamericana, Lula da Silva, quien lidera las encuestas y acaba de oficializar su candidatura a un cuarto y, según él, último mandato.

Mientras la izquierda se agrupa en torno a la figura del octogenario líder del Partido de los Trabajadores (PT), el senador Flávio Bolsonaro —hijo mayor del expresidente condenado a 27 años de prisión por intentos de golpe de Estado, Jair Bolsonaro— enfrenta un doble asedio: escándalos que lo salpican y el lanzamiento de candidaturas rivales desde el propio espectro conservador.

Aunque las encuestas muestran una clara ventaja del fundador del Partido de los Trabajadores (PT), un cierto desánimo difuso en el electorado introduce matices a cualquier lectura triunfalista, de acuerdo con la opinión de expertos.

Este domingo, al ser proclamado por el PT,  Lula da Silva hizo uno de sus anuncios más resonantes al decir que aumentará el gasto en defensa. "Quiero estar preparado para que nadie invada este país para llevarse al presidente (…). Quiero estar preparado para la paz, no para la guerra", afirmó en una alusión a la captura de Nicolás Maduro en Venezuela en enero de 2026, y a las tensiones con Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump, que ha impuesto aranceles a productos brasileños.

En un giro de 180 grados en posturas personales, incluso pidió a la izquierda abandonar la visión de la defensa como una "tontería" y subrayó la necesidad de proteger a 213 millones de brasileños, 8,5 millones de kilómetros cuadrados de territorio y más de 8.000 kilómetros de costa. Mencionó el ejemplo de países como Inglaterra, Alemania y Japón, que refuerzan sus industrias militares, y prometió tomarse "en serio la cuestión de la defensa" para su cuarto período.

Observadores enmarcan este mensaje como un guiño a las fuerzas armadas, cimbradas tras las condenas contra el expresidente Bolsonaro (un exmilitar) y varios ex altos mandos militares de su gobierno (2019-2022), por intentar desconocer el triunfo de Lula da Silva en octubre de 2002, según la decisión de la justicia encabezada por el magistrado Alexander de Moraes, una suerte de Némesis de Bolsonaro.

Las encuestas respaldan, al menos en apariencia, la posición de ventaja para el candidato del PT. Según el sondeo de julio de Atlas Intel/Bloomberg, Lula alcanza el 44,9% de intención de voto en un escenario de primera vuelta con múltiples candidatos y sube al 47,4% en un escenario más concentrado, frente al 35,8% y 37% de Flávio Bolsonaro, respectivamente. En un eventual balotaje, Lula lidera con 49,2% contra 42,9% del senador.

Datos de Datafolha apuntan en la misma dirección: 40% para Lula frente a 32% de Flávio en primera vuelta, y una ventaja de seis puntos en segunda.

Sin embargo, este triunfalismo debe matizarse. La politóloga estadounidense Wendy Hunter, profesora de Ciencia Política en la Universidad de Texas en Austin y especialista en el PT y las políticas sociales brasileñas, advirtió en una entrevista a la BBC en portugués sobre un "efecto (Joe) Biden" que atraviesa al electorado.

"Si usted mira los principales indicadores económicos y buena parte de los criterios objetivos, Brasil no está yendo mal. Pero hay muy poco entusiasmo por él (Lula da Silva). Me recuerda un poco a Joe Biden. La economía bajo Biden no fue mala, considerando que heredó el legado de la pandemia".

Hunter señaló un "déficit de entusiasmo" y un "malaise" (desánimo difuso) que amenaza la movilización, especialmente relevante en un país con voto obligatorio, pero con antecedentes de alta abstención entre ancianos y sectores pobres. La politóloga destacó también un cambio generacional: los jóvenes ya no perciben al PT como "joven, nuevo, lleno de energía".

Del otro lado del espectro, Flávio Bolsonaro, de 45 años, parece hundirse, según analistas y columnistas de prensa. Su padre permanece detenido y silenciado por decisiones judiciales. El senador carga con escándalos propios, entre ellos su nexo con el banquero Daniel Vorcaro, detenido por fraude en el caso del Banco Master.

