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Colombia

Colombia se encamina a una elección que favorecerá a los extremos

Según las encuestas, las elecciones colombianas se decantarán entre dos populistas en las antípodas ideológicas.

Caracas
Abelardo de la Espriella, un outsider con discurso antisistema.
Abelardo de la Espriella, un outsider con discurso antisistema. Europa Press

Las elecciones en Colombia, previstas para este 31 de mayo, se decantarán entre dos populistas, en las antípodas ideológicas, con lo cual el país —según lo que proyecta sondeo de la reconocida firma brasileña Altas Intel— tendrá o bien la continuación del petrismo o bien un outsider antisistema. El centro político y los partidos tradicionales del siglo XX no marcan la pauta entre los colombianos.

De acuerdo con Atlas Intel, cuyos números coinciden con otras encuestadoras, las elecciones se definirán desde los extremos. Por un lado, el senador Iván Cepeda, del Pacto Histórico, heredero directo del petrismo y continuador de las banderas izquierdistas de Gustavo Petro. Por el otro, el abogado Abelardo de la Espriella, líder de Defensores de la Patria, un outsider con discurso antisistema que ha capitalizado el descontento con el establishment político.

Según la medición de Atlas Intel (realizada entre el 9 y el 14 de mayo con 5.039 entrevistas presenciales), Cepeda lidera la intención de voto con el 37,6%, seguido de cerca por De la Espriella con el 32,9%. Paloma Valencia, la candidata del uribismo y del Centro Democrático, se desploma al tercer lugar con apenas el 16,7 %, perdiendo terreno de manera significativa respecto a mediciones anteriores.

La brecha entre los dos punteros se ha estrechado drásticamente en las últimas semanas, mientras que la senadora uribista ha visto cómo su apoyo se erosiona. En escenarios de segunda vuelta, Atlas Intel proyecta que De la Espriella derrotaría a Cepeda con un 44% frente al 40,4% del candidato oficialista.

La analista Clara Riveros confirmó a DIARIO DE CUBA, que tanto el senador de izquierdas como el abogado outsider coinciden en un punto: ambos dedican buena parte de sus mensajes públicos a atacar al expresidente Álvaro Uribe, tótem político neoconservador, quien apadrina la candidatura de Paloma Valencia por el partido Centro Democrático.

Para varios observadores, el actual panorama evoca las elecciones de 2022, cuando la segunda vuelta se definió entre Gustavo Petro, el candidato de la izquierda, y Rodolfo Hernández, un político de vieja data, pero con discurso de outsider que irrumpió con un mensaje antisistema y anticorrupción. Hace cuatro años, la polarización y el hartazgo con los partidos tradicionales llevaron a un duelo inesperado.

Hoy, las encuestas de firmas como Atlas Intel, Invamer, GAD3 y Guarumo-EcoAnalítica coinciden en que el centro político colombiano, representado por figuras como Sergio Fajardo o Claudia López, queda relegado a porcentajes marginales (entre el 3% y el 5%), dejando el terreno abonado para los extremos. Tampoco son determinantes los dos partidos que protagonizaron y coparon la vida política durante el siglo XX, el Liberal y el Conservador.

La académica y columnista del portal La Silla Vacía, María Andrea Guerrero, ha señalado que "este duelo entre Cepeda y un outsider como De la Espriella refleja el fracaso del centro en canalizar el descontento. Es 2022 otra vez: los extremos se fortalecen porque la moderación no convence".

Iván Cepeda, senador de 63 años y filósofo de formación, emerge como el candidato natural del petrismo. Su campaña ha enfatizado la continuidad de las reformas de Petro en materia de paz total, justicia social y transición energética. "El cambio no se detiene", repite en sus mítines. Sin embargo, arrastra la pesada carga de la gestión del actual presidente, cuya desaprobación ronda el 50-51% según Atlas Intel.

Críticas por el lento avance de las negociaciones de paz, el aumento de la inseguridad en algunas regiones y los tropiezos económicos han erosionado parte del apoyo inicial. Para Clara Riveros, ha sido llamativo que los escándalos que caracterizan a la gestión de Petro, parecen no hacerle mella al candidato oficialista, quien se negó a estar en debates televisados con los otros contendientes.

Abelardo de la Espriella, por su parte, se presenta como el "anti-sistema" por excelencia. Abogado penalista conocido por defender casos controversiales y por su retórica confrontacional, ha construido una base con un discurso de mano dura contra la corrupción, las guerrillas y lo que denomina "el pacto de Petro con las FARC". Su movimiento Defensores de la Patria ha crecido a ritmo vertiginoso en las últimas semanas, capturando votantes desencantados tanto de la derecha tradicional como de sectores independientes.

De la Espriella ha duplicado prácticamente su intención de voto en algunos sondeos, desplazando a Paloma Valencia del segundo lugar. Los colombianos no parecen prestar atención a que en su ejercicio profesional fue el abogado defensor del empresario Alex Saab, señalado de ser el testaferro de Nicolás Maduro y entregado por Caracas a la DEA estadounidense el pasado fin de semana.

Paloma Valencia, senadora del Centro Democrático y heredera política de Álvaro Uribe, representa el uribismo clásico. Su campaña ha apostado por la seguridad democrática, la defensa de la propiedad privada y la crítica frontal a las reformas de Petro. Sin embargo, las encuestas muestran que su mensaje no logra consolidar el voto de derecha: parte de ese electorado migra hacia el discurso más radical y mediático de De la Espriella. Valencia ha perdido entre dos y cuatro puntos en las últimas mediciones, según La Silla Vacía y El Espectador.

La caída de Valencia junto al ascenso de una figura outsider en los sondeos, hace prever a los analistas que la percepción de ganador que rodea a De la Espriella termine sepultando a la candidata del expresidente Uribe.

Para Riveros, Valencia es la figura que parece estar mejor preparada para conducir al país, sin embargo, las simpatías se van a los extremos, con lo cual, según esta analista, Colombia entrará en un periodo de incertidumbre sobre cómo será la gestión de Cepeda o De la Espriella, ya que ninguno enfatiza qué planes de acción van a implementar si llegan al poder.

"Cepeda y De la Espriella se alinean tácitamente contra Valencia", resumió el diario español El País.

Mientras el país sudamericano se encamina a una nueva elección, sin posibilidad de que Petro sea relecto (por norma constitucional no hay relección), comienzan a mirarse críticamente su gestión. El balance de los cuatro años del primer Gobierno de izquierdas en Colombia no parece ser positivo.

Por ejemplo, el politólogo y columnista Sergio Orozco, en un análisis publicado en El Espectador, advierte: "La gestión de Petro ha dejado un saldo de polarización extrema, estancamiento económico y desconfianza institucional. Cepeda representa la continuidad de un modelo que ya muestra signos de agotamiento".

En tanto, para Orozco, "De la Espriella, con su respuesta antisistema que puede profundizar la fractura social. Ninguno parece ofrecer la gobernabilidad que Colombia necesita en un momento de vulnerabilidad regional".

Si se confirma la tendencia de Atlas Intel, Colombia vivirá un 31 de mayo con alta polarización y, muy probablemente, un balotaje el 21 de junio que definirá si el país opta por profundizar el cambio de izquierda o por un giro radical hacia una propuesta antisistema.

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