Venezuela entró en la era post-Maduro, marcada por la captura del exmandatario Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 en Caracas por fuerzas estadounidenses. A partir de ese día, con la bendición de Washington, Delcy Rodríguez emerge como sucesora, pero esto no fue improvisado ya que ella había construido su propio centro de poder propio, según Transparencia Venezuela.
El capítulo local de la red internacional, cuya sede principal está en Berlín, dio a conocer un informe detallado que muestra a Rodríguez como una arquitecta meticulosa y silenciosa de su propio bastión de poder, durante años a la sombra de Maduro y de su hermano Jorge Rodríguez, quien preside la Asamblea Nacional, y desde el 3 de enero siendo la protagonista de una nueva etapa política, cuyo talante democrático aún está por verse.
Transparencia Venezuela, cuyos activistas debieron exiliarse por temor a represalias hace más de un año, desentraña cómo Rodríguez, a lo largo de más de una década, tejió una red de influencias dentro del chavismo, otorgando favores estratégicos a diversos factores del régimen para consolidar un espacio autónomo.
Esta cooptación sistemática del Estado venezolano para fines particulares no solo evidencia la erosión institucional bajo el chavismo, sino que plantea interrogantes críticos sobre la transición democrática en un país marcado durante un cuarto de siglo por la corrupción y la represión chavista.
A diferencia de figuras como Diosdado Cabello o Vladimir Padrino López, sobre quienes pesan graves acusaciones de violaciones a los derechos humanos y recompensas millonarias por narcotráfico desde EEUU, Delcy Rodríguez se presenta como una líder "potable" en el escenario internacional.
Sin embargo, su imagen podría verse severamente dañada por un juicio de corrupción en España, donde aparece implicada en una trama de financiación irregular que involucra a la petrolera estatal PDVSA.
El ascenso de Delcy Rodríguez al poder no fue fortuito, sino el resultado de una trayectoria calculada que comenzó en los márgenes del chavismo y culminó en el control de sectores estratégicos del Estado. Nacida en 1969, Rodríguez inició su carrera en la administración pública en 2003 como asistente de un vicecanciller y de una ministra. Ya entonces su hermano Jorge Rodríguez tenía un rol crucial, pasando a estar al frente del Consejo Nacional Electoral (CNE) en 2004-2005.
Vivía Hugo Chávez un agónico proceso de referendo revocatorio, en el cual logró imponerse por la ingeniería electoral de Rodríguez y el masivo arribo de médicos cubanos con una misión social, "Barrio Adentro", que tuvo una positiva acogida por los venezolanos más pobres en aquel momento.
Aunque Delcy Rodríguez enfrentó tensiones con Chávez en 2006 —siendo removida como ministra del Despacho de la Presidencia—, su regreso tras la muerte del comandante en 2013 fue meteórico bajo el amparo de Maduro. De ministra de Comunicación (2013-2014) pasó a canciller (2014-2017), vicepresidenta ejecutiva (2018-2026), ministra de Economía y Finanzas (en periodos intermitentes) y, finalmente, ministra de Hidrocarburos desde 2024.
Esta acumulación de cargos, que viola principios constitucionales de separación de poderes, ilustra cómo el chavismo ha convertido el Estado en un instrumento personal, priorizando lealtades sobre eficiencia o transparencia.
De acuerdo con el informe de investigación de Transparencia Venezuela, el blindaje de Rodríguez se fundamenta en tres pilares: el control institucional, las redes clientelares y el manejo económico opaco.
En el ámbito institucional, Delcy Rodríguez ha extendido su influencia a través de nombramientos nepotistas y aliados incondicionales. Durante su paso por la Cancillería, por ejemplo, designó a familiares y amigos sin experiencia o formación idónea en puestos diplomáticos clave, como Rolando Corao (su primo) en consulados o Calixto Ortega Sánchez (exvicepresidente del Banco Central) en embajadas.
En estas primeras semanas como presidenta interina designó a Ortega Sánchez como vicepresidente del área económica, dejando en evidencia la cercanía y confianza que deposita en quien es hijo de una figura del chavismo de los primeros años, Calixto Ortega.
Esta práctica no solo perpetúa la endogamia en el poder, sino que socava la diplomacia venezolana, reduciéndola a un vehículo para favores personales.
En el sector económico, desde la vicepresidencia ejecutiva (cargo que aún mantiene Rodríguez) manejó directamente el 40% del presupuesto nacional en 2024 y el 44% en 2025.
