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Perú

Las primeras designaciones de Keiko Fujimori como presidenta, entre leales y técnicos

Si entiende que no puede imponer, sino construir coaliciones caso por caso, Fujimori tendrá opciones reales de gobernabilidad en Perú.

Brasilia
Keiko Fujimori en campaña presidencial, abril de 2026.
Keiko Fujimori en campaña presidencial, abril de 2026. AFP

Keiko Fujimori alargó la expectativa y apenas horas antes de su acto de juramentación, previsto para hoy en Lima, fue que la nueva presidenta de Perú empezó a difundir a cuentagotas los nombres de quienes estarán acompañando su gestión. De entrada, estarán haciendo historia en el país andino al ser parte del gabinete de la primera mujer electa para dirigir al Estado.

Las primeras reacciones de analistas fueron, en general, positivas, ya que hubo una combinación de perfiles que son claramente leales políticamente, con otros más distantes de su largo empeño en ser mandataria (fue cuatro veces candidata en dos décadas) y, lo más importante, el manejo de la economía se puso en manos de un tecnócrata experto en macroeconomía. Otra noticia llamativa, en las primeras de cambio no resaltan figuras vinculadas al polémico gobierno de su padre, Alberto Fujimori (1990-2000).

Según los anuncios de Keiko Fujimori, de 51 años, Luis Galarreta será el presidente del Consejo de Ministros, Elmer Cuba el titular de Economía y Finanzas, y Carlos Espá el canciller. Estos nombramientos, presentados en plena transición, ofrecen las primeras pistas sobre el estilo de gobierno que la lideresa del partido conservador Fuerza Popular pretende imprimir tras una victoria ajustadísima en la segunda vuelta del 7 de junio.

De los primeros nombramientos, que además son los cargos medulares, Luis Galarreta, de 55 años, es la figura más claramente política y de lealtad. Primer vicepresidente electo en la fórmula de Fujimori, será el primer jefe de gabinete del periodo 2026-2031. Nacido en 1971 con una malformación que le costó las extremidades superiores, estudió Derecho en la Universidad de San Martín de Porres y se especializó en comunicación política. Tras militar en otras fuerzas conservadoras, y haber sido congresista, hace una década se sumó a Fuerza Popular y fue presidente del Congreso en 2017-2018, secretario general del ahora partido oficialista y parlamentario andino entre 2021 y 2026.

Keiko lo describió como "un hombre leal, trabajador y profundamente comprometido con el Perú". Galarreta respondió que asumirá "con absoluta responsabilidad" para enfrentar la inseguridad, atraer inversiones, generar empleo y reducir la pobreza. Su trayectoria lo posiciona como el operador político que conoce el Estado y el Parlamento, esencial para un gobierno que necesitará negociar permanentemente.

Elmer Cuba, en cambio, aporta el perfil más técnico. Economista de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), con maestría en la Pontificia Universidad Católica de Chile, ha sido consultor del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, la Organización Internacional del Trabajo y del Programa para Desarrollo de la ONU. Para analistas, Cuba tiene el mayor desafío: llega al cargo de ministro con la misión explícita de "devolver estabilidad, confianza y crecimiento" a la economía y lograr que ese crecimiento se traduzca en mejores empleos y salarios.

Carlos Espá, de 65 años, completa el trío con un perfil intermedio. Abogado de la PUCP y maestría en Ciencias Políticas por The American University, fue periodista y dirigió durante 15 años (2008-2023) la sección de prensa y cultura de la Embajada de Estados Unidos en Lima. En 2022 fundó el partido SíCreo, con el que postuló a la Presidencia en 2026. Su designación como canciller aprovecha su experiencia diplomática y mediática, y ha sido una forma de sellar una alianza, tras su reciente apoyo a Fujimori en la segunda vuelta.

El conjunto no es un gabinete de tecnócratas independientes al estilo de algunos gobiernos anteriores. Galarreta es el ancla de confianza y control político, mientras Cuba y Espá aportan experticia. Se trata, en líneas generales, de un equipo de confianza ampliada: figuras leales o afines que combinan conocimiento técnico con alineamiento político.

El asunto de con quién gobernará Fujimori es relevante en Perú. De entrada, no figuran personas o bien vinculadas a los desmanes y abusos de poder del periodo oscuro de Alberto Fujimori en la Presidencia (1990-2000) o bien señaladas por abusos de violaciones a derechos humanos.

Keiko Fujimori tiene por delante fuertes desafíos que se entrecruzan entre sí. Hereda un país polarizado, con una economía que mantiene estabilidad macroeconómica pero enfrenta presiones fiscales, y una crisis de seguridad que se ha convertido en la principal preocupación ciudadana.

La inseguridad (especialmente la extorsión que afecta al transporte público, comercios y hasta colegios) ha disparado los homicidios. Solo en Lima y Callao se registraron más de 150 asesinatos vinculados a este delito entre agosto de 2024 y mayo de 2026. Fujimori prometió "mano dura", más presencia policial y militar, y la construcción de penales de máxima seguridad, evocando el estilo con el que su padre enfrentó el terrorismo de Sendero Luminoso y el MRTA.

La gobernabilidad será otro reto central. El país está dividido: Fujimori perdió en el territorio nacional y ganó gracias al voto del exterior. La década previa dejó ocho o nueve presidentes, destituidos o renunciantes en medio de crisis institucionales. Su gobierno necesitará resultados rápidos en seguridad y economía para construir legitimidad más allá de su base.

El nuevo Congreso, que recuperó el sistema bicameral, está fragmentado. En el Senado (60 miembros): Fuerza Popular tiene 22 escaños, Juntos por el Perú 14, Renovación Popular tiene ocho, Partido del Buen Gobierno tiene siete, Partido Cívico Obras cinco y Ahora Nación cuatro. En la Cámara de Diputados (130 congresistas): el partido de Fujimori tendrá 41, Juntos por el Perú 32, Buen Gobierno 18, Renovación Popular 15, Obras 14 y Ahora Nación diez.

Fuerza Popular es la primera fuerza en ambas cámaras, pero no tiene mayoría absoluta. En el Senado logró, en alianza con Renovación Popular, la presidencia de la Mesa Directiva (Miguel Ángel Torres, de FP, quien también es segundo vicepresidente electo). En Diputados, sin embargo, una coalición opositora (Buen Gobierno, Juntos por el Perú, Obras y Ahora Nación) impuso a Óscar Reto como presidente de la Cámara Baja.

El principal aliado conservador natural es Renovación Popular, el partido conservador de línea dura. Sin embargo, Fujimori deberá negociar permanentemente con sectores del centro y hasta con fuerzas más distantes si quiere aprobar reformas estructurales. La gobernabilidad dependerá de su capacidad de diálogo, algo que ella misma ha subrayado al reconocer que el país está "prácticamente dividido".

Si en los primeros seis meses logra mostrar una reducción tangible de los asesinatos de conductores y de los atentados contra comercios, habrá ganado un capital político que ningún gobierno reciente ha tenido. Esa es la expectativa más concreta y medible, adelantan observadores. Para ello no solo necesitará mano dura sino respaldo tangible del Congreso.

Galarreta será clave en ese trabajo. Si el Gobierno de Fujimori entiende que no puede imponer, sino construir coaliciones caso por caso, tendrá opciones reales de gobernabilidad en Perú.

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