Analistas como Antonio Lavareda, presidente honorario de la Asociación Brasileña de Investigadores Electorales, advierten que "la secuencia de malas noticias puede hacer que el elector migre en vísperas de la elección hacia otro nombre más competitivo en el segundo turno".

"Flávio no es Jair. Tiene el prestigio de la marca corporativa: el apellido Bolsonaro, pero es un producto diferente. Las personas lo están conociendo ahora y las señales ambiguas perjudican la definición de esa imagen", evaluó Lavareda en una entrevista.

En ese contexto de debilidad, tres dirigentes conservadores lanzaron formalmente sus candidaturas este domingo, en una suerte de remezón para el Clan Bolsonaro. Romeu Zema, de 61 años, exgobernador de Minas Gerais (2019-2026) y cercano a Jair Bolsonaro, se postuló por el Partido Novo. "Mi bandera es estar en contra del Partido de los Trabajadores. Yo vi al PT destruir Brasil. Nadie aguanta cuatro años más de Lula y el PT", declaró. Sin embargo, suma apenas el 3% de intención de voto.

Ronaldo Caiado, de 76 años, exgobernador de Goiás, se lanzó por el Partido Social Democrático (PSD, de centro-derecha). Con un 4% en las encuestas, ocupando el tercer lugar, afirmó: "No es posible que Brasil quiera optar por las figuras más rechazadas de la política nacional". También dijo que "Flávio Bolsonaro no representa una alternativa de poder".

Entre todos los anuncios del domingo, el más disruptivo es Renan Santos, de 42 años, empresario, activista "antisistema" y guitarrista ocasional de una banda de rock-punk, candidato del partido Misión. Se ubica "a la derecha de Flávio Bolsonaro", combina referencias a Javier Milei en lo económico y a Nayib Bukele en seguridad, y construye su campaña en redes sociales (más de 2,8 millones de seguidores). Suma un 3% y atrae especialmente a jóvenes, antiguo bastión de Lula da Silva.

Juntos, estos tres candidatos reúnen alrededor del 10% de las intenciones de voto, que se le restarían a Bolsonaro, y amenazan con fragmentar aún más el electorado conservador.

El clima general, por tanto, combina la unidad relativa de la izquierda en torno a Lula da Silva y un espectro conservador disperso. Sin embargo, como advierte Hunter, el desánimo difuso, el cambio generacional y el alto rechazo a las figuras principales pueden alterar el cuadro que muestran las encuestas a dos meses de las elecciones.

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2 comentarios

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Profile picture for user Balsero

Supongo que el criterio que usamos para evaluar a Lula desde afuera sea muy diferente al del brasileño de a pie. Es una Izquierda moderada, que enfoca su ideología hacia el exterior, pero internamente la economía brasileña es muy fuerte. De ahí que le quite argumentos a la Derecha para posicionarse mejor. De todas maneras, puede pasar de todo en la segunda vuelta, porque varios candidatos traccionarían a favor de Bolsonaro. Por ejemplo, en Argentina ganó Milei con el voto del sector de Macri, frente al entonces Oficialismo peronista.

Profile picture for user Rodolfo J de la Fuente

DESDE que este corrupto expresidiario se echó el sombrerito ( que a él se le ve de payaso ese panama de playboy), está disparado con un ánimo populista presuntamente asesorado por los servicios de inteligencia o brutalidad de Cuba (compañera de fechorias junto a Oberdrecht en puerto Mariel), China Irán y hasta los sicópatas de Corea del Norte, y cuanto envidioso, resentido y empobrecedor enemigo USA exista jjj... Mira esa foto, con esa primera plana de fanatizados izquierdosos, que parecen esos bichitos que revolotean fascinados y se estrellan contra los bombillos encendidos en la noche,.Solo que la de él es una luz que agoniza. Asi que gastos para defensa para que no le pàse lo que a Maduro.jjj, el tipo todavia no se ha dado cuenta de quienes son los Delta Force. Me imagino que la jovencita admiradora que le hizo ponerse el sombrerito renovador, que parece haberle caido como la melena a Samson, entre besos y arrobada, le haya dicho que se ve como un diablito rompe corazones