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Venezuela

Rubio ratifica que el objetivo en Venezuela es la democracia y descarta nuevos ataques por ahora

Rubio enfatizó que la captura de Maduro es el inicio de un plan estructurado en tres fases para guiar la transición en Venezuela.

Caracas
Marco Rubio ante el Senado de EEUU.
Marco Rubio ante el Senado de EEUU. AP

En una comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EEUU, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha justificado con detalle la operación militar y de inteligencia llevada adelante por su país para capturar a Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, y presentarlos ante la Justicia en Nueva York.

El 3 de enero, la fecha en que tuvieron lugar una serie de ataques en Caracas que llevaron a la captura y extracción de Maduro y Flores, no ocurrió ni un acto de guerra ni una intervención militar, según Rubio, quien dejó claro que Maduro no gozaba de legitimidad como presidente y que debía ser presentado ante la Justicia estadounidense por delitos que incluyen narcoterrorismo y tráfico a gran escala de drogas.

"Les puedo asegurar con total certeza que no preparamos, ni tenemos la intención, ni esperamos tener que tomar ninguna acción militar en Venezuela en ningún momento", declaró Rubio ante interrogantes de senadores y cuestionamientos principalmente desde las filas demócratas. El alto funcionario de origen cubano, arquitecto clave de la política hacia Venezuela en la Administración Trump, ha calificado de "productiva y respetuosa" la relación establecida con el Gobierno interino liderado por Delcy Rodríguez.

Según el secretario de Estado, Venezuela representaba un "riesgo estratégico muy grande" para EEUU, al albergar influencias adversas como las de Rusia, China e Irán, que se beneficiaban del petróleo venezolano mientras el territorio venezolano servía de base a organizaciones narcoterroristas.

Esta visión geopolítica, destacada por analistas en Caracas, subraya cómo el país sudamericano, ubicado en el propio hemisferio occidental, se había convertido en un foco de inestabilidad regional.

Rubio enfatizó que la captura de Maduro no fue un fin en sí misma, sino el inicio de un plan estructurado en tres fases para guiar la transición en Venezuela, con el objetivo último de llevar al país a una democracia plena.

La primera fase, de estabilización inmediata, busca contener el caos post-intervención y evitar una guerra civil que podrían generar los grupos de base del chavismo que están armados. En esta primera etapa se incluyen mecanismos temporales para vender petróleo venezolano a precios de mercado bajo supervisión estadounidense.

En este sentido, confirmó que ya se han realizado ventas por valor de 500 millones de dólares en crudo, con 300 millones entregados al Gobierno en Caracas y 200 millones retenidos en una cuenta bancaria en Catar, para garantizar su uso en beneficio del pueblo venezolano, impidiendo desvíos por corrupción.

La segunda fase se centra en la recuperación económica, con énfasis en la normalización de la industria petrolera y la promoción de transacciones transparentes. Aquí, Delcy Rodríguez se ha comprometido a abrir el sector energético a empresas estadounidenses, que tendrán acceso preferencial, poner fin a los subsidios petroleros a Cuba y destinar ingresos de las ventas de crudo a compras de productos estadounidenses, al tiempo que se eliminarán restricciones para la industria privada venezolana.

Finalmente, la tercera fase apunta a la restauración de la democracia mediante elecciones libres y justas, un proceso que, según Rubio, no será de inmediato, comparándolo con transiciones históricas como la de España tras la muerte de Franco en 1975 o la de Paraguay tras la dictadura de Stroessner.

Este enfoque por etapas, ratificado oficialmente ante el Senado este miércoles, refleja un giro pragmático en la política exterior de Trump, que combina presión económica con incentivos para la cooperación, según destacan observadores.

"No vamos a dar un giro de 180 grados en una sola noche, pero estamos logrando buenos progresos", declaró Rubio, aludiendo a los avances en las primeras cuatro semanas tras la salida de Maduro. En particular, destacó las "conversaciones serias" para reducir la presencia iraní, la influencia china y la rusa en Venezuela, algo que, por primera vez en dos décadas, parece viable gracias a la disposición del Gobierno interino.

Delcy Rodríguez, exvicepresidenta bajo Maduro y ahora presidenta interina avalada por el Tribunal Supremo de Justicia venezolano, ha manifestado públicamente lealtad al chavismo, pero Rubio insistió en que sus acciones demuestran una alineación con los objetivos estadounidenses, por lo que pidió a los senadores que se le evalúe por los hechos más que por las palabras.

Un aspecto clave de la comparecencia fue el anuncio de la inminente reapertura de la presencia diplomática estadounidense en Caracas. La embajada, cerrada en 2019 durante el primer mandato de Trump en medio de crecientes tensiones con el régimen de Maduro, podría reabrirse "muy pronto", según Rubio. Actualmente, un equipo estadounidense ya se encuentra en el terreno evaluando las condiciones para una representación oficial, lo que facilitaría interacciones en tiempo real con las autoridades interinas, la sociedad civil y la oposición.

Esta medida simboliza el deshielo en las relaciones, impensable hace apenas un mes dada la retórica beligerante del chavismo hacia Washington.

Rubio también abordó la liberación de presos políticos, fijando en 2.000 el número de excarcelaciones que deben ocurrir como parte del proceso actual. Aunque reconoció que el avance ha sido lento, subrayó que sigue en marcha, lo cual es en sí mismo un logro del corto periodo post-Maduro.

El objetivo final, reiteró, es una "Venezuela democrática, estable y próspera, con elecciones libres, acceso a medios y participación plena de la oposición".

Sin embargo, evitó detalles específicos sobre el rol de figuras clave de la oposición, como María Corina Machado, líder opositora y ganadora del Premio Nobel de la Paz en 2025.

Precisamente, la comparecencia de Rubio coincidió con una reunión privada prevista en el Departamento de Estado con Machado, quien ha expresado su deseo de regresar pronto a Venezuela.

Para diversos venezolanos, la cooperación con Delcy Rodríguez, una figura chavista histórica, plantea dilemas éticos: ¿puede una transición genuina surgir de excolaboradores de Maduro? Rubio advirtió que, si la cooperación no alcanza los niveles esperados, EEUU está dispuesto a usar la fuerza para garantizarla, aunque descartó acciones militares inmediatas.

Este matiz pragmático contrasta con el discurso inicial de Trump, más confrontacional, y sugiere un enfoque híbrido que combina canales de comunicación con medidas de presión, pero más en el plano económico y diplomático que militar.

Rubio le pidió a los senadores que se haga una evaluación más a fondo de la estrategia suya y de Trump para Venezuela en un periodo más largo, y de hecho sugirió que deben esperarse lapsos de tres o nueves meses para ver realmente los resultados, que según él serán completamente favorables, tras la caída de Maduro.

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