Sin embargo, la tejeduría de relaciones mediante favores es, quizá, el aspecto más crítico de su estrategia. Rodríguez ha otorgado posiciones y contratos a factores disidentes o leales del chavismo, comenzando a desplazar a rivales potenciales en la era post-Maduro.
Una de sus más polémicas designaciones ocurrió poco después del 3 de enero, al designar a Gustavo González López, exdirector del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y una figura clave del aparato represivo, al frente de la Guardia de Honor, encargada de la seguridad presidencial y desplazando a agentes cubanos de esta función.
Estas designaciones, para analistas, no son meros trámites burocráticos, ya que en verdad representan favores que generan deudas de lealtad, consolidando un "rodriguismo" que une a su hermano Jorge —controlador del CNE y ahora del Legislativo— en una dupla que domina el Ejecutivo y el Parlamento
De acuerdo con Transparencia Venezuela, en el sector privado la red de Delcy Rodríguez se expande a 141 empresas vinculadas, muchas offshore en Panamá y Brasil, en áreas como importaciones, construcción y energía.
Sancionada por EEUU, la Unión Europea y Canadá por atentar contra la democracia, sin embargo, la presidenta interina no enfrenta procesos penales formales por torturas o ejecuciones, posicionándola como una figura "limpia" para negociaciones internacionales.
Esta "potabilidad" le permitió asumir la Presidencia encargada sin resistencia inmediata, respaldada por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), presidido por Caryslia Beatriz Rodríguez, una aliada ideológica sin vínculos familiares.
Entretanto, el golpe más severo a su imagen proviene de España, donde un macrojuicio en la Audiencia Nacional por fraude en hidrocarburos la implica directamente. Según declaraciones del empresario español Víctor de Aldama de este jueves, Rodríguez le entregó un sobre marrón con información sobre presunta financiación irregular del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) con fondos de la estatal PDVSA.
El documento fue llevado personalmente por Delcy Rodríguez en febrero de 2020, coincidiendo con su controvertido viaje a Madrid —el "Delcygate"— donde se reunió con el exministro José Luis Ábalos, esto pese a estar sancionada ya por la Unión Europea.
Aldama, investigado por fraude de 182,5 millones de euros en IVA de hidrocarburos, busca colaborar con la Fiscalía de España. Esta trama, parte del caso Koldo, expone cómo Rodríguez habría utilizado recursos estatales venezolanos para influir en política exterior, potencialmente blanqueando fondos a través de empresas como Villafuel.
La ausencia de acusaciones por violaciones a los derechos humanos podría facilitarle a Delcy Rodríguez alianzas transitorias, pero si en el juicio en España se comprueba su rol en temas álgidos como financiamiento irregular de la política, esto sería un golpe de mucha envergadura en contra de su imagen y de su apuesta para que le sean levantadas las sanciones internacionales.
Una pájara de cuidado.
Delcy jamás me inspiró la menor simpatía. Pero reconozco que está manejando la situación como si se hubiera preparado toda la vida para una transición. Y Diosdado, de manera similar. Igual, espero que Venezuela vuelva a la democracia cuanto antes.
Delcy jamás me inspiró la menor simpatía. Pero reconozco que está manejando la situación como si se hubiera preparado toda la vida para una transición. Y Diosdado, de manera similar. Igual, espero que Venezuela vuelva a la democracia cuanto antes.
Delcy jamás me inspiró la menor simpatía. Pero reconozco que está manejando la situación como si se hubiera preparado toda la vida para una transición. Y Diosdado, de manera similar. Igual, espero que Venezuela vuelva a la democracia cuanto antes.
Delcy jamás me inspiró la menor simpatía. Pero reconozco que está manejando la situación como si se hubiera preparado toda la vida para una transición. Y Diosdado, de manera similar. Igual, espero que Venezuela vuelva a la democracia cuanto antes.
Sé necesita unos patriotas Cubanos adentro del partido qué entiendan los beneficios dé inversiones en agricultura, turismo, infraestructura, ganado y las demás cosas qué haran un País próspero alejados dé esa ambición dé poder personal para él bienestar del pueblo y faciliten un Golpe dé Estado o una comunicación con los Estados Unidos para tumbar ese régimen asqueroso qué ha mostrado ser un fracaso y engaño total. Venezuela está tomando pasos hacía la superación, Cuba lo puede hacer también. Ya no existe simpatía Internacional para la dictadura, su tiempo ha llegado. No pongan en prueba él enfriamiento de corazones qué defenderan la caida dé esa dictadura por cualquier via posible. Ya es tiempo qué las cosas cambien.