El Gobierno de la milicia islamista Hamás en Gaza anunció el lunes 6 de junio su disolución en espera de que el comité de tecnócratas palestinos previsto en el plan de paz de Donald Trump entre en la zona para administrarla, aunque de momento la situación es de vacío de poder.
La rama política del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) ganó en 2006 las elecciones legislativas en Gaza y comenzó entonces a gobernar el enclave, lo que continuó haciendo de facto (sobre todo a partir de 2007, cuando expulsó por la fuerza a las milicias del partido nacionalista Al Fatah) sin que los palestinos hayan vuelto a ser convocados a las urnas, algo que por otra parte compete hacer al presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás.
En un intento de hacer avanzar el plan de alto el fuego auspiciado por Estados Unidos y tras meses reiterando su disposición a entregar el poder, el Ejecutivo gazatí anunció el cese del Comité de Emergencia del Gobierno de Gaza, establecido tras la ofensiva israelí a la Franja.
El anuncio lo hizo en un acto celebrado junto a un hospital del centro la Franja de Gaza el portavoz del Gobierno gazatí, Ismail al Thawabta, junto al portavoz de Hamás en Gaza, Hazem Qasem, informó la agencia de noticias EFE.
Según sus palabras, distribuidas en un comunicado posterior, se disolvió dicho Comité de Emergencia y la persona al frente, Muhammad Abdul Jaliq al Farra, presentó la dimisión.
Siguen en cambio en sus puestos el "personal técnico y profesional" del Gobierno; es decir, los empleados públicos de los diferentes ministerios.
En un comunicado, el Sindicato de Empleados Públicos de Gaza mostró su disposición a continuar trabajando con el futuro Gobierno tecnocrático y pidió que se respeten los derechos de los 40.000 trabajadores de este sector.
El Gobierno gazatí anunció su disolución en vistas de que se haga cargo el Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG, por sus siglas en inglés), un organismo compuesto por doce tecnócratas palestinos y dependiente de la Junta de Paz de Donald Trump.
Dicho comité lleva meses denunciando que Israel no le deja entrar en Gaza para hacerse cargo de su administración, mientras el Gobierno israelí denuncia por su parte que Hamás no está procediendo a desarmarse.
De esta manera, el acuerdo de alto el fuego se encuentra en un punto muerto desde que en enero Trump declaró formalmente la entrada en vigor de su segunda fase, en la cual debía empezar la reconstrucción del enclave, el establecimiento de un Gobierno temporal del NCAG, el desarme de Hamás y la retirada gradual de las tropas israelíes.
La Franja de Gaza se encuentra ahora en un teórico vacío de poder. Su administración quedará vacante hasta que Israel permita el acceso a la Franja del NCAG, dijo a EFE un dirigente del grupo islamista, Mahmud Mardawi.
Se desconoce cómo se cubrirá este vacío hasta que el NCAG entre en Gaza, pero el anuncio del Gobierno gazatí se ha acogido con precaución por parte de la Junta de Paz de Trump, de la que depende el comité palestino.
"Hemos tomado nota del anuncio de hoy sobre la disolución del Comité de Emergencia en Gaza. En última instancia, nuestra evaluación se basará en acciones concretas, no en promesas, para satisfacer las necesidades básicas del pueblo de Gaza", aseguró en un comunicado la Junta de Paz.
Además de Hamás, cuyo brazo armado, las Brigadas Al Qasam, no se disuelve por ahora, otro de los poderes fácticos de la pequeña zona de Gaza que no está ocupada por Israel (en torno a un 30% del territorio del enclave) son los clanes familiares, además de las milicias que allí actúan respaldadas por el Ejército israelí.
En un comunicado, el presidente de la Asamblea Nacional de Tribus, Clanes y Familias, Alaa El Din Al Aklouk, elogió el paso dado por Hamás y llamó a la "responsabilidad y solidaridad nacional" en la situación en que queda ahora este territorio palestino, arrasado tras casi tres años de ofensiva israelí que dejó casi 73.100 muertos.
En reacción al anuncio, el Gobierno de Israel advirtió que Hamás pretende establecer un "modelo Hezbolá" para la Franja de Gaza.
El ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Saar, puso en duda los argumentos esgrimidos por Hamás y aseguró que con este último paso pretende evitar su desarme. "Hamás está interesado en un 'modelo Hezbolá' en Gaza", comentó en redes sociales, en lo que constituye la primera reacción de Tel Aviv.
"El comité tecnócrata será responsable de la recogida de basura y de los servicios municipales, mientras que Hamás permanecerá como la fuerza militar dominante", ironizó Saar, que señaló que mientras las armas continúen en manos de Hamás, cualquier autoridad civil estará bajo "sus dictados".
"Hamás podrá continuar con la represión de los palestinos en Gaza y la yihad contra Israel", aseguró el ministro de Exteriores, que insistió en que se desarrollará el plan del presidente Trump "tal como está", incluido "el desarme de Hamás y otros grupos terroristas" y "la desmilitarización de la Franja de Gaza".