Estados Unidos ha desclasificado su Estrategia de Defensa Nacional 2026, un documento que apunta a consolidar la influencia del país en el hemisferio occidental y a promover un liderazgo más activo en la región. El plan elaborado por la Administración de Donald Trump amplía la visión de defensa más allá de las fronteras inmediatas e involucra de manera activa a aliados y socios desde Canadá hasta Sudamérica.
La estrategia señala que durante décadas Washington ha mantenido una presencia menos intensa en ciertas áreas del continente, lo que ha permitido —según el propio documento— la expansión de actores no alineados en puntos estratégicos como el Canal de Panamá, el Ártico, Groenlandia y corredores marítimos clave para el comercio y la seguridad regional. El Pentágono indica que esa etapa ha sido superada.
El plan plantea una política hemisférica reforzada, retomando principios de la Doctrina Monroe bajo una formulación actualizada denominada el "Corolario Trump", orientada a asegurar que ningún actor externo consolide presencia militar, logística o tecnológica de forma que pueda afectar los intereses compartidos en la región.
Narcotráfico y seguridad: de crimen a amenaza regional
Uno de los ejes centrales del planteamiento es la consideración del narcotráfico como un desafío que afecta la seguridad regional. Los carteles que operan en el hemisferio son descritos como organizaciones terroristas que requieren una atención coordinada y medidas de respuesta de carácter operativo.
En este marco se mencionan operaciones recientes del Comando Sur, diseñadas para interceptar redes ilícitas antes de que sus efectos impacten el territorio estadounidense. Washington enfatiza que estas acciones combinan despliegues militares, cooperación interagencias y coordinación con países socios para mitigar riesgos asociados a tráfico, contrabando y lavado de activos.
El enfoque contempla tanto intervenciones directas como el fortalecimiento de capacidades locales, con el objetivo de mantener presencia operativa y coordinación constante sin necesidad de despliegues permanentes masivos.
Cooperación regional y coordinación militar
La Estrategia 2026 otorga un papel central a la coordinación de alto nivel en el hemisferio occidental. Propone intensificar el intercambio de información, reforzar ejercicios conjuntos y establecer mecanismos de consulta periódica entre los mandos militares del continente.
Según reportes de prensa, el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, convocó una reunión de alto nivel entre jefes militares de los 34 países del hemisferio para el próximo 11 de febrero, como parte de este nuevo esquema de cooperación regional.
El documento indica que Estados Unidos mantiene la capacidad de actuar con rapidez si algún gobierno no participa de manera coordinada frente a desafíos compartidos, aunque destaca que la vía preferente es el trabajo conjunto "de buena fe" con los países vecinos.
Defensa estratégica y contexto global
Más allá del hemisferio, la estrategia vincula la presencia estadounidense en las Américas con la necesidad de gestionar riesgos globales de forma simultánea. Fortalecer la coordinación regional permitiría a Washington enfocar recursos y capacidades en desafíos estratégicos mayores, incluyendo la competencia con China, identificada como el principal actor de largo plazo.
El documento también enfatiza la importancia de garantizar la seguridad de infraestructuras críticas —puertos, corredores marítimos, espacios aéreos y sistemas logísticos— como elemento clave para la estabilidad regional y el flujo comercial internacional.