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Venezuela

Descoordinación y falta de equipos retrasaron la respuesta militar tras los terremotos en Venezuela

La ausencia de un plan de emergencia, órdenes tardías y carencias logísticas lastraron la reacción tras los sismos que dejan ya unos 5.000 muertos, una cifra que expertos consideran podría duplicarse.

Caracas
Personas realizan labores de búsqueda en una zona afectada por un terremoto, en La Guaira.
Personas realizan labores de búsqueda en una zona afectada por un terremoto, en La Guaira. EFE

La respuesta de las Fuerzas Armadas venezolanas a los terremotos que sacudieron la costa del país el pasado 24 de junio estuvo marcada por órdenes tardías, falta de equipos básicos y una cadena de mando confusa que retrasó el despliegue de efectivos durante las horas más críticas de la emergencia, reveló un reporte de Reuters basado en testimonios de ocho fuentes con conocimiento directo de la operación.

Los dos sismos, de magnitudes 7,2 y 7,5, han dejado alrededor de 5.000 fallecidos, según cifras oficiales, aunque expertos, entre ellos el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), consideran probable que el balance final de víctimas mortales sea casi el doble.

La tragedia golpeó especialmente al estado de La Guaira, donde colapsaron parcial o totalmente centenares de edificios residenciales, además de verse afectados el principal aeropuerto del país y uno de sus puertos más importantes.

Pese a que la presidenta interina, Delcy Rodríguez, aseguró que 4.000 funcionarios fueron desplegados de inmediato, residentes, testigos de Reuters y varias de las fuentes consultadas afirmaron que la presencia de militares y policías fue escasa durante las primeras horas tras los terremotos.

La mayor parte de las labores iniciales de rescate recayó en civiles, que utilizaron herramientas rudimentarias para remover escombros y rescatar supervivientes y cadáveres, antes de la llegada de equipos internacionales, bomberos, funcionarios de Protección Civil y un número limitado de militares venezolanos.

Varios soldados dijeron a Reuters que participaron como voluntarios, más que por órdenes directas de sus superiores.

"No actuamos por iniciativa propia; recibimos órdenes directas", dijo un oficial en activo bajo condición de anonimato. "No podía decirle a mi unidad: 'Vamos a ayudar a La Guaira' si nadie lo autorizaba. No teníamos un plan para enfrentar algo así".

Según militares activos y retirados, además de fuentes diplomáticas consultadas por Reuters, la demora obedeció a una combinación de órdenes emitidas con retraso, incertidumbre sobre quién dirigía la operación y graves carencias logísticas.

Entre las deficiencias señaladas figuran la falta de vehículos suficientes para trasladar tropas, escasez de herramientas básicas como martillos y picos, así como la ausencia de helicópteros equipados para operar de noche.

Una de las fuentes aseguró además que el viceministro responsable de la atención a desastres llegó a La Guaira cerca de la medianoche del día del terremoto sin equipos de comunicaciones para transmitir la magnitud de la catástrofe.

La confusión también habría afectado el trabajo de los equipos internacionales de rescate que llegaron durante las primeras 48 horas, al demorarse la asignación de las zonas donde debían operar.

Cuatro de las fuentes atribuyeron parte del problema a la superposición de autoridades después de que Rodríguez nombrara al comandante de la Guardia Nacional, Juan Sulbarán Quintero, como autoridad única para coordinar la respuesta, al tiempo que otorgó facultades extraordinarias al ministro del Interior, Diosdado Cabello.

El Ministerio de Comunicación venezolano no respondió a las preguntas de Reuters. Rodríguez ha rechazado las críticas y aseguró que las denuncias sobre el caos fueron creadas por "laboratorios mediáticos". Días después afirmó públicamente que fue ella quien dio la orden de movilizar a las Fuerzas Armadas y asumió "la responsabilidad" por la actuación militar.

Las fuentes consultadas sostuvieron que años de crisis económica han deteriorado la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas, cuyos presupuestos se destinan principalmente al pago de salarios, en detrimento del mantenimiento de equipos y la preparación para responder a emergencias.

Uno de los oficiales consultados resumió así la actuación militar tras los terremotos: "Era el momento para que las Fuerzas Armadas demostraran su capacidad. Deberían haber estado allí al amanecer ayudando a sacar personas de los escombros. Pero no teníamos un plan".